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Cultura

«No soy capillita de ningún sector, me gusta Cernuda y también Guillén»

El escritor Fernando Delgado presenta este martes en Sevilla su nuevo poemario, ‘Donde estuve’.

el 28 oct 2014 / 14:00 h.

DELGADO

  Fernando Delgado regresa a los anaqueles de novedades, pero esta vez no con una novela, sino con un poemario: Donde estuve, recién editado en la colección Vandalia que auspicia la Fundación Lara, es el regreso de este tinerfeño de 1947 al verso. «Quienes lean libros para que les cuenten historias, tal vez las encontrarían hoy mejores en los guiones audiovisuales. La poesía no tiene que contar, sino transmitir sensaciones, impresiones muy diferentes», afirma el autor, que presenta su obra este martes a las 20.00 en la Biblioteca Infanta Elena. Y muy distintas son, en efecto, las emociones plasmadas en este nuevo libro, donde caben un viaje imaginario con Verdi, una evocación de la guitarra de Paco de Lucía,  otra de Pasolini y su atroz muerte en Ostia, experiencias amorosas –«incluso las frustradas e incompletas»– que han formado parte de la vida del escritor. «Es el libro de alguien satisfecho con lo que ha vivido», asevera Delgado. Más difícil resulta clasificar el estilo, que bebe de fuentes muy heterogéneas. «Me gustan muchos tipos de poesía, no soy capillita de ningún sector en concreto, de esos que si te gusta Cernuda no te puede gustar Guillén. A mí me gustan los dos. Me considero un lector exigente, y por lo mismo me debo la misma exigencia a mí mismo», agrega. Al respecto de esto último, Delgado explica cómo es la lucha que se le plantea cada vez que aborda un proyecto como el de Donde estuve. «Mi exigencia llevada al límite me obligaría a no publicar, pero guardar lo que escribo en un cajón no es lo que más placer me produce», comenta. «En este caso, me ha salido un libro de memorias sin pretenderlo. Pero eso le ha dado unidad al conjunto también». Aunque se le conoce sobre todo como novelista –fue premioPlaneta en 1995 con La mirada del otro– y como periodista, su trayectoria poética se remonta a los primeros años 80, con títulos como Proceso de adivinaciones (1981), Autobiografía del hijo (1995) o Presencias de ceniza (2001). «Tengo dos libros anteriores publicados en Canarias, y todavía hay allí quien se ofende porque no haga mención de ellos. Yo estoy muy agradecido a los jurados que me los premiaron y permitieron su publicación. Pero uno tiene derecho a reconocer a sus hijos, no a sus abortos», asevera. Respecto de su otra faceta popular, la de periodista, todavía hay muchos espectadores que recuerdan al Fernando Delgado que cerraba telediarios citando versos o recomendando libros. «Carlos Amigo, un arzobispo bueno, me contaba que se ponía el Telediario de fondo y esperaba siempre al final.Me permitía ciertas licencias, escribía textos que no conservo, porque una cosa es tenerlos para el Telediario y otra publicarlos», dice el escritor. De Andalucía y de Sevilla, donde vivió algún tiempo, asegura Delgado ser «un enamorado», y dice que le hubiera gustado escribir alguna vez un poema sobre la capital hispalense, «pero es dificilísimo».

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