Economía

"No venimos a llevarnos Cajasur, sino a invertir aquí nuestro capital"

El presidente de la BBK se compromete al «mínimo ajuste laboral posible» 

el 26 jul 2010 / 12:36 h.

Griñán y Mario Fernández, ayer en la Casa Rosa, en una reunión a la que también asistió el consejero Antonio Ávila.

No una, ni dos, sino veinte veces subrayó ayer Mario Fernández la fortaleza financiera de la caja de ahorros que preside, la BBK. Y no fueron tantas, pero sí reiteradas, las ocasiones en que sentenció el mantenimiento de la esencia andaluza de Cajasur, que la vasca se adjudicó hace doce días en la subasta convocada por el Banco de España. "Nadie viene a llevarse a Cajasur, venimos para que no desaparezca; nadie se va de aquí, venimos a invertir aquí; de aquí no se va nada, venimos a hacer que crezca y se convierta en una de las cajas más importantes de Andalucía".

Fernández llegó ayer a Sevilla a explicar sus proyectos a la Junta de Andalucía. Se reunió primero -con cámaras y redactores de por medio- con el consejero de Economía, Antonio Ávila, y después con el presidente del Gobierno regional, José Antonio Griñán -tan sólo cámaras-. Vino a exponer sus planes, aunque dejó claro que no trataba de cosechar la "bendición a planteamiento alguno", palabras que hacían una velada referencia a que tampoco la necesitaba, habida cuenta de que Cajasur dejará la tutela de la Administración autonómica una vez que quede bajo la órbita del grupo BBK y sea convertida en banco.

Por eso chirrió cuando aseguró que querían hacer de Cajasur una de las "cajas de ahorros" más relevantes de la comunidad, pese a que la BBK la transformará en un banco con sede social en Bilbao, no en Andalucía, por mucho que se mantenga esa marca y la Obra Social se canalice a través de una fundación con residencia en Córdoba capital.

Pero no era sólo una visita de cortesía. La vasca anda precupada por las reacciones encendidas surgidas tras adjudicarse Cajasur, de ahí el intento de la entidad vizcaína para apaciguar los ánimos, máxime teniendo en cuenta que la cordobesa sufre desde hace un año una fuga de depósitos, que se aceleró tras ser intervenida el pasado 22 de mayo por el Banco de España.

Pero detallar detalló más bien poco Fernández a los periodistas, escudándose en que los trámites administrativos de adjudicación no han concluido -se esperan en el otoño- y en que el dibujo del futuro de la caja cordobesa aún no está terminado y ha de contener trazos laborales, organizativos, sociales y económicos.

Así, respecto a los primeros reconoció la necesidad de un ajuste de plantilla en Cajasur, aunque no pudo precisar si, al final, serán más o menos que los 596 empleos que, vía prejubilaciones y bajas incentivadas, contemplaba la fusión fallida de Unicaja y la cordobesa -las negociaciones fracasaron, de ahí la intervención-. No obstante, el presidente de la BBK se comprometió con Ávila a "minimizar" el impacto sobre el empleo y que se arbitre la fórmula que otorgue el mayor consenso posible, palabras del consejero que Mario Fernández suscribió.

Sobre el futuro banco Cajasur, que sumará también las oficinas actuales de la BBK en Andalucía, el máximo directivo de la entidad vasca dejó muy claro que asumiría "nuestro existoso modelo, que nos ha convertido en la caja más solvente de España, sin matices, y la cuarta entidad en el caso de Europa". El contraste entre su índice, el más alto, y el de Cajasur, con un clamoroso suspenso en las pruebas de estrés conocidas la pasada semana, "es una realidad, a tener en cuenta en el ajuste".

Aunque Cajasur mantendrá su marca para las comunidades andaluza y extremeña, es probable que no sea así en el resto de aquéllas donde la cordobesa está implantada -sobre todo, Madrid, Cataluña y el Levante-. Es algo que aún está en estudio, al igual que lo está -explicó- cómo reducir el peso de las inmobiliarias dentro de la cartera empresarial de la andaluza, y que ha sido uno de sus grandes males.

No en vano, el máximo directivo de la BBK aseguró que hasta que no se concrete el impacto del ladrillo en las cuentas no será posible cifrar la inyección de capital que necesitará Cajasur. En principio, 800 millones euros -los aportados por el FROB y que han de ser devueltos de forma inmediata. No se cuentan los 392 millones en pérdidas (subvenciones a fondo perdido) que, como máximo, asumirá el fondo de rescate, y a partir de este montante lo hará la propia caja vasca.

Por ello, insistió en que la BBK no recibirá ayudas públicas. La inyección de capital a Cajasur -"la inversión que haremos en Andalucía"- saldrá de los recursos de aquélla, "sin ningún euro público". Y presumió de solvencia.

Obra social y gestión sin curas. La Obra Social de Cajasur se mantendrá a través de una fundación con sede en Córdoba y con el mismo "nivel de gasto", pero modificará "sustancialmente" su contenido, dijo el presidente de la BBK, Mario Fernández.

El objetivo, que la de Cajasur adopte el modelo de la vasca, y detalló la preferencia que ésta confiere a las labores de "inclusión social, microcréditos, cultura y juventud". "Serán relevantes los cambios", vaticinó Fernández.

Negó con rotundidad que el Cabildo de Córdoba, fundador de la andaluza y quien la entregó al Banco de España tras su negativa a fusionarse con Unicaja, fuera a tomar parte de la gestión de Cajasur. Dijo incluso que él mismo no se sentía incluido en "el grupo" de la Iglesia-, y puso cara extraña cuando se le preguntó si ésta había buscado contraprestaciones.

Fernández señaló que Cajasur -el banco- será gestionado por un comité de dirección en el que habrá directivos actuales de la entidad, aunque con "nuestro exitoso modelo de gestión", y eso supone que el capitán no será de la caja cordobesa. Por lo demás, colaboración con la Junta y los proyectos de Andalucía. No podía ser menos. Para Ávila, reunión "positiva".

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