Cofradías

"No tengo el atractivo de Carlos Amigo, pero no soy un coco"

El arzobispo destapa su lado más humano en una entrevista que analiza la actualidad del universo cofradiero

el 13 feb 2013 / 19:12 h.

Está un poco griposo en este arranque de Cuaresma. Toda la mañana del Miércoles de Ceniza el arzobispo Asenjo la ha reservado para atender en corto y sin asesores a los medios de comunicación. La maratón de entrevistas ha comenzado bien temprano, a las 9.30 horas. Cumplidos cuatro años de estancia en Sevilla, el primero como arzobispo coadjutor, el prelado que llegó de Córdoba navegando por el Guadalquivir destapa su lado más humano

-Supongo que ya le habrá dado tiempo a cogerle el aire a la ciudad y a la diócesis.
-Yo creo que sí. He dicho alguna vez que creo que he hecho pie en Sevilla. Conozco la ciudad, conozco sus peculiaridades, creo que voy conociendo sus tradiciones y conozco ya a muchas personas. Bien, quiero decir que me siento a gusto, que doy gracias a Dios por haberme traído a servir a la Iglesia en esta ciudad y que desearía también que los sevillanos me entiendan y me comprendan mis prioridades y mis acentos.

-Usted siempre ha subrayado que en Córdoba pasó los mejores años de su vida como sacerdote. ¿Cómo han sido estos cuatro que lleva en Sevilla?
-Bueno pues ha habido momentos de muchas satisfacciones y algún otro momento de sufrimiento, pero bueno yo creo que con mucho las satisfacciones superan a los momentos más negativos y las luces estoy convencido de que superan con mucho a las sombras. Estoy muy agradecido a muchos sevillanos que me han acogido con afecto, con cariño y que están colaborando conmigo en mi ministerio pastoral.

-¿Siente la cercanía del pueblo?
-Pues... quiero decirte que sí. Siento la cercanía del pueblo sencillo, sin complicaciones, de la gente buena, sencilla, con hondura religiosa. Me saludan con afecto, me dicen que rezan por mí y yo le estoy muy agradecido.

-¿Existen muchas versiones distorsionadas sobre su figura?

-Pues es posible que las haya. Yo no puedo pretender agradar a todo el mundo. Me imagino que habrá gente que sienta una especie de rechazo casi irracional, inexplicable. Yo lo comprendo, lo comprendo, pero sí tengo la impresión, y además la convicción, de que antes de mi llegada a Sevilla, en los meses que mediaron entre mi nombramiento y mi toma de posesión, se hizo una siembra sobre mi persona, sobre este pobre arzobispo, absolutamente injusta y distorsionada, cosa que después ha condicionado negativamente mi servicio episcopal. Lo digo con pena y con... sentimientos de... misericordia.

-¿Quizás el afecto que la ciudad le guarda todavía al cardenal Amigo haya condicionado su aterrizaje en Sevilla?
-Es posible, pero yo no soy un coco. A lo mejor no tengo el atractivo del cardenal Amigo, pero soy una persona sencilla, cercana. Quien me conoce en las distancias cortas lo sabe. Y a veces, ciertamente, no me reconozco en algunas descripciones que se hacen de mí absolutamente falsas e injustas. Pero quiero decir que no tengo ningún resentimiento, que no tengo rencor a nadie, pero pienso que mi llegada a Sevilla ha contado con muchas dificultades añadidas a lo que ya es el ministerio episcopal, de por sí difícil en una diócesis tan grande.

-¿La gran china en su zapato siguen siendo las cofradías?
-Pues... depende de quién mire, de quién observe y valore. Me siento muy cómodo con las hermandades y cofradías, les tengo mucho agradecimiento por el servicio que prestan a la Iglesia. Nuestra Iglesia no sería la misma sin ellas. Doy gracias a Dios por el mundo de la piedad popular, tan intenso y extenso, que tanto bien está haciendo a nuestra tierra, y que está siendo antídoto contra la secularización y escuela de vida cristiana, formación, espíritu apostólico y servicio a los pobres.

-Sin embargo, buena parte de la imagen que el pueblo se ha hecho de usted ha venido condicionada por sus enfrentamientos con las cofradías...

-Yo no me he enfrentado con las cofradías. Sois vosotros los periodistas los que me enfrentáis a ellas. Yo no estoy enfrentado con nadie y quiero a todos. A veces, pues también el mensajero distorsiona la realidad. Yo os pediría a los medios que afinárais a la hora de analizar el servicio que está prestando el arzobispo en este sector pastoral y su relación, entrañable y cordial, con las cofradías.

-¿Qué juicio tiene sobre la prensa cofradiera sevillana?
-Me reservo mi opinión, me la reservo.

-¿Se ha superado ya esa falta de eclesialidad que usted atisbó en cierto momento?
-Bueno... Zamora no se tomó en una hora. Yo tengo la impresión de que las hermandades van conociendo y aceptando mi mensaje, mi pensamiento sobre ellas, y observo en algunas hermandades actitudes muy eclesiales, muy cercanas a la Iglesia. Espero que el día que me marche de Sevilla algo hayamos avanzado en este sentido.

-A tres días del Viacrucis, ¿qué sensaciones tiene?
-Pues tengo la sensación de que va a resultar muy bien, de que va a ser un acto de piedad extraordinario y que todos lo vamos a recordar como un hito y un acontecimiento histórico en la vida de esta diócesis en el sector pastoral específico de la piedad popular.

-¿Ha percibido usted una cierta desafección de los sevillanos con el formato del Viacrucis?
-Bueno... me han llegado dos correos en concreto. No sé si son muy representativos. Tengo la impresión de que no. Bueno, de cualquier forma, que comprendan que si el Viacrucis fuera para dos o tres mil personas pues probablemente todos podríamos caminar procesionando detrás de la Cruz de Guía. Pero claro, si como se prevé van a estar presentes 200.000 personas, es lógico que las autoridades hayan tenido que poner unos límites a la participación. De cualquier forma, lo que quiero decir es que lo importante es la contemplación de las imágenes y los textos -el Evangelio, la pequeña reflexión que hace el arzobispo y la oración de Juan Pablo II- y el espíritu con el que uno acuda al Viacrucis, es decir, con apertura de corazón para penetrarnos de los sentimientos de Cristo y con gran capacidad de admiración y de gratitud al Señor, que se deja coser en la cruz por nosotros, lo cual debe movernos a la conversión y a preguntaros, como hace San Ignacio en los Ejercicios Espirituales: ¿Qué he hecho por Cristo? ¿Qué hago por Cristo? ¿Qué debo hacer por Cristo?

-¿No cree que el formato elegido, importado desde Madrid, no encaja en la tradición de Sevilla?
-No sé por qué no puede encajar en la tradición de Sevilla. Yo respeto todas las opiniones..

-Tampoco ha ayudado mucho que el obispo de Huelva dijera que en tiempos de crisis sería un "antitestimonio cristiano" emplear recursos en eventos extraordinarios...
-El señor obispo de Huelva no autorizó el Santo Entierro Magno por razones litúrgicas, es decir, el Sábado Santo no tiene sentido que haya procesiones en la calle. Lo otro es una opinión personal suya que respeto y comprendo. Yo tengo que decir que las cosas se pueden ver desde muchas perspectivas. Con el Viacrucis Magno no pretendemos hacer negocio en los restaurantes y hoteles, pero da la impresión de que eso va a tener un efecto positivo. Bueno, pues lo que se va por lo que se viene.

-¿Aprobaría usted la coronación canónica de una hermandad de vísperas?
-Yo aprobaré toda coronación canónica que tenga una motivación pastoral seria y en la que haya un proyecto evangelizador coherente y un proyecto social de altura. Yo no soy partidario de multiplicar las coronaciones. En cuanto a la antigüedad o no antigüedad, pienso que eso es un factor accidental. Lo importante es el presente, la vida interna de la hermandad, su proyección de futuro, su compromiso de luchar por la verdadera identidad de la institución. Si eso puede ayudar a dinamizar pastoralmente, evangélicamente a un barrio habría que considerarlo. De todas formas, todo esto lleva largos trámites, muchos años de espera y una especie de noviciado arduo.

-¿Le sorprendió la dimisión del presidente Arenas?
-Pues sí me sorprendió, ¿qué voy a decir?, pero la respeté desde el primer momento.

-¿No cree que Arenas se hubiese merecido otra despedida?
-Bien, yo creo que somos adultos, y cuando uno empeña su palabra, los demás tenemos que respetarla. Él tendría sus razones profundas para dimitir. Yo le agradecí su servicio y respeté su voluntad.

-¿Descarta la celebración de elecciones en los próximos cuatro años en el Consejo?

-Yo no descarto ni dejo de descartar, yo respeto el dinamismo interno del Consejo de Hermandades y Cofradías. No soy quien para convocar elecciones, no tengo autoridad para ni disolver el Consejo ni convocar elecciones.

-¿Y ahora lo que toca es tranquilidad?
-Ahora lo que toca es trabajar en silencio, restañar heridas y trabajar al servicio de esta institución y por mi parte apoyar, acompañar y sostener a don Carlos Bourrellier.

-¿Le gustaría que Sevilla exhibiese músculo en la Jornada Mundial de las Cofradías de Roma del mes de mayo?
-No soy partidario de hacer demostraciones de fuerza. Lo que procede es que Sevilla, de acuerdo con su capacidad y su realidad objetiva, pues tenga una participación en esa convocatoria por parte de la Santa Sede.

-¿Soñó con la posibilidad de ver un paso sevillano en Roma?
-Pues no. Lo dije en una ocasión en broma, pero está claro que en Sevilla hay que llevar mucho cuidado con lo que se dice.

-No hay que abusar de las salidas extraordinarias -ése es su mensaje- pero este año, en octubre, tenemos overbooking de pasos en la Catedral...
-Pues no sé si hay overbooking. Si están justificadas pues bienvenidas sean. A lo mejor al año siguiente hay menos porque no tienen justificación.

-¿Qué puede aportar la sangre joven de Francisco Javier Segura al pregón de la Semana Santa?
-A mí me parece que puede ser interesante la presencia de un joven confesante en el pregón. Pienso que puede ser aleccionador para todos y puede ser una llamada a los jóvenes a vincularse a la Iglesia, a vincularse a las hermandades y a vivir con gozo y compromiso su vida cristiana.

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