Economía

"Nos da pena, pero es trabajar en esclavitud"

Varias controladoras justifican la actitud mantenida.

el 04 dic 2010 / 16:18 h.

El Gobierno decretó la militarización de la gestión.

Una de las controladoras aéreas que ayer abandonó su puesto ha pedido "un millón de disculpas" a los ciudadanos porque les da una "pena horrorosa", pero ha asegurado que su colectivo no es el "origen del problema", sino las condiciones de "esclavitud" en las que desempeñan su trabajo.

Así lo ha dicho en declaraciones a Efe Merche Canalejo, que ha asegurado que los controladores no querían "llegar a esto", pero que su actitud la desencadenó la aprobación ayer por parte del Gobierno de un decreto ley que regula el horario laboral de este grupo profesional y que no computa como jornada el tiempo de formación, las guardias y licencias o las ausencias por incapacidad laboral.

Canalejo ha negado visiblemente alterada que su colectivo haya convocado una "huelga salvaje" y ha afirmado que ninguno de los controladores que ayer abandonó su puesto se dio de baja médica.

"Ayer lo que se dijo es que con ese decreto no eran unas condiciones dignas. No queríamos trabajar. La gente estaba tan hecha polvo y tan desmoralizada que se acogió al artículo 34.4 de la Ley de Seguridad Aérea porque no podía atender el tráfico" ha explicado la controladora sobre una situación que ha llevado hoy al Ejecutivo a decretar el estado de alarma por primera vez desde la aprobación de la Constitución.

Por ello, ha pedido "un millón de disculpas" a los ciudadanos que no han podido viajar estos dos días, pero ha subrayado que los controladores no suponen "el origen del problema", sino en el hecho de que el Ejecutivo aprobara el citado decreto en vísperas del Puente de la Constitución cuando ellos no están "en condiciones de trabajar" porque es "esclavitud".

También ha lamentado que el Gobierno sea "incapaz de negociar" y ha denunciado las "amenazas brutales" a las que ha sometido a los controladores, a los que ha amenazado "con cárcel, aislamiento a todo el que desobedezca, delito de sedición y expropiación de bienes".

En este sentido, ha explicado que el presidente de la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA), Camilo Cela, les ha hecho un llamamiento para que se incorporen a sus centros de trabajo, mientras que el Gobierno les ha "prometido que se va a sentar a negociar".

"Somos capaces de volver a hacerlo y tenemos las Navidades a la vuelta de la esquina. No nos vamos a doblegar", ha concluido Canalejo.

Blanca Uriarte, controladora de Palma, dijo que “jamás hubiéramos hecho esto voluntariamente, nos han obligado”, mientras rompía a llorar y trataba de pedir disculpas por lo que admite que ha sido una “barbaridad” a la que les ha empujado el Gobierno.

Uriarte relató la situación de tensión que han vivido dentro de la torre y del centro de control. “Ha entrado la Guardia Civil, el Ejército del Aire con pistolas y nos han obligado a sentarnos y separar aviones”, concluyó.

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