Cofradías

«No somos testigas de Jehová, queremos a la Señora del Jueves»

Imposible encontrar un hueco para ver la salida de Montesión.

el 17 abr 2014 / 23:41 h.

Hermandad de Monte-Sión. / Foto: Pepo Herrera Hermandad de Monte-Sión. / Foto: Pepo Herrera Imposible encontrar un hueco ayer para ver la salida de Montesión desde una hora antes de que se abireran las puertas del templo de la calle Feria, a las 17.30 horas. Costaleros, policías, periodistas y algún que otro curioso que logró colarse en el espacio acotado frente a la capilla de esta hermandad se apretaban ante la complicada salida del grande y grandioso paso de  Nuestro Señor Jesucristo en el Huerto. Aplaudido fue el trabajo del cuerpo de costaleros que logró acometer este difícil comienzo con maestría, obligando a todos a contener la respiración al ver cómo las alas del ángel que contempla al Señor en esta escena casi rozan el dintel. Pero no. El cálculo fue perfecto y el paso firmó una brillante salida, agitando con fuerza las ramas del olivo y deslumbrando con los estrenos que brinda este año la hermandad. Para empezar, la trabajada y original túnica del Señor, bordada según diseño de J. Ramón Plateiro, en dos tonos de morado. Otra novedad, la recuperación de los delicados ángeles de los candelabros del misterio, dos de ellos restaurados y otros dos de nueva talla. Una saeta desde un balcón justo frente al templo recibió al Señor declarando lo que todos pensaban: «Tu barrio te está esperando Señor». Una vez superado lo más difícil, llegó el turno de la Virgen del Rosario, aguardada por un grupo de señoras apostadas frente a la capilla, con el auxilio de las ya tradicionales sillas plegables. Un policía nacional se acercó a ellas para pedirles que, «por motivos de seguridad», se levantaran cuando saliera el paso. «Pero bueno .¿Se cree que vamos a quedarnos sentadas cuando salga la Señora del Jueves Santo? Se creerá que somos testigos de Jehová», respondió una de ellas, que no dudó en ponerse en planta en cuanto vio asomarse el paso de palio para gritarle «qué carita más bonita» a la Virgen, adornada por ramilletes de rosas blancas y rosas. Otra saeta, Rosario de Montesión, despidió a la Señora que se encaminó hacia la Alameda mecida al ritmo de la banda municipal de La Puebla del Río, entre los aplausos de la calle Feria.

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