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"No sólo puedo repetir la victoria de Zoido, la puedo mejorar"

Cristóbal Montoro, número 1 delPP por Sevila, no se considera un “fichaje estrella” porque no viene a un escenario fácil sino a una provincia “clave” para el 20-N 

el 23 oct 2011 / 19:23 h.

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Cristóbal Montoro, en la sede del PP de Sevilla.

Es el rostro económico del PP, pero es capaz de explicarse entre sonrisas y alguna carcajada. Asume su aterrizaje en Sevilla como una responsabilidad en una provincia en la que el PP "ha tenido muchas dificultades para que nuestro mensaje y nuestro proyecto siga adelante". Cristóbal Montoro (Jaén, 1950) anuncia que se volcará con Sevilla en esta campaña, aunque admite que tendrá que compatibilizarla con otro enclave estratégico del 20-N: Cataluña. Junto a Andalucía es allí dónde se juega la batalla por la mayoría absoluta del PP. La entrevista se produjo antes del cese de la lucha armada de ETA y, tras este anuncio, emplazó para hoy su valoración sobre el cese del terrorismo.


- Número uno por Sevilla, ¿qué hace un político como usted en una lista como ésta?

-Pues porque Sevilla es el espejo de Andalucía, es donde se reflejan las capacidades y las carencias de Andalucía, es una provincia en términos políticos muy importantes para que el 20-N haya un cambio político en España y un cambio político en Andalucía en marzo.


-Vamos, que es usted el fichaje estrella del PP de Sevilla.

-Si ve que la estrella está donde realmente se juegan las cosas pues bueno, puede definirlo así, pero vamos, las estrellas normalmente cuando ya tienen un currículum se supone que van a lugares fáciles, cómodos, donde lo único que brilla es el pasado, pero aquí lo que estamos es construyendo el futuro. Por tanto, ¿qué hago en Sevilla? Pues construir un futuro para Andalucía y para España. En ese sentido soy de esa clase de estrellas que las encuentras en el camino del esfuerzo.


-En una provincia clave, ¿qué aporta el perfil de Montoro que no lo haya en el PP de Sevilla?
-Cristóbal Montoro es un experto en economía, en lo que son las políticas de estabilidad económica para crear empleo. En ese terreno ¿cuál es el principal problema de Sevilla y de Andalucía? La creación de empleo. Abrir horizontes a esa esperanza de futuro de creación de empleo. ¿Dónde va a estar un andaluz experto en políticas económicas para crear empleo? Pues donde más necesidad hay, dentro de lo que es el avance que se ha producido en Andalucía. Sevilla es una tierra de emprendedores cuando ha sido capaz de crear una cantidad de empleo como no podíamos soñar ninguno, ni yo, en 1996, y sin embargo se ha producido. Eso significa que necesitamos cuanto antes las políticas para que aquello que se produjo vuelva a producirse, porque es muy necesario cuando hay una frustración en la sociedad. Es especialmente preocupante e inquietante en el sector más joven de la sociedad, pero es una preocupación general. En Andalucía se ha producido un retroceso.


-En su quiniela, ¿cuántos diputados saca por Sevilla?
-Yo es que ya llevo un tiempo en esto, y las encuestas... Sí que es verdad que hay un movimiento social en España muy importante, no sólo en Sevilla y Andalucía, que es de cambio, apostar por el cambio en las políticas, porque la economía domina la política moderna y hay un ambiente general en toda la sociedad por la necesidad de cambiar unas políticas económicas que han producido frustración. Y en eso estamos, quienes representamos la alternativa somos cuidadosos con lo que estamos recibiendo en este momento de cambio, porque significa que hay millones de personas que están cambiando su forma de entender la política, y eso no ocurre todos los días. Ocurre porque hay una crisis muy profunda en la sociedad que se lee perfectamente en los índices de confianza, que dicen que hay un 90% de la población que describe la situación económica del país como mala o muy mala. Nunca había pasado esto, nunca habíamos llegado a semejantes deterioros de confianza.


-¿No le preocupan las expectativas tan altas que hay en el PP?

-Sin duda alguna, pero para eso estamos, para hacernos responsables. Tras la convención que hicimos en Málaga salieron algunos titulares que hablaban del clima de euforia, ¡de euforia!, ¿a qué clase de euforia se refieren? O sea, tenemos problemas realmente gravísimos delante, tenemos cada vez más confianza de la gente con nosotros... ¿dónde está la euforia? La euforia será responder con sensatez, con sentido de la responsabilidad, a ese depósito de confianza. Dicen que se trata de ganar, pero al día siguiente hay que gobernar, y ese es el premio, gobernar en una situación adversa. Para eso te eligen. Pero nadie espera milagros de los políticos, se espera sensatez, rigor, reconocimiento de la realidad, y políticas que se acomoden a las necesidades de tu tiempo.


-¿El PP no hace milagros?

-No, no los hacemos.


-¿Ni económicos?
-No, menos. Eso como elemento retórico es utilizable, pero nunca los hemos hecho. En esa etapa que tuve en la que parecía que ya estaba de baja de la política, antes de esta reencarnación que he tenido, estaba en un acto en Jaén y cuando muy amablemente el rector de la Universidad de Jaén se refirió a mi presencia como uno de los autores del milagro económico, me volví enseguida hacia mi vecino de asiento, que era una autoridad eclesiástica, y le dije que milagros, milagros los que usted determina que son. No ha habido milagro, ha habido un trabajo, un planteamiento de políticas que son actuales a su tiempo, y que se definen además por la apuesta por la estabilidad económica.


-Al margen de la creación de empleo, ¿qué otros compromisos adquiere con Sevilla?
-Si cumplo ese compromiso de empleo le aseguro que me retiro. Yo ya lo viví una vez y lo que quiero es poner en valor lo que viví, y hacerlo en un momento tan difícil como en el que estamos... Otros compromisos serían apostar por sus fuentes de riqueza, por las infraestructuras, y por el turismo, porque tenemos buenos resultados pero debemos ir a los óptimos. Hay que apostar por el campo.


-Al PP se le critica que esconde su programa, especialmente el económico. ¿Hay un programa oculto?
-Las campañas sirven para comprometerse con la sociedad y validar las políticas, son como llegar al examen, que se hace con una preparación. El programa se ha ido presentando en público y es un trabajo de toda la legislatura, un programa que se ha hecho en el Parlamento, donde vas presentando iniciativas fiscales, tributarias, reformas laborales, para reformar el sector público y evitar el despilfarro, para fomentar la estabilidad presupuestaria... Todo eso está presentado y no como Rubalcaba, que es al revés, intenta ahora inventarse un programa. ¿Cómo vamos a ocultar un programa si buscamos apoyos sociales? Lo que estamos diciendo como mensaje político tiene gran importancia, estamos diciendo que vamos a distribuir equitativamente los costes de la salida de la crisis, con lo cual queremos decir que hay costes, que nadie lo dude, pero también que no los vamos a recargar sobre las capas sociales que menos renta tienen. No lo vamos a hacer, ¿por qué, porque somos más justos y benéficos? No, porque entendemos más de economía, porque si sigues recargando la mano sobre el ajuste de las pensiones y sobre impuestos indirectos liquidas la capacidad económica de millones de ciudadanos y entonces no vamos a salir de esta crisis, sencillamente.


-El recorte no repercutirá en las rentas bajas, ¿y en la educación y en la sanidad?

-Lo que habrá es que mejorar la gestión de estos servicios públicos con los profesionales. Lo que no se puede decir es que tengo un presupuesto infinito, eso no garantiza la educación y la sanidad. Al final, como no lo tienes, pues no le pagas a los proveedores, y así los arruinamos. Hay que cambiar la gestión, una forma de gestionar más similar a las gestiones en la iniciativa privada: más rigurosas, más formales, con las cuentas y con las responsabilidades más claras. Un gestor público que gasta por encima de lo que presupuesta tiene que tener una penalización, porque está engañando, debe ser exigido así. Éste es el desafío de este tipo de servicios, pero eso hay que hacerlo con los profesionales. No vamos a salir bajándole a las enfermeras el sueldo en Navidad. Eso no es el futuro.


-La sanidad y la educación, ¿son un servicio público o un derecho fundamental?
-Son un servicio público porque ¿qué es un derecho fundamental? Es un derecho que constituye la base de una sociedad de igualdad de oportunidades, eso es el Estado de Bienestar. Pero todos estos servicios tienen un límite de capacidad económica, no son infinitos, no puedes decir que como derecho fundamental tienes un presupuesto infinito, porque eso no existe. Al final todo depende del nivel de riqueza del país y la capacidad de financiación de esos servicios. Todo tiene un límite, ningún derecho fundamental es infinito. No hemos inventado todavía el reino de Jauja. Hay que aspirar pero no llegamos a él, y no creo que lleguemos a verlo. Hay que racionalizar la aplicación de recursos y hay que explicarle a la gente que nada es gratis, porque además la gente lo está pagando.


-¿Es partidario del co-pago?

-Es que el co-pago es como una fórmula mágica, porque al final resulta que hay expertos en economía que tienen muchas fórmulas mágicas, como lo del contrato único en lo laboral. Si se incrementan los costes en sanidad que se aplique el copago, es decir, que usted por ir al médico paga dos euros y ya con eso hemos contenido los costes. Hombre, yo creo que las cosas son un poquito más complicadas, hacen falta muchas más cosas, porque además la gestión de estas fórmulas implica unos costes que son superiores a los supuestos beneficios. Yo no creo en estas fórmulas, creo que hay que hacer reformas que tienen que ir más a la naturaleza del servicio.


-¿Tan importantes son los ajustes que vienen ahora?

-No lo veo así, es al revés, si no hacemos lo que tenemos que hacer y entendemos que el sector público, el Estado, es un cinturón infinito, alguien está financiado al Estado. Y como esto de los ricos es una entelequia muy vieja, eso de que siempre hay alguien más rico que tú que debe pagar más impuestos, lo que hay es que aspirar a tener más nivel de renta y eso es lo que define el bienestar.


-¿Los ajustes de las comunidades del PP son un avance de lo que haría su Gobierno?

-Es que lo de los ajustes está magnificado, ¿qué está habiendo de ajustes? ¿Que hay más rigor presupuestario, evitando determinados gastos? Las comunidades han pensado muchas veces que son mini estados y no lo son, son parte de un Estado. La reforma del Estado está en asignar las competencias entre administraciones. Es normal que haya gente que proteste si no es contratada de nuevo, pero hay que decirle que no caben todos en el Estado como contratista. Me hubiera gustado ver esas manifestaciones cuando la EPA del primer trimestre de 2009 estaba diciéndonos que se habían destruido 700.000 empleos en España y no había nadie en la calle, y ahora no se contrata a unos cuantos interinos y hay unos cuantos en la calle. Es normal, pero hay que racionalizar el gasto público.


-¿Le motiva enfrentarse a Alfonso Guerra?
-Es una coincidencia por lo de Sevilla. Él es originario de Sevilla pero francamente no creo que pise mucho la ciudad, y conmigo pueden hacer un cómputo de mi presencia en Sevilla y Andalucía desde el año 2000 y verán que no tiene comparación. Eres de Sevilla, pero no estás comprometido realmente y haciendo política real para ello, y él lo define en ese sentido diciendo que los diputados somos nacionales. Bien, yo también, pero hay quienes apostamos en términos personales y para mí el desafío del desarrollo de Andalucía es una cuestión personal.


-¿Sueña con repetir los resultados de Zoido en Sevilla o eso es imposible?
-Me parece no sólo que se pueden repetir, sino que se pueden mejorar, eso quiere decir que hay un movimiento social de cambio. Lo que pretendemos es que mucha gente que ha votado al PSOE venga a votar al PP, votantes que están cansados, que han visto que no ha habido políticas eficaces vengan a votar al PP, y por cierto, que eso nos dará un PP más cercano a ellos, porque los partidos evolucionamos de acuerdo con nuestros votantes y simpatizantes.


-Pongamos que gana el PP, y gobierna casi todas las administraciones de este país, ¿qué ocurrirá con Andalucía?¿Quedará aislada?
-Pero eso es porque no han coincidido las fechas electorales. ¿Acaso los problemas no son los mismos que en otras comunidades? Todavía me acuerdo de algunos editoriales de los años 90, que decían que como Andalucía está más retrasada tiene que estar gobernada por el socialismo. Eso quiere decir entonces que la condena al retraso eterno. Será al revés, vamos a dar pasos adelante, que eso es lo que está ocurriendo en España y en Andalucía. Ocurrió el 22 de mayo, y estamos trabajando para que el 20-N sea otra puerta más abierta al futuro. Y después vendrá marzo porque nos importa muchísimo Andalucía. Es fundamental. Por eso estoy aquí. Soy la dirección nacional del PP en temas económicos y soy candidato por Andalucía.

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