Feria de Abril

Noche de júbilo para inaugurar la Feria

Cientos de sevillanos se congregaron en la portada para ver la prueba del alumbrado y participar en la inauguración oficial de la Feria de Abril.

el 23 abr 2012 / 22:24 h.

La portada de la feria, iluminada en su primer día.

Sevilla está de fiesta. La Feria de Abril ha comenzado y ha convertido a la ciudad en una explosión de júbilo, alegría, sevillanas, manzanilla, luz y color que durante los próximos siete días logrará evadir, en buena medida, a los problemas que la actual crisis está provocando en las casas de muchos ciudadanos. Con la prueba del alumbrado de anoche, el alcalde, Juan Ignacio Zoido, inauguró la Feria de 2012 -su primera como regidor- entre una auténtica bulla de feriantes que no querían perderse in situ el encendido de la portada, inspirada este año en la iglesia colegial del Salvador y con alusiones a la Expo 92 y a la Constitución de 1812.

La primera noche de la Feria siempre es especial. Es el día más esperado, de reencuentro para muchos, y es la cena más íntima entre los socios y amigos de las casetas. Uno de los pocos ratos de la semana, probablemente el único, en el que pueden estar a solas sin invitados que atender. La mesas se preparan de forma extraordinaria. Vajilla especial, servilleta de papel y mucha chacina y marisco antes del pescao frito, el plato estrella de hoy y que ya se ha convertido en el menú de referencia que no puede faltar en cualquier caseta para la noche del alumbrado.

Los cocineros y trabajadores del Real del barrio de Los Remedios bien se esmeraron durante toda la tarde para que no faltara ni un detalle cuando llegaran los feriantes. En todas las casetas se ultimaban los preparativos. Estaba casi todo listo pero aún quedaba faena por delante: probar los equipos de sonido, terminar de poner las mesas, cortar las chacinas y comenzar a harinar todo el pescado. Litros y litros de aceite aguardaban impacientes para convertirse poco después en las joyas de la corona. "Ahora no lo freímos, eso lo hacemos más tarde porque si no a la hora de comerlo está tieso y frío. Lo mejor es que esté recién hecho", explicaba Gustavo, un cocinero-camarero y casi toda la semana hombre multiusos que llevaba todo el día metido en faena, y lo que le queda. Es lo que decía Juan José, un chaval de Palma del Río que se ha venido este año a trabajar toda la semana. Llevaba en la caseta desde las once de la mañana y calculaba que hasta las cuatro o las cinco de la noche no se irá a dormir a un piso que ha alquilado con otros compañeros de su pueblo, que también han venido este año a trabajar a la Feria. Y así siete días seguidos. "Es un buen dinero por una semana, pero si te paras a contar las horas al final has trabajado un mes o incluso más. Así que prefiero no contarlas", bromeó el palmeño.

A esa hora, el Real continuaba adormecido esperando que al atardecer apareciera la gran bulla de feriantes. Ya estaba todo listo y sólo cabía esperar. Así que el mejor plan era sentarse en la puerta de caseta y echar el tiempo de la mejor forma posible. Unos jugaban al dominó, otros escuchaban música y otros aprovechaban para seguir trabajando y pelar varios kilos de patatas. Al menos, lo podía hacer en la puerta de la caseta tomando un poco de aire fresco.

Al mismo tiempo, la Policía Local activó puntualmente el dispositivo de tráfico -a las 18.00 horas- y comenzaron a formarse las primeras retenciones en las calles aledañas al recinto ferial, en el mudo de Defensa y en la SE-30. Todo el mundo quería llegar en coche lo más cerca posible y ya no era posible. A pesar de la huelga de bolis caídos de la policía local contra el plan de ajuste municipal, la grúa sí retiró algún vehículo mal aparcado en la avenida Flota de Indias.

Con la caída del sol y el final de la corrida de toros, ya sí se percibía que esto iba en serio y no había vuelta atrás. Riadas de personas bien arregladas se dirigían en masa por las calles de Los Remedios camino del Real. Traje y corbata ellos y traje oscuro y mantón, ellas. Para la inauguración de la Feria no es habitual ver señoras vestida con el tradicional traje de flamenca, aunque cada año más mujeres se deciden a estrenar su traje la noche del alumbrado. Ya es cuestión de gustos, igual que los feriantes que reprochan que se canten sevillanas rocieras en el real arguyendo que cada cosa, a su tiempo.

300.000 BOMBILLAS

Y sin quererlo ni beberlo, la Feria ya había empezado. Las casetas ya estaban llenas de feriantes, copa en mano y ya sólo había lugar para comer, beber, cantar y bailar. No hay más misterios en la Feria. Lo único que faltaba para rematar la noche era que se oficializara la inauguración oficial, aunque el cuerpo ya llevara un par de horas de fiesta. A las doce en punto de la noche, miles de feriantes salieron de sus casetas y una gran bulla se congregó en las inmediaciones de la portada para dar fe de si la iluminación resultaría tan espectacular como habían anunciado sus creadores. La banda municipal amenizaba con sevillanas al personas al tiempo que Zoido pulsaba el botón que encendió las casi 300.000 bombillas del Real justo antes de que miles de personas rompieran a aplaudir y brindar con el deseo de pasar una buena semana de Feria.

Aunque desde el Gobierno municipal temían que la Policía Local se hiciera notar durante la inauguración y montara algún tipo de protesta contra el alcalde, finalmente no sucedió nada extraordinario y lo único que pudieron hacer los sevillanos, después del alumbrado, es adentrarse en el Real para continuar bebiendo rebujito a diestro y siniestro. Es lo que queda. Siete días por delante, con sus siete noches, para disfrutar de la más universal de las ferias: la Feria de Abril. Que lo pasen bien.

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