Noviembre lluvia, diciembre sol

El cabañuelista Antonio Cimarro predice fiestas navideñas soleadas.

el 25 oct 2010 / 18:59 h.

Este sistema se basa en la observación de la naturaleza en agosto.

Con sólo mirar la naturaleza se puede adelantar ya que tendremos un noviembre con abundante agua y un diciembre con sol, lo cual agradecerán muchos porque las fiestas navideñas son siempre más agradables si se puede aprovechar el buen tiempo. ¿Lo dice la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet)? No, lo dicen las cabañuelas. Y es que Tomares tiene a su propio cabañuelista, Antonio Cimarro, que predice viento y lluvias para noviembre, y buen tiempo para diciembre en la provincia de Sevilla. Un pronóstico que realiza con detalle y exactitud, ya que muy pocas veces se puede decir que se haya equivocado.

"Durante la primera semana de noviembre seguirá la misma tónica que en octubre, con la progresión de varios frentes con abundante agua, pero pasando su primer tercio, se volverá bonachón y calurosillo", comenta. "Del 22 de noviembre en adelante se nos toma ventoso, de levante y con algún tormentón intenso pero de paso rápido, y el viento amainará al final", continúa.

Del mismo modo, predice para diciembre "tiempo amable y suave, libre de ajetreos atmosféricos adversos". Eso sí, el comienzo de las fiestas navideñas, va a ser algo mojado. "El frío será muy intenso, lo suficiente para tirar de nuestras prendas de abrigo, mientras que el fin de año se presenta extraordinario", augura.

Este vecino de Tomares aprendió de su abuelo las cabañuelas cuando era niño. Por aquellos años el abuelo y el nieto iban por la tardes a la plaza Príncipe de Asturias de Tomares, en aquel entonces tierras de labranza, y allí, el niño escuchaba atentamente los comentarios y saberes de los mayores. "Pronosticaban el tiempo para el futuro como por arte de magia, aunque el truco estaba ante sus mismos ojos: en la humedad de la hoja, en la dirección del viento, en el comportamiento de los animales, en las piedras...", recuerda.

Y es que las cabañuelas son eso, el saber fijarse y dónde mirar. y lo curioso es que resulta bastante fiable. Por ejemplo, cuando las hormigas haladas revolotean en la tierra, quiere decir que el tiempo va a estar revoltoso. O si los guijarros tienen humedad, lo más probable es que la predicción sea de agua. O si el viento sopla de poniente, sucederá lo contrario. Lo que comenzó para él siendo una afición casi se convierte en una profesión.

Era 1984 y un compañero de trabajo le tentó a averiguar si iba a llover en la Semana Santa y en la feria del año siguiente. Y así lo hizo asombrando a su colega. Desde entonces, y al final de cada año, llega este hombre con sus predicciones que durante el mes de agosto elaboraba meticulosamente observando la naturaleza.

En este sentido, se debe saber que las cabañuelas se hacen durante los 24 primeros días de agosto. De este modo, los 12 primeros días de dicho mes corresponden en orden numérico ascendente a partir de agosto con los meses del año desde 1.00 hasta las 12.00 horas. Es decir el 1 de agosto corresponde con agosto, el 2 con septiembre... Y las contracabañuelas en orden inverso a partir del día 13 de agosto y de las 24.00 hacia atrás (el 13 de agosto corresponde con el mes de julio, el 14 con junio...).

Todo es cuestión de anotarlo bien o incluso guardarse esta página para, dentro de poco, comprobar si efectivamente este hombre se equivocaba o, una vez más, acertaba al predecir de una manera tan peculiar y antigua el tiempo que nos espera para los próximos meses.

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