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Noruega se luce en Sevilla

El teatro de Ibsen, cine nórdico, salmón de verdad y una de las pocas traductoras del noruego afincada en Sevilla... Sorpresas de un país que quiere exportar algo más que novela negra

el 22 may 2013 / 22:33 h.

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Cristina Gómez-Baggethum Cristina Gómez-Baggethum Cristina Gómez-Baggethun tiene una hija de pocos meses nacida en la Macarena, que le vincula para siempre con Sevilla, la ciudad donde vive desde hace ocho años. Pero otra parte de su corazón está en Noruega, el país donde su madre, Kirsti Baggethum, ejerció durante un cuarto de siglo de agregada cultural, y al que regresa cada verano. “Allí me llaman mestiza”, sonríe Cristina. Esta sevillana de adopción, que junto a su progenitora son las responsables de que podamos leer la mayoría de los libros noruegos que existen hoy en nuestras librerías, es una de las protagonistas de la Semana de Noruega que se celebra estos días en la capital hispalense, y que pretende acercar al público español algunas de las bondades de la desconocida cultura nórdica. El día grande del programa fue el pasado martes, cuando el Ateneo de la ciudad acogió una conferencia del Embajador de Noruega en España, Johan Christopher Vibe, quien estuvo acompañado por Alberto Máximo Pérez Calero, presidente del Ateneo de Sevilla, y Hugo Sartori, Cónsul de Noruega. “Somos un país pequeño, de unos cinco millones de habitantes”, comentó Vibe, que no pertenece a la Unión Europea pero participa de su mercado interno, y que apoya su cultura con mucha decisión: a través de un acuerdo entre editores, escritores y el Estado, adquirimos los primeros 2.000 ejemplares de casi todos los libros de autores noruegos que salen al mercado”. Ello ha propiciado que las bibliotecas de todo el país tengan unos abundantísimos fondos, y que la variedad y vitalidad de las letras se haya incrementado notablemente en los últimos años. “En mi país ha habido un debate muy fuerte sobre si teníamos que hacer algo respecto a la novela negra”, prosigue el embajador. “Había quien pensaba que daba una imagen negativa de nosotros, pero al final entendimos que era una moda pasajera, y ahora ese género convive con otros muchos”, agrega Junto al diplomático, el editor español Diego Moreno, de Nórdica, asiente. Ha venido a Sevilla para presentar dos títulos de su sello, dos pruebas que demuestran que hay algo más que crímenes de papel en las librerías de Oslo. Uno es Naíf. Súper, de Erlend Loe, un libro que obtuvo un notable éxito en Noruega, y que narra la historia de un chaval en crisis, un representante de esa generación que lo tuvo todo en los 90, y que conforme se hace mayor descubre que la vida no es tan sencilla. “Los nórdicos, tan adelantados para tantas cosas, también contaron la generación ni-ni antes de que nosotros supiéramos qué era”, comenta Moreno. La otra novela presentada es Elling, Hermanos de sangre, de Ingvar Ambjørnsen, una narración más bien de vieja escuela, deudora del underground de los 70, que Carmelo Gómez encarnó en el teatro recientemente. Como la obra de Loe, ambas han sido traducidas por Cristina Gómez-Baggethun, a la sazón responsable de verter al español títulos tan celebrados como Salir a robar caballos, de Per Petterson, o El despertar de Roy Jacobsen, así como de la Trilogía de Tora de Herbjørg Wassmo. “Siento que la literatura noruega ha puesto mucho empeño en contar la vida cotidiana de la gente de ese país, de las personas normales”, explica la traductora. “La cultura española, en cambio, ha sido algo más elitista, porque hasta épocas recientes era un país de pocos lectores. En Noruega la literatura es una cosa muy importante”, añade Gómez-Baggethun, al tiempo que señala hitos como El mundo de Sofía de Jostein Gaarder. Pero la semana cultural dedicada a Noruega no sólo ha tenido libros. En el acto del Ateneo se ofrecieron degustaciones de aperitivos hechos con auténtico salmón –“porque a menudo aquí dan gato por liebre”, advertía el cónsul con una sonrisa– y hasta mañana viernes se viene ofreciendo en la Casa de la Provincia un ciclo de cine noruego: así, hoy se proyectará a las 22.00 horas el filme El hombre que amó Yngve (2008), de Stian Kristiansen, y mañana llegará el turno de Upperdog (2009), de Sarah Johnsen. Asimismo, el Centro de Documentación de las Artes Escénicas de Andalucía ha promovido un Acercamiento a Ibsen, que incluyó el espectáculo Entre cenizas, interpretado por Eva Rufo y dirigido por Ignacio García May, sobre fragmentos de obras del gran dramaturgo, autor de Casa de muñecas y El enemigo del pueblo.  Un programa, en resumen, que ha supuesto para la agenda cultural sevillana –como no podía ser de otro modo, viniendo del Norte– un soplo de aire fresco.

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