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Nueva legislatura en el Parlamento. Con el aliento en la nuca

La decisión de Javier Arenas de renunciar a la política estatal y quedarse a pelear en Andalucía no puede ser despachada con un par de frases ingeniosas por parte de los socialistas. Por mucho que el PSOE de Andalucía mantenga la mayoría absoluta, nada es eterno.

el 15 sep 2009 / 02:06 h.

La decisión de Javier Arenas de renunciar a la política estatal y quedarse a pelear en Andalucía no puede ser despachada con un par de frases ingeniosas por parte de los socialistas. Por mucho que el PSOE de Andalucía mantenga la mayoría absoluta, nada es eterno. Y el PP andaluz, aun acumulando la tercera derrota de Arenas en su conquista de la presidencia de la Junta, ha roto algunos techos electorales; sobre todo en el ámbito rural, lo que no sería inteligente menospreciar.

Hay otro factor que obligaría al PSOE a poner pies en pared. Y es que, aun lamentando que la oposición no cuente con portavoces femeninos de la talla de Teófila Martínez, Concha Caballero o Pilar González, la presencia de Arenas y de Diego Valderas, el coordinador de Izquierda Unida, hacen augurar una legislatura entretenida en el Parlamento de Andalucía.

Los socialistas, de entrada, no pueden permitirse un resuello si quieren ganar de nuevo esta liga política. Así que, por la cuenta que le trae, Manuel Chaves tendría que apostar por un dream team para su equipo de gobierno, evitando la tentación de los grises y neutros, que a lo mejor propician una relación más confortable de puertas adentro pero que puede transmitir una peligrosa sensación de medianía o a veces de encefalograma plano, de puertas para afuera.

Todos se juegan mucho en estos cuatro años: hasta los que no están, como es el caso de los andalucistas. Así que habrá que ver cómo es la tónica en las relaciones entre el PSOE e Izquierda Unida. La federación que seguirá titulando Diego Valderas, lejos de la pinza de otros tiempos, puede sentir la tentación de endurecer su oposición al PSOE, como probablemente ocurra a escala estatal tras la caída de Gaspar Llamazares. Pero de los lazos institucionales que se establezcan entre la mayoría socialista y dicho grupo, no sólo dependerá el nivel de refriega entre las dos formaciones izquierdistas durante esta legislatura sino la posibilidad de pacto en la próxima.

La primera prueba del algodón estribará en cómo se cuantifica finalmente la deuda histórica que, por obligación estatutaria, Andalucía reclamará a Madrid. Entre la exigua suma de 1.500 millones de euros que ya han enarbolado algunos lideres socialistas y el órdago a la grande de los 7.000 que pondera Valderas, se sitúan los 3.000 que Artur Mas reclamó a La Moncloa a favor de Cataluña y que es la cifra de partida para esta puja que ya ha puesto sobre la mesa Javier Arenas. El que puede terminar siendo campeón si nadie lo remedia. Sí, el del aliento en la nuca.

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