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No sin mis árboles

Dispuesta a ‘abrazarse’ a un brachichito autraliano para evitar su tala

el 10 may 2010 / 20:17 h.

María Cleofé señala el árbol al que está dipuesta a abrazarse.

Asegura vivir "apenada" desde que se enteró del proyecto "arboricida" que pretende cometer su comunidad. "Toda la vida criándote con ese árbol para que ahora quieran talarlo". María Cleofé Clavería Heredero, vecina del portal número 3 de la calle Leonardo de Figueroa, en el Distrito de Nervión, ha emprendido una campaña para librar de la muerte por aserradora a dos ejemplares de brachichito, árboles de origen australiano ubicados desde hace casi 40 años a las puertas de su bloque, en una pequeña zona ajardinada.


Según denuncia esta vecina, las comunidades de propietarios tanto de su bloque como del número 1 tienen intención de talar estos dos árboles de gran porte -uno de ellos mide casi 8 metros- debido a que multitud de vecinos se quejan de que sus ramas les resta visibilidad desde sus ventanas. Ambos árboles se encuentran situados en un recinto abierto, propiedad de la comunidad, aunque "de uso público puesto que no existe ninguna restricción al paso", aclara María Cleofé. El proyecto de la comunidad es proceder a la tala inminente de al menos uno de estos árboles -el del bloque número 3- para cementar el pavimento y plantar en su lugar naranjos.


De hecho, esta vecina, que trabaja como administrativa de la Seguridad Social, señala que sus vecinos están procediendo "como lobos" a la recogida de firmas para materializar "lo antes posible" este arboricidio para el que dicen contar con el permiso de Urbanismo. "No me importa tener en contra a todos los vecinos. Ni la criatura más infeliz de este mundo se merece que le corten la vida", insiste María Cleofé, a quien no le parece un argumento válido para llevar a cabo esta tala el que se no trate de árboles protegidos. De hecho, según consta en la web del Ayuntamiento de Sevilla, las plantaciones de brachichito existentes en Sevilla son todas jóvenes (con una longevidad de unos 30 años) y los árboles más antiguos de esta especie australiana se localizan en el Parque de María Luisa y los Jardines de Cristina.


Con gran parte del vecindario en su contra, ya hay quien compara la actitud de esta anónima vecina del barrio de Nervión con la de la baronesa Thyssen, que llegó a encadenarse a un árbol para oponerse a la remodelación que pretendía el Ayuntamiento del oso y el madroño en el Paseo del Prado de Madrid. María Cleofé, sin título nobiliario alguno, no le va a la zaga a Carmen Cervera. "Yo estoy dispuesta a llegar hasta donde sea y si hace falta me abrazo al árbol y de allí no me quita ni Dios hasta que no venga un juez", afirma de manera contundente.

A través de estas letras, la defensora de los brachichitos de la calle Leonardo de Figueroa reclama el apoyo a su causa de todas las asociaciones y plataformas ecologistas de la ciudad. "Que se enteren y que me apoyen".No sólo está en entredicho la vida de estos dos árboles sino también, recalca la administrativa de la Seguridad Social, la de la amplia comunidad de pequeñas aves que a lo largo del tiempo han ido anidando entre sus ramas.

María Cleofé se ha quedado en solitario frente a sus 20 vecinos de bloque. El presidente de la comunidad, Manuel Fernández, esgrime que las ramas del árbol "son muy falsas" con peligro de "coger a un crío o caer encima de un coche". Además, sus raíces han terminado reventando el murete del cerramiento del bloque, de ahí que proponga su sustitución. ¿Brachichitos o naranjos?

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