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Nueva matanza en Siria durante los funerales por los muertos el viernes

Las fuerzas de seguridad y francotiradores matan a una docena de manifestantes contra el régimen del presidente Al Assad.

el 23 abr 2011 / 19:34 h.

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Funeral del policía Simon Issa, en la provincia de Homs, que fue asesinado por un grupo armado el viernes.

Los funerales en honor del casi centenar de víctimas mortales durante las protestas del Gran Viernes en Siria se tiñeron ayer de sangre. Al menos una docena de civiles murieron durante estas exequias por disparos de francotiradores y de fuerzas de seguridad, según informó la organización siria de defensa de Derechos Humanos Sawasiah.

Este grupo independiente manifestó que las muertes se produjeron en Damasco y sus alrededores y en la localidad de Izraa, en el sur del país, escenarios ayer de actos en recuerdo de los difuntos del viernes que se convirtieron en manifestaciones contra el régimen del presidente sirio Bashar al Assad.

Decenas de miles de personas, sin temor a las represalias del Gobierno, acudieron a los funerales celebrados en varias ciudades sirias por los manifestantes fallecidos el viernes durante las protestas antigubernamentales, según informaron varios testigos.

Los entierros se convirtieron en manifestaciones opositoras en las que decenas de miles de personas corearon consignas como "el pueblo quiere la caída del régimen", popularizadas durante las revueltas de Túnez y Egipto.
Los funerales se celebraron tanto en Damasco como en Izraa, donde los participantes en los actos en recuerdo de los fallecidos por la represión clamaron contra el presidente. "Bashar al Assad, traidor. Viva Siria, abajo Bashar", corearon.

Críticas del exterior. La muerte del casi centenar de personas que participaron en el Gran Viernes además de soliviantar al pueblo sirio también provocó que dimitiesen dos diputados: Jalil Al Rifaei y Naser al Hariri. Este último anunció su dimisión como miembro del Parlamento en protesta por la muerte de manifestantes. "No he podido proteger a mis hijos de los disparos traicioneros, así que no tiene sentido que siga en el Parlamento. Anuncio en este momento mi dimisión", afirmó Al Hariri en declaraciones en directo a la cadena panárabe Al Yazira.

Además, desde el exterior se han enviado varios mensajes a Al Assad para que cese la represión contra su pueblo. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, instó ayer al Gobierno sirio a que ponga fin a su "atroz uso de la violencia" contra los manifestantes y acusó a Bashar al Assad de buscar el apoyo de Irán para reprimir a la población civil. "El atroz uso de la violencia (por parte del Gobierno sirio) para sofocar las protestas debe llegar a su fin ya", señaló Obama a través de un comunicado. "En lugar de escuchar a su propio pueblo, Al Assad está culpando a elementos extranjeros y buscando la ayuda del Gobierno de Irán para reprimir a los ciudadanos sirios con las mismas tácticas brutales que fueron utilizadas por sus aliados iraníes", dijo.

Obama, sin embargo, no hizo referencia a ninguna respuesta potencial por parte de EEUU en caso de que el Gobierno sirio se niegue a escuchar sus peticiones.
Asimismo, el presidente estadounidense aseguró que su país continuará "apoyando la democracia y los derechos universales que todos los seres humanos merecen, en Siria y en todo el mundo".

Otro país que ha criticado la represión en Siria es Francia, su ministro de Asuntos Exteriores francés, Alain Juppé, condenó ayer la "violencia extrema" de las fuerzas de seguridad contra las manifestaciones antigubernamentales del viernes. "Francia condena la violencia extrema ejercida por las fuerzas de seguridad sirias que ha provocado la muerte de numerosos manifestantes pacíficos el 22 de abril. Los responsables de estos crímenes deben responder por sus actos", afirmó Juppé en una declaración oficial emitida ayer.

Juppé censuró además la "represión indiscriminada y brutal" que entra "en conflicto" con el reciente anuncio del levantamiento del estado de emergencia . "Instamos a las autoridades sirias a que renuncien al uso de la violencia y a respetar los derechos humanos y las libertades fundamentales de sus ciudadanos en conformidad con sus compromisos internacionales, en particular el derecho a la protesta pacífica y la libertad de la prensa", según el texto difundido en la web del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Asimismo, el ministro galo apeló a un "diálogo político incluyente" y defendiendo las reformas como fórmula para responder a las "legítimas aspiraciones del pueblo sirio".

También el Gobierno español condenó ayer la “violenta represión” contra las manifestaciones opositoras y mostró su decepción porque las promesas de reforma política anunciadas no se han traducido en medidas concretas.

Las protestas del viernes se produjeron pocas horas después de que el presidente sirio ratificase el jueves la ley por la que se puso fin al estado de emergencia , que regía desde hacía 48 años. Con esta medida, Al Assad pretendía debilitar las protestas contra su régimen y a favor de la democracia, que supusieron el mayor reto para el presidente en sus 11 años de poder. Sin embargo, sus planes fallaron y los sirios siguen manifestándose.

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