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"Nuestra presidencia será la de la recuperación económica"

Como gran diplomático y experto político el ministro de Exteriores y Cooperación sabe que la cuarta presidencia de turno la UE reforzará la imagen de España en el exterior.

el 02 ene 2010 / 19:31 h.

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Miguel Ángel Moratinos, ministro de Exteriores.

Un ministro de Exteriores es una persona con muchos kilómetros a su espalda. Una ventaja -o un inconveniente- que va aparejada con el cargo. Pero Miguel Ángel Moratinos estará a punto de batir un récord con él número de kilómetros recorridos en 2009 para explicar a un lado y otro del Atlántico las prioridades de la presidencia española de la UE, y responsable -en parte- de que esta entrevista se haya realizado vía correo electrónico.

-¿Qué significa para España asumir la presidencia de la UE?

-Esta es la cuarta ocasión en que España asume la presidencia de la UE y lo hace en una coyuntura especialmente compleja, con una crisis económica de notables dimensiones y un nuevo panorama institucional tras la entrada en vigor del Tratado de Lisboa. Es una oportunidad para reforzar la imagen de España en el exterior, aumentar el peso de nuestro país en la UE y dejar la marca España en un momento clave para el futuro de Europa.

-¿Cuál es la impronta que España quiere marcar?

-España es un símbolo de modernidad, un país comprometido con el medio ambiente, con el desarrollo sostenible, que cuenta con infraestructuras de calidad y con un dedicado esfuerzo en materia de energía limpia y en el impulso de la competitividad y la innovación. Éste es el espíritu que queremos trasladar a Europa. Vamos a trabajar para que sea una presidencia cercana al ciudadano, preocupada por los problemas sociales, por la igualdad, por el cambio climático, por el empleo de calidad..., por todo aquello que hace mejor la vida de los europeos.

-¿Cuáles son los retos?

-La presidencia española tiene cuatro prioridades. La primera, sin duda, es la recuperación económica. Durante la presidencia aprobaremos la Estrategia Europa 2020, que establecerá un nuevo modelo de crecimiento económico basado en las industrias verdes, que garantice la generación de empleo de calidad y el desarrollo sostenible.Otro reto que tendremos que afrontar en el semestre español es la aplicación del Tratado de Lisboa. Y precisamente el Tratado de Lisboa nos permitirá, además, alcanzar otro de los objetivos de la presidencia española: que la UE tenga una política exterior más consolidada y hable con una única voz en el mundo. Y finalmente, otra gran prioridad será la Europa de los ciudadanos. Tenemos que acercar las instituciones comunitarias a los ciudadanos y eso sólo podemos hacerlo si la UE se ocupa de los asuntos que realmente les importan.

-De ellos, ¿cuál es de obligado cumplimiento?

-Todos son de obligado cumplimiento. Somos conscientes de la dificultad de los retos a los que nos enfrentamos, pero desde la presidencia del Consejo trabajaremos para conseguir el acuerdo de los 27 en los asuntos que son clave para el futuro de los europeos. Lograr el compromiso de todos los Estados miembros en cuestiones tan delicadas como la supervisión financiera o la lucha contra el cambio climático será complejo y requerirá una intensa negociación. Ahora bien, todos estamos de acuerdo en que tenemos que tomar medidas y lo que hará España, durante estos seis meses, es impulsar la acción de todos los socios comunitarios para que la UE siga estando a la cabeza en los temas de mayor transcendencia mundial.

-¿Cómo le gustaría que fuese recordada esta presidencia?

-Estamos convencidos de que será la presidencia de la recuperación económica. En ello vamos a invertir todos nuestros esfuerzos. Nuestro objetivo es poner en estos seis meses las bases de un nuevo modelo de crecimiento económico, que consolide la UE como un espacio competitivo, en el que será central el papel de la protección medioambiental y el desarrollo de las energías renovables. Queremos, además, que la presidencia española sea recordada como la que llevó la lucha contra la violencia de género a la UE y logró el acuerdo de los 27 para acabar con esta lacra.

-España se pone al frente de la UE en un momento muy delicado por la crisis económica que azota a toda la Unión. ¿La unión hace la fuerza?

-Sin duda alguna, cuando los 27 Estados miembros de la UE caminamos en la misma dirección, obtenemos mayores éxitos. Lo comprobamos cuando estalló la crisis, a raíz de la caída de Lehman Brothers, cuando la acción coordinada de la Unión logro evitar una catástrofe financiera. Para la presidencia española la coordinación es, por tanto, un principio fundamental y vamos a intentar que se aplique a las políticas fiscales de los 27 y a la regulación del sistema financiero. Objetivos a los que van encaminadas varias de las directivas que aprobaremos durante el semestre español.

-¿Qué medidas se van a adoptar para lograr la igualdad de género y luchar contra la violencia doméstica?

-España ha trabajado mucho por la igualdad laboral entre hombres y mujeres. Hemos conseguido muchos avances en estos últimos años. Todavía las mujeres ganan menos que los hombres ocupando los mismos puestos y aún nos enfrentamos a situaciones discriminatorias hacia la mujer. Eso lo tenemos que erradicar. No ha lugar en una Europa que es referente en derechos y libertades. España impulsará el Plan de Igualdad de Oportunidades, que deberá aprobar la Comisión, y tenemos varias Directivas pendientes de acuerdo sobre la discriminación laboral.
Otra cuestión que en nuestra Presidencia vamos a llevar al centro del debate europeo es la lucha contra la violencia de género, que consideramos una de las mayores lacras de este siglo XXI. Llevamos dos iniciativas que, estoy convencido, obtendrán el acuerdo de todos los socios comunitarios. Por un lado, la creación de un Observatorio Europeo de Violencia de Género y, por otro, la aprobación de la Orden Europea de Protección a las Víctimas de la Violencia Doméstica.

-¿Cuál es la posición de España en torno al debate sobre la ampliación de la UE?

-No podemos establecer nuevas reglas según la coyuntura que estemos atravesando. España es favorable a la ampliación porque creemos que nos hará más fuertes. En estos momentos, hay una serie de países candidatos con los que la UE seguirá negociando y cuya evolución dependerá del cumplimiento de sus tareas. Así están Croacia, Islandia o Serbia, que recientemente obtuvo el estatus de candidato. En el mismo caso se encuentra Turquía, con la que la España espera avanzar en la negociación. Turquía, que es un país europeo, entrará en la Unión cuando esté preparado, como el resto de candidatos.

-La cumbre sobre el cambio climático de Copenhague ha sido un fracaso. ¿Qué pasos se van a dar ahora desde Europa para llegar a un acuerdo internacional vinculante?

-La cumbre de Copenhague no ha tenido los resultados que a España le hubiera gustado. Ha puesto en evidencia la dificultad de poner de acuerdo a todos los países en este asunto pero, también, ha mostrado que su preocupación respecto del cambio climático es real y que deben dar una respuesta a los ciudadanos. La lucha contra el cambio climático es, sin duda, una de nuestras prioridades. La presidencia española tiene que trabajar para aplicar un modelo de desarrollo sostenible de manera integral, a la Política Pesquera Común, a la PAC, a la política energética, a la I+D+i, etc. Asuntos que, precisamente, se analizaran en el Consejo Informal de Ministros de Agricultura y Medio Ambiente que se celebra en Sevilla a mediados de enero.

-¿Cómo puede afectar a la Unión la proliferación de partidos de extrema derecha entre sus miembros?

-Es cierto que en las últimas elecciones al Parlamento europeo estos partidos ganaron en votos, pero representan una mínima parte de la Eurocámara. Los partidos tradicionales y de vocación absolutamente europeísta componen la mayoría del arco parlamentario. Estamos en una sociedad que defiende a ultranza la libertad de expresión, de modo que es totalmente legítimo que estos grupos manifiesten sus ideas. Lo que está claro es que la inmensa mayoría de los ciudadanos europeos también ha hablado y lo ha hecho a favor de la Unión Europea.

-¿Desde qué perspectiva se va a afrontar el reto de la inmigración?

-Tenemos que avanzar en el Pacto Europeo de Inmigración y Asilo que aprobamos en 2008 a iniciativa, precisamente, de España y Francia. Éste ha sido un paso muy importante porque hasta entonces, la UE carecía de una política común en materia de inmigración y, por primera vez, durante la presidencia española, se va a evaluar el cumplimiento del Pacto en cada país. Por un lado, vamos a seguir defendiendo los flujos legales de inmigrantes a través de acuerdos con los países emisores. Por otro, continuaremos desarrollando políticas de integración de los inmigrantes en nuestra sociedad con, por ejemplo, acuerdos de reciprocidad para que puedan votar en las elecciones municipales.

-¿El retraso en la entrada en vigor del Tratado de Lisboa cómo ha afectado a la UE?

-Este retraso sumió a la UE en un compás de espera durante el que se avivó el debate de hacia dónde queremos que vaya el proyecto europeo. Ahora bien, también nos ha hecho ser más firmes en nuestros objetivos. Los 27 han seguido trabajando de igual forma bajo el Tratado de Niza y no podemos decir que la acción de la UE se haya visto paralizada en ningún momento. El Tratado de Lisboa entró en vigor el pasado 1 de diciembre y ahora nos toca recuperar el tiempo perdido. Este Tratado dota a la Unión y a sus ciudadanos de unos instrumentos poderosos para hacer valer sus derechos y consolidarse como un actor global en la escena internacional. No es sólo un documento con algunos cambios institucionales; es la Hoja de Ruta para la Europa del siglo XXI.

-¿Cómo afronta el desafío de tener una presidencia compartida con Bélgica y Hungría?

-Efectivamente estamos ante una presidencia en equipo en la UE, que pone en marcha España y continuarán Bélgica y Hungría después. Los tres países hemos estado trabajando conjuntamente desde hace más de un año y en enero pasado acordamos un programa en común. La Troika presidencial es importante porque dará continuidad a los proyectos que iniciemos en esta presidencia.

-¿Qué opinión le merece que la mayoría de los españoles desconozca que España vaya a presidir la UE?

-Es cierto que los ciudadanos se sienten alejados de las instituciones comunitarias. Los políticos somos en parte responsables de esta contradicción. La Europa de los ciudadanos es la gran asignatura pendiente de la UE y una prioridad para España. Tenemos, por otra parte, que mejorar la difusión de los asuntos europeos y ahí, permítame que le diga, tienen mucho que ver los medios de comunicación. Todo pasa por Europa. Desde el precio de la leche que compramos hasta el hecho de que nuestros hijos puedan estudiar en cualquier país de la UE. Cualquier gesto de nuestra vida diaria tiene una implicación de las instituciones comunitarias.

-¿A qué se puede deber que, según el CIS, seis de cada 10 españoles crea que España tiene poca influencia en la UE?

-Esa percepción tiene mucho que ver con el debate político, que antepone, en numerosas ocasiones, los intereses partidistas a los intereses del Estado. España es, sin embargo, un país muy respetado en la UE y un país creíble, que aplica políticas serias. Pusimos en marcha el Pacto Europeo de Inmigración y Asilo; somos un referente en materia de igualdad y lucha contra la violencia de género y somos un país solidario. En materia de política exterior, somos el interlocutor natural entre América Latina y la UE, y un país conciliador y tolerante que puede ejercer una considerable influencia en el Mediterráneo. Sin olvidar que somos un país de peso demográfico y en términos de PIB dentro de la UE y la octava economía del mundo.

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