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Nostalgia del ‘no vamos a ser menos’

Periodistas y políticos de la época rememoran el compromiso común por la autonomía que les unió el 4-D

el 04 dic 2012 / 20:42 h.

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Antonio Zoido presenta el acto en la sede de la fundación Cajasol.

¿Cómo se puso a calentar el café para todos hace ahora 35 años? ¿Cómo defendió Clavero Arévalo ante el presidente Adolfo Suárez que los andaluces no íbamos a ser menos? ¿Y cómo siguió haciéndolo después, hasta el punto de romper con la UCD? ¿Cómo fue que todos los periódicos y radios andaluzas, con independencia de su línea ideológica, reclamaron editorialmente una autonomía de primera? ¿Y cómo coincidieron en las calles cientos de miles de andaluces, ondeando banderas verdiblancas, reclamando un sitio propio en un Estado que todavía no tenía un modelo definido? Algunas de las personas que vivieron aquellos días en primera persona, periodistas y políticos, se reunieron ayer en una mesa redonda para conmemorar el 35 aniversario de aquel lejano 4 de diciembre de 1977, cuando millones de andaluces salieron a la calle a manifestarse para exigir una autonomía de primera.


"Yo estoy aquí como un símbolo y los símbolos no hablan en presente, recuerdan en pasado". Así empezó su discurso Plácido Fernández-Viagas, abogado, hijo del que fuera presidente de la Junta preautonómica de Andalucía, promotor, junto con José Rodríguez de la Borbolla, del Pacto de Antequera (1978). Aquello no sólo fue el embrión de la conquista autonómica, del artículo 151 de la Constitución, también dejó patente la influencia que tendría Andalucía en la política española (la región con más población y con más diputados en el Congreso) y el papel que jugó, desde aquel 4 de diciembre del 77, en la configuración del Estado español tal y como hoy lo conocemos. "Por eso Andalucía es la primera en estar alerta a lo que está pasando en Cataluña, planteando una solución de Estado no igualitaria", apuntó José Aguilar, que entonces trabajaba para El País.


"Cuando hicimos lo que hicimos, no sabíamos lo que estábamos haciendo", dijo ayer Aguilar. "Trato de quitarle épica, porque no éramos conscientes de lo que era la autonomía, pero intuíamos que era un mecanismo para salir del estado de postración en el que nos encontrábamos. Era una palanca para salir del subdesarrollo, no sabíamos que estábamos haciendo historia". Borbolla, en la clausura del acto, no tardó en recuperar esa épica: "Las autonomías son un instrumento para profundizar en la democracia. Los andaluces sabían lo que hacían, lo saben ahora que el modelo institucional está en crisis, y debemos pelear para que Andalucía no sea menos que las demás regiones".


En España se ha abierto un diálogo de extremos, una dialéctica entre el soberanismo catalán que exige la independencia y el centralismo de Madrid, que responde que ni ésta ni ninguna otra comunidad es ni ha sido responsable en el autogobierno. Temerosa de cómo acabará ese pulso, el Gobierno andaluz ha alzado la voz para interceder por el autonomismo, para defender el equilibrio interterritorial, igual que lo hizo hace 35 años la sociedad andaluza. El presidente de la Asociación de la Prensa de Sevilla, Rafael Rodríguez, que entonces tenía 22 años y trabajaba en Radio Juventud de Málaga, recordó que hace 35 años no existían medios de comunicación regionales, "no había un concepto andaluz, todo era información provincializada". "El periodismo y los periodistas de entonces éramos militantes, no de partidos, pero sí de la autonomía. Y hoy ese sentimiento no existe", apuntó. Francisco Romacho, que trabajaba entonces en el Diario Patria, en Granada, también sostuvo que los periodistas eran "políticamente proactivos a favor del autonomismo andaluz". "La propiedad de la mayoría de los medios de comunicación no estaba en Andalucía, pero eso no nos frenó. Con independencia del propietario y de su condición ideológica y su editorial, la mayoría acabó apoyando las reivindicaciones de los andaluces".


Enrique García Gordillo, que trabajaba en Radio Sevilla, recordó que "fue como pasar un examen". "Se estaba esbozando el futuro, los andaluces entendieron que este instrumento evitaría seguir siendo machacada. Creo que salieron a la calle sabiendo lo que hacían", concluyó. Todos, embutidos de cierta nostalgia, se reafirmaron en los mismos principios que defendieron hace 35 años, y lamentaron que la sociedad andaluza actual, la prensa y la política, no esté viendo cómo se reeditan los riesgos de un desequilibrio autonómico.

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