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No todo fue culpa de Pino Zamorano

El Betis-Cartagena fue un desbarajuste, pero no sólo por culpa de Pino Zamorano. El árbitro se llevó el papel protagonista, pero el equipo verdiblanco también hizo mal parte de su trabajo.

el 27 sep 2009 / 21:58 h.

Alfonso Pino Zamorano, como era previsible en un árbitro tan malísimo, tergiversó el desarrollo natural del Betis-Cartagena. El encuentro, sin embargo, no se volvió loco sólo por su culpa. Es verdad que el equipo verdiblanco acusó las dos expulsiones, porque hasta el Barcelona notaría semejante contratiempo, pero afirmar que superó a su rival mientras el choque fue de once contra once tampoco sería cierto del todo. Tuvo más ocasiones, una realidad objetiva y matemática, pero quien trató el balón con más sentido fue el Cartagena. Hizo el conjunto murciano lo mismo que el Hércules, único verdugo liguero del Betis hasta ahora: colocar tres hombres en el centro del campo y ganar por una simple cuestión numérica. Mariano Sánchez, Longás y De Lucas fueron un incordio para Iriney y Juande, casi tanto como Víctor y Lafuente para la defensa. Luego empezaron los inconvenientes: la lesión de Juanma, las rojas... Antonio Tapia tardó mucho en meter un central (sólo lo hizo cuando se vio con nueve) y procuró que Emana hiciese la raya en la medular; el camerunés obedeció e incluso guardó un relativo orden táctico, aunque se contuvo demasiado con el balón en los pies. Por suerte para el Betis, su enemigo no se lanzó a una ofensiva total, quizás incrédulo por tanta ventaja, o quizás timorato porque al fin y al cabo es el Cartagena, o quizás cansado, porque calor hizo un poco. Y así llegó el puntito. Menos es nada.

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