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Nueva estrategia de EEUU en Afganistán con consentimiento tácito de Pakistán

Siete años después del 11-S, Afganistán vuelve a ser prioridad en la "guerra contra el terrorismo" de EEUU, con un cambio de estrategia que pasa por la eliminación de las bases insurgentes en suelo paquistaní con el consentimiento más o menos tácito de su nuevo Gobierno.

el 15 sep 2009 / 11:36 h.

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julia R. Arévalo

Siete años después del 11-S, Afganistán vuelve a ser prioridad en la "guerra contra el terrorismo" de EEUU, con un cambio de estrategia que pasa por la eliminación de las bases insurgentes en suelo paquistaní con el consentimiento más o menos tácito de su nuevo Gobierno.

El presidente de EEUU, George W. Bush, anunció el martes el envío de 4.500 nuevos soldados a Afganistán hasta febrero próximo, tras constatar que "los terroristas están aumentando sus esfuerzos en el frente donde esta lucha comenzó".

Al día siguiente, el jefe del Ejército estadounidense, Mike Mullen, dijo al Congreso de su país que la lucha en Afganistán requiere de una "nueva estrategia" que incluye la eliminación de los escondites de los insurgentes en Pakistán.

"Mientras no trabajemos más de cerca con el Gobierno de Pakistán para eliminar los refugios desde los que los insurgentes operan, el enemigo seguirá entrando" en Afganistán, advirtió Mullen.

El presidente afgano, Hamid Karzai, saludó hoy el renovado empeño de EEUU en Afganistán y pidió que las nuevas tropas se desplieguen "en lugares donde tengan un efecto en la lucha contra el terrorismo".

"Creemos que el cambio de estrategia es importante. Esto significa que tenemos que ir a los sitios donde hay campos de entrenamiento y refugios" para los terroristas, reclamó.

En las últimas semanas, tras el abandono del poder por parte de Pervez Musharraf, ha aumentado notablemente la frecuencia de los ataques en suelo paquistaní de fuerzas estadounidenses destacadas en Afganistán.

Habitualmente, se trata de bombardeos con misiles desde aviones no tripulados, pero el pasado día 3 se registró una incursión de helicópteros con comandos que asaltaron la población de Angorada y mataron a 20 civiles, según Islamabad, aunque altos cargos de EEUU que cita hoy el New York Times aseguraron que murieron dos decenas de combatientes de Al Qaeda.

Según estas fuentes, Bush autorizó en julio a su Ejército y servicios secretos a lanzar ataques contra la insurgencia en suelo de Pakistán sin pedir permiso a las autoridades del país.

Las nuevas órdenes también "reducen las restricciones sobre la realización de redadas (como la de Angorada) en el territorio de un aliado importante sin su permiso", añadió el diario.

El asalto en Angorada suscitó enérgicas protestas del Gobierno paquistaní, que se han repetido hoy, aunque parece claro que existe un consentimiento tácito a las acciones estadounidenses contra bases insurgentes, dijo a Efe una fuente diplomática en Islamabad.

"Los norteamericanos están actuando con menos inhibición que antes", constató la fuente, contactada telefónicamente, para recordar que también el Ejército paquistaní ha tenido en las últimas semanas una "actuación más enérgica que nunca" contra militantes en zonas tribales como Bajaur o el valle de Swat.

"Los militares paquistaníes decían que necesitaban una orden política del Gobierno y parece que ya se la han dado, que se ha terminado la indecisión de los últimos meses", expuso.

Esa es, opinó el diplomático, "una de las claves del apoyo de EEUU a Asif Zardari", el líder del Partido Popular (PPP), quien tomó esta semana posesión como nuevo presidente de Pakistán.

En público, el Ejecutivo de Pakistán mantiene que no consentirá las incursiones estadounidenses, como reiteró hoy el primer ministro, Yusuf Razá Guilani (del PPP), al tiempo que negó que el cambio de estrategia anunciado por Mullen deba inquietar a Pakistán.

Guilani suscribió las advertencias que hizo anoche a EEUU el jefe del Ejército paquistaní, Ashfaq Kiyani, quien dijo que "no se permitirá que ninguna fuerza externa lleve a cabo operaciones dentro de Pakistán".

En un comunicado, Kiyani negó que exista "acuerdo o entendimiento" alguno con la comandancia de EEUU en Afganistán para permitirles efectuar semejantes incursiones.

El jefe del Ejército paquistaní aludió al encuentro que mantuvo con Mullen y otros altos mandos de EEUU a bordo de un portaaviones a fines de agosto, en el que les expuso la "complejidad" de la situación en el área fronteriza.

"En esta guerra, no hay arreglos rápidos", reiteró Kiyani, y pidió a EEUU que tenga "paciencia estratégica" en lugar de "adoptar un enfoque unilateral que sería contraproducente".

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