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No sin mi geriátrico

Joaquín Rosillo pedalea sobre la bicicleta estática para estar en forma para el gran día: el de la inauguración del geriátrico de San Juan de Aznalfarache. Llevará su nombre porque hace 10 años inició la lucha para su construcción. Pero no queda ahí la historia, porque también será uno de sus huéspedes. Y es que, pese a su espíritu joven, ya suma 95 años. Foto: Javier Cuesta.

el 15 sep 2009 / 21:43 h.

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Joaquín Rosillo pedalea sobre la bicicleta estática para estar en forma para el gran día: el de la inauguración del geriátrico de San Juan de Aznalfarache. Llevará su nombre porque hace 10 años inició la lucha para su construcción. Pero no queda ahí la historia, porque también será uno de sus huéspedes. Y es que, pese a su espíritu joven, ya suma 95 años.

Está como un niño con zapatos nuevos. No es para menos, porque en marzo está previsto que abra sus puertas el primer geriátrico de San Juan de Aznalfarache gracias a que hace una década, con 85 primaveras, se le metió entre ceja y ceja que su pueblo debía tener una residencia de ancianos. Pero como su voz no era suficiente, fundó una asociación, Ecos del Pueblo. Con ella, llamó a las puertas del consistorio para exigir su construcción y hasta logró reunirse con la Junta de Andalucía, que finalmente descalificó un terreno que iba destinado a un colegio para cederlo al proyecto para la tercera edad.

La historia la cuenta él mismo, algo atropellado en sus palabras fruto de la emoción de saber que su quejas sirvieron de algo. "Pensé que no duraría para ver inaugurada la residencia de ancianos", confiesa. Sólo tiene achaques de la edad, como dolor de piernas, que fortalece con 20 minutos diarios sobre una bicicleta estática.

Pero está como un roble. Sólo hay que remontarse a hace año y medio, cuando se encargó de coger la pala y estrenar la obra del geriátrico que llevará su nombre. Desde aquella puesta de largo, allá por abril de 2007, iba cada 15 días a ver el transcurso de las obras. Y no era por desconfianza, sino por "el deseo de ver el edificio terminado". Sus visitas se mantuvieron hasta que hace cuatro meses se fue del pueblo -donde vivió 68 años- para ir a un geriátrico en Alcalá de Guadaíra.

Pero su exilio es "temporal", como explica tanto el grupo Reifs, responsable de los dos recintos, como el alcalde de San Juan de Aznalfarache, Juan Ramón Troncoso (PSOE), que le indicaron que una de las camas de la nueva residencia de ancianos sería suya. Hasta hay alguno donde reside ahora que bromea sobre la posibilidad de que pueda elegir. "Con que me den una estoy conforme", contesta.

Su espíritu combativo no es de la senectud. Vino con él el día que llegó a San Juan de Aznalfarache, donde el ejército le había concedido un piso en la antigua barriada de Aviación y ahí empezó a escribir su historia ligada a la del pueblo: ayudó a fundar la asociación Futuro y Progreso y trabajó en la negociación para que los vecinos tuvieran su propiedad. Y no sólo eso. Estuvo en la primera junta y presidió la UD Loreto. Espera ahora escribir otro página de historia con el geriátrico Joaquín Rosillo.

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