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Simof

Nuevas generaciones entre volantes a la moda

Simof celebra su segunda jornada con propuestas de jóvenes y atrevidos diseñadores.

el 07 feb 2015 / 00:03 h.

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Aurora Gaviño fue uno de los platos fuertes de la jornada de ayer. / Foto: José Mª Carrión. Aurora Gaviño fue uno de los platos fuertes de la jornada de ayer. / Foto: José Mª Carrión. Una nueva edición de la Pasarela Camino, por la mañana, marcó el arranque de la segunda jornada del Simof que ayer viernes contó con firmas como Mercedes Mestre, que probó suerte por vez primera en esta cita con modelos de escotes en V o cuadrados, volantes acaracolados y palabras de honor cortos. A continuación, María de Gracia Rodríguez compartió espacio con Antonio Manuel Gutiérrez realizando cada uno un gran esfuerzo de imaginación que en el primer caso se inspiró en la movida madrileña para una confección en la que no faltaron tejidos como la polipiel y las organzas y el tul para dar volumen a piezas en eléctricos azules, verdes, rosas, platas y dorados. Con una clara influencia japonesa encontramos el pase de un granadino con un concepto en el que tuvieron cabida transparencias, cuellos y mangas a modo de kimonos, mangas de amplios vuelos unidos a los volantes de la parte inferior y hasta una preciosa bata de cola final en negro y lentejuelas. Respecto a Patricia Bazarot mencionar la sutileza y luminosidad de sus blancos, azules, amarillos y rojos, que realzaron las curvas de una mujer mediterránea, estilosa y femenina. Un desfile el suyo compartido con Ana Morón, creadora de un perfecto juego de blancos y negros con flores como detalle de color de unos conjuntos únicos donde también tuvieron lugar los fucsias con turquesa, las piezas de mantón de Manila incorporadas al patrón como parte de él mismo y las mariposas finales superpuestas. Ya en la recta final, una firma veterana como Molina Moda desplegó un carrusel de opciones para la feria de día (que osciló entre estampados florales y blancos pintados a mano), la de tarde (en la que se mezclaron rojos con negros) y la de noche (en negro y dorado y negro y plata). En cuanto a Aurora Gaviño, la sevillana dio el espectáculo (en el buen sentido) al que nos tiene acostumbrados partiendo de una impresionante y tropical puesta en escena en la que volvió a sacar lo mejor de sí misma con esas pequeñas obras de arte en las que no faltaron mantoncillos y chalequillos de croché o flores dentro de una madurez que potencia la comodidad más que nunca y ese toque bohemio sin el que Aurora no sería Aurora. De izda. a dcha. diseños de Antonio Gutiérrez, Ana Morón y María de Gracia. De izda. a dcha. diseños de Antonio Gutiérrez, Ana Morón y María de Gracia. El cierre estuvo protagonizado por dos valores en alza como Cristina García y Javier García, que coincidían en apellido pero no en su filosofía del diseño puesto que, para empezar, Cristina se decantó por los lisos dentro de un trabajo que dedicó a su hermano fallecido y en el que quiso reflejar a través de la moda su visión del cielo y el paraíso. Oros y platas con detalles como estrellas o lunas fueron sucedidos por turquesas y fucsias, en general, con mangas al puño sin volantes y cuellos a la caja (dos puntos muy de tendencia). En la despedida una nube de volantes, blanca y etérea, dejó alto el listón para Javier García quien, no obstante, estuvo –nunca mejor dicho– a la altura. Mangas transparentes de encaje y otras glamurosas con cascadas de pequeños flequitos que daban el efecto de plumas, volantes de una sola capa, amarillos con estampados de margaritas en cascada, botonaduras delanteras o blusas con detalles de brillo se convirtieron en las armas para que el estepeño ganara la batalla del triunfo. Está claro que las nuevas generaciones vienen pisando fuerte.

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