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Nuevo Amate se rebela

Por M. Bautista-V. Escámez. Mientras las autoridades celebran las inversiones, el vecindario se queja de las viviendas mal hechas y del vandalismo.

el 16 sep 2014 / 12:08 h.

nuevo-amate-01Cuando llueve tenemos que salir del ascensor con un paraguas para abrir la llave de la puerta de casa. Y eso no es más que uno de los detalles de nuestro día a día en los nuevos bloques», comenta Carmen, una de las vecinas de los pisos en Nuevo Amate. La estructura de los edificios es uno de los elementos que más descontento causa entre los vecinos que comienzan a instalarse ya en los nuevos edificios. Muchos de ellos llevan toda una vida en el barrio, y en su día acogieron con gusto la idea de la rehabilitación urbanística, el paso de Regiones Devastadas a Nuevo Amate. Sin embargo hoy se muestran contrariados en su mayoría, pues cuentan con las nuevas viviendas, pero muchas de las promesas con las que se cerró el pacto no se están cumpliendo, según afirman. Sin ir más lejos la cuestión de la propiedad de los mismos y el coste de su alquiler, según comentan. Loli, una de las vecinas, se pregunta si sus hijos podrán heredar el piso con el que ahora cuenta. nuevo-amate-02A la vez señalan las zonas comunes y la dejadez de las mismas. Hay un montículo con hierbas que crecen a su antojo sobre el que se iba a situar un monumento a lo que fue Regiones Devastadas, según señalan los vecinos. Pero aún no hay nada. Del mismo modo que se construyó un parque infantil del que apenas queda en pie la estructura y una alfombra de cemento que servía como soporte de los juegos. «Los vándalos se han llevado el hierro de los bancos, de los revestimientos de las fachadas y hasta los columpios», lamenta Carmen. Por su parte el Ayuntamiento ha anunciado que se está terminando de reurbanizar la zona y que los trabajos se extenderán hasta finales de año, cuando se finalice definitivamente este ambicioso proyecto. Sin embargo los vecinos se muestran descontentos con lo que se ofrece hasta ahora. A pesar de que hay vigilancia en cuatro de los cinco edificios construidos, con guardias de 24 horas para evitar que se ocupen las viviendas vacías, los vecinos piden que se instalen barrotes en los primeros pisos de cada bloque. Y ese solo es uno de los puntos que reclaman para sentir que sus nuevas viviendas pasan a ser sus propios hogares. nuevo-amate-03Cinco años. La historia de Nuevo Amate arranca hace cinco años, cuando el final de Regiones Devastadas comenzaba a ser una realidad. El final de un barrio se inició en septiembre de 2009, cuando los primeros vecinos abandonaban sus viviendas para ser realojados en edificios provisionales mientras se construían los nuevos edificios. El proyecto de Nuevo Amate se llevó a cabo gracias a la colaboración entre el Ministerio de Vivienda, La Junta de Andalucía y el Ayuntamiento. Los 18 bloques, 210 viviendas, que formaban la barriada fueron demolidos para levantar cinco nuevos edificios que albergarían más viviendas que los antiguos, al ganar en altura. Muchos de los vecinos optaron por quedarse en los pisos provisionales que les fueron entregados durante las obras, otros decidieron volver a su antigua casa. Pero Nuevo Amate aún no es un barrio completo, pues muchos pisos están aún sin adjudicar, lo que hizo que hace meses fueran ocupados. CARMEN GARCÍA, VECINA CARMEN-GARCIAUno de los puntos que queremos reivindicar es la posibilidad de heredar los contratos, porque en caso de que el titular fallezca, hay que pagar los trescientos euros de alquiler». Lo dice Carmen García, una de las vecinas insatisfechas con el resultado de lo que se ha hecho hasta ahora en el barrio. «Sabemos que esto no es nuestro, pero no pueden hacer lo que están haciendo. No han cumplido casi nada de lo que hemos firmado. Sin ir más lejos, los precios de los pisos no son los acordados». «Todo el mundo paga 50 euros de comunidad y queremos saber dónde van, porque dicen que es para mantener y arreglar los edificios. De hecho ya vamos por la quinta limpiadora del bloque por las malas condiciones laborales que ofrecen para el puesto. Y mucho es, porque antes no había ni limpieza, ni papeleras, ni entraba Lipasam». «Aquí no tenemos ninguna clase de protección cuando los guardias se van, ni en los pisos, ni en los trasteros. Los vigilantes están 24 horas, pero, por ejemplo, el bloque número tres ya no tiene ninguno porque ya está lleno. En las zonas comunes nos pusieron un parque infantil en el que han robado los bancos y todo lo que era de hierro. Se han llevado hasta los columpios. Ahora es un peligro, con baldosas enormes de cemento como suelo. Además están robando todos los revestimientos de aluminio de las fachadas, y nadie hace nada por solucionarlo». «Incluso uno de los espacios que se suponía que se iba a dedicar a un monumento al origen de la zona, a la Región Devastada, ahora no es más que una montaña de hierbajos con piedras». LOLI RUIZ, VECINA LOLI-RUIZLa titularidad de las viviendas es, también para Loli, vecina del lugar, uno de los principales asuntos que hay que aclarar. «No es como parecía, esto es diferente a todo lo que se ha dicho», decía ayer esta vecina. «El problema que tenemos es que los pisos no están en propiedad. Estamos de prestado. Antes teníamos nuestras casas, nuestros pisos, y la tranquilidad que daba que el día de mañana los pisos los heredaran nuestros hijos, que tuvieran su techo. Aquí hay personas que han pagado cinco y seis millones de las antiguas pesetas para poder comprar sus casas. Tenemos una intranquilidad… porque si faltamos mi marido o yo el día de mañana, mis hijos de ocho y doce años no van a tener un hogar propio. Van a tener que pagar la cuota de trescientos euros al mes. No tenemos seguridad ni estabilidad». «Además todo esto no lo han hecho muy bien, el parque es un auténtico peligro para los niños y nadie se hace cargo de él. Han puesto el monte donde iba a instalarse el supuesto homenaje y ya van cuatro niños que han terminado en el hospital por el peligro que supone tenerlo así. Yo a mis hijos no los dejo jugar aquí, porque no estoy tranquila». «Me gustaría que por lo menos los políticos, quien esté a cargo de esto se haga responsable y se respete lo que se dijo, el «vamos a devolver casa por casa». Por parte del Ayuntamiento «donde dije digo, ahora digo Diego», y no estamos para nada satisfechos. Estamos contentos porque tenemos un techo, pero no se cumple con lo que se prometió».

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