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Nueva York vive dividida el 11-S

Manifestaciones a favor y en contra de la mezquita en la ‘zona cero' recorren la ciudad

el 11 sep 2010 / 18:39 h.

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La conmemoración de los ataques ocurridos en 2001, tradicionalmente serena y reflexiva, este año ha estado precedida por la polémica de la propuesta del pastor radical Terry Jones, que quería quemar ejemplares del Corán, y por el controvertido proyecto de construcción de una mezquita, que ha polarizado al país.


La emotiva ceremonia de conmemoración del noveno aniversario del 11-S concluyó con el sonido de las trompetas de los cuerpos de Policía y Bomberos de Nueva York y del departamento policial de la Autoridad Portuaria. Con ello se puso fin al solemne acto que se celebra junto a la zona cero del distrito neoyorquino Manhattan, escenario hace nueve años de la muerte de más de 2.700 personas.


Sin embargo, la solemnidad y cohesión características ya de este acto se vieron este año seguidas de múltiples manifestaciones en pro y en contra del polémico proyecto de levantar un centro comunitario islámico a dos manzanas del lugar donde se levantaban las Torres Gemelas y que el impacto de dos aviones comerciales hicieron caer. Nueva York es cada año el escenario del acto conmemorativo oficial del 11-S más importante de todo el país y en esta ocasión también es la ciudad donde los ánimos están más encendidos.


Miles de familiares de las víctimas acudieron a la zona para leer los nombres de los 2.752 fallecidos, como se hace cada año de forma siempre emotiva. También depositaron flores y recuerdos personales sobre el agua de un estanque artificial habilitado en una zona en la que, por primer año, se empiezan a notar los avances de las obras de reconstrucción del World Trade Center.


el proyecto crece. Si se cumple lo previsto, en 2011, cuando se cumpla una década de los atentados, los familiares ya podrán depositar esas flores en las dos piscinas rectangulares que están en construcción en memoria de las víctimas. Esas piscinas tendrán las mismas dimensiones de la planta de las Torres Gemelas y ocuparán exactamente su lugar. En sus paredes estarán inscritos los nombres de todas las víctimas.


"Ninguna otra tragedia pública ha rasgado nuestra ciudad de una forma tan profunda. Ningún otro lugar está tan lleno de compasión, amor y solidaridad", dijo el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, durante la ceremonia en la que el vicepresidente de EEUU, Joe Biden, leyó el poema de Henry Wadsworth Longfellow The Builders.
Antes de pronunciar estas palabras, como desde hace nueve años, la ceremonia se inició con sendos minutos de silencio coincidiendo con los momentos en que cada avión comercial se estrelló contra las Torres Gemelas. Durante toda la mañana, especialmente soleada y fresca, por Manhattan se pudieron oír las campañas que iglesias y otros centros de culto hicieron sonar en memoria de las víctimas.


Este año, el presidente de EEUU, Barack Obama, no se desplazó a Nueva York; pero aprovechó el noveno aniversario para reivindicar la unidad del país y asegurar que, pese la polarización de los últimos días, la nación "no estará nunca en guerra con el Islam". Obama rechazó que el aniversario de los ataques sirva para promover la intolerancia religiosa.


"No fue una religión la que nos atacó aquel día, hace nueve años, fue Al Qaeda", dijo Obama en un acto de conmemoración en el Pentágono, donde se estrelló uno de los aviones secuestrados, el 77 de American Airlines, y que causó la muerte a 184 personas. "Nosotros condenamos la intolerancia y el extremismo en todo el mundo, y defendemos los derechos fundamentales de todos los hombres y mujeres, incluso el derecho a practicar libremente su religión", dijo el presidente, en una jornada en que hubo protestas en Nueva York en contra de la construcción de la mezquita cerca del enclave donde se levantaban las Torres Gemelas.


Obama reconoció que hay personas que quieren aprovechar el dolor por los ataques del 11 de septiembre "para extender el odio y crear divisiones", pero "nosotros no sacrificaremos las libertades que abrazamos". Y finalizó: "El mejor homenaje que podemos hacer, nuestra mejor arma, lo que más temen nuestros adversarios, es seguir siendo lo que somos, renovar nuestro propósito común, seguir defendiendo el carácter de nuestra nación".


Por su parte, la primera dama, Michelle Obama, y su antecesora, Laura Bush, participan en otro acto en Shanksville, en Pensilvania, donde se estrelló el cuarto avión secuestrado en el que viajaban 40 personas. Las dos primeras damas rindieron, emocionadas, un sentido homenaje a los pasajeros que se sublevaron e impidieron que los terroristas lo hicieran llegar a su destino.

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