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«No soy Superman. Grandes como Portillo han caído»

Dice que no tiene miedo a enfrentarse a los 1.200 ahorradores que han invertido en su empresa. El presidente de Contsa insiste en que hay patrimonio de sobra para responderles. Foto: Juanma Rodríguez/El Correo.

el 15 sep 2009 / 00:04 h.

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-¿Cuándo se decide presentar la suspensión de pagos?

-A los clientes se les pagaban los intereses mensualmente, trimestralmente o semestralmente. Desde diciembre, debido a cómo está el sector inmobiliario y a la falta de liquidez, dejamos de pagar. Sí cumplimos con todas nuestras obligaciones de pago de bancos, hipotecas, sueldos, todo eso está al día, pero no los intereses porque no vendíamos y no cobrábamos lo que teníamos pendiente.

-¿Qué pasa entonces?

-Tuvimos reuniones y les dijimos que el sector estaba como estaba y que lo único que había que hacer era esperar. La empresa tiene patrimonio de sobra para responder, pero el ladrillo tiene seguridad y no liquidez. Esto no es la bolsa que dices, vendo y mañana está el dinero. ¿Qué pasa? Que hay muchos clientes que en estos 20 años se han acostumbrado a esa periodicidad de pago, tienen unas obligaciones que no pueden aguantar y, lo lógico, se ponen nerviosos y empiezan a presionar y algunos, a pedir la devolución del capital y, claro, lo tienes invertido en el ladrillo. Con una avalancha saldríamos perjudicados todos. Hasta el último euro mío y de mi familia está metido en la empresa. La única forma es un concurso de acreedores voluntario que te deja seguir trabajando y salvaguardar el patrimonio. Creo que es la medida más razonable y mejor para todos.

-¿Cuál era la manera de operar de la empresa?

-No aceptábamos directamente inversores de la calle. El que fuera tenía que venir presentado por alguien, no teníamos abiertas las puertas, sino que era seleccionado porque nuestros clientes, casi un 40% o 50%, son accionistas. Compraban una acción y le prestaban dinero a la empresa. Y hay otra serie de personas que están a través de un instrumento perfectamente legal que es un préstamo participativo, por el que prestaban dinero para una operación inmobiliaria concreta y a cambio recibían una rentabilidad. Todo se hacía por periodos de un año.

-¿Sólo compraventa de pisos?

-Para que te hagas una idea: como si fuera la bolsa pero con el ladrillo. Nuestra ventaja era comprar lo más barato posible, vender lo más caro posible y lo más rápido. Ése era nuestro negocio, independientemente de algunas promociones y locales en alquiler. Es como si fuéramos un broker y nuestro cliente en vez de comprar y vender personalmente lo hacía a través nuestra. Alguien con dos millones de pesetas no puede comprar un piso, pero conmigo participaba en la compra y no tenía problemas de ventas, ni de inquilinos ni nada porque yo garantizaba esa rentabilidad. Se vendía y se devolvía el dinero con un margen de entre el 5% y el 20%.

-¿Se habían registrado alguna vez problemas para garantizar esa rentabilidad?

-Nunca.

-¿Se toma alguna medida cuando después del verano se comienza a percibir el frenazo en el sector inmobiliario?

-Si el sector inmobiliario se pone malo, a nosotros siempre nos ha beneficiado, porque como inversores, compramos mejor. Lo que no se ha dado nunca en España es el parón. Del 93 al 98 hubo otra situación mala inmobiliaria, pero fue fantástica porque no se paró el mercado y la banca siguió prestando. El problema viene, no del sector inmobiliario, sino que llega de las subprime en EEUU (hipotecas de alto riesgo) y a partir de septiembre se para la banca porque no tiene apenas liquidez. Al pararse, nuestro cliente deja de invertir porque ellos tampoco venden, nosotros lo que tenemos en venta tampoco lo cobramos y aguantamos hasta diciembre con nuestras reservas.

-Un inversor ha presentado ya denuncia por presunta estafa...

-Yo me defenderé como pueda. Yo creo que no ha habido ninguna estafa, la prueba está en que hay más activo (80 millones) que pasivo (53 millones). Estoy dando la cara, no me he quitado de en medio. Que cada uno piense lo que quiera. Como es lógico, el miedo es libre.

-Con la venta de activos se podría hacer frente a los pagos ¿no?

-Efectivamente. Pero ahora no es el momento de vender. El que está en este sector lo sabe de sobra. Es malvender y si malvendes entonces sí te quedas sin patrimonio.

-¿A cuánto asciende la deuda?

-No lo sé.

-¿Aproximadamente?

-No sabemos.

-Hay fuentes que aseguran que se había generado un círculo vicioso y que pagaba intereses con el nuevo capital aportado...

-Eso no es real. Lo que no voy es a vender una ventana para pagarte los intereses. Tu dinero sigue estando ahí, sino en vez de vender la ventana, te quito a ti y pongo a otro ¿o no? Eso sí, pero no se ha cogido nunca los intereses para pagar intereses.

-De los 1.200 inversores ¿cuántos le prestan su apoyo?

-Casi el 90%. Lo que pasa es que desgraciadamente hay cinco que suenan más. Todos los grandes inversores me apoyan, incluso están dispuestos a aportar capital para sacar la situación adelante. Siguen apostando por mí porque saben que he obrado honradamente. No soy Superman y en el sector inmobiliario empresas grandísimas como la de Luis Portillo han caído en bolsa, han caído todas. Sólo unas 70 personas han pedido la devolución, la mayoría quiere seguir cobrando intereses.

-¿Qué diferencia a Contsa de Fórum o Afínsa?

-La diferencia primordial es que lo nuestro son bienes reales. Eso sí da seguridad. Ellos hacían compraventa de sellos y nosotros, de pisos.

-Ayer se celebró una concentración de inversores en la que hablaron abiertamente de "dinero negro" ¿qué tiene que decir?

-Siempre he pagado en 'A'. Cada uno que ponga lo que quiera en su declaración. Eso es problema de ellos. Si vas a un banco a ingresar dinero, no pregunta de dónde es. Yo tampoco. Para mí todo el dinero es oficial.

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