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Nueve de cada diez andaluces aceptan donar los órganos de sus familiares fallecidos

Los hospitales de la comunidad han realizado en el primer semestre del año 377 trasplantes gracias a 157 donaciones.

el 27 ago 2012 / 12:16 h.

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El descenso de muertes en accidentes de tráfico y por problemas cardiovasculares, dos de las principales circunstancias en las que el fallecido se convierte en un donante idóneo de órganos, ha obligado al sistema sanitario a avanzar en nuevas técnicas para los trasplantes de donantes vivos en el caso de órganos como los riñones en los que esto es posible.

De los 97 trasplantes realizados en el primer semestre del año en el Hospital Virgen del Rocío, 11 han sido de donantes vivos (en toda Andalucía se han hecho 377 trasplantes, 34 de donantes vivos). Esta modalidad ya no solo se realiza entre parientes sino también de donantes anónimos que ceden su órgano sin conocer al receptor o la llamada donación cruzada: parejas o familiares que no son compatibles con su pariente enfermo pero sí con otro paciente cuyos allegados a su vez donan su órgano al familiar de los primeros. Desde los 17 trasplantes realizados en España desde que se implantó esta fórmula en 2009, seis se han hecho en Andalucía, donde el Virgen del Rocío, el Puerta del Mar de Cádiz y el Virgen de las Nieves de Granada son centros de referencia para esta técnica, para la que también está autorizado el Carlos Haya de Málaga.

El Virgen del Rocío es el único hospital sevillano que realiza trasplantes. Entre enero y junio ha realizado 43 renales (11 de donantes vivos), 35 hepáticos y ocho de corazón. Sin embargo, aunque es el único centro donde se realiza la intervención, con el objetivo de que ningún órgano útil se pierda, la certificación para extraerlos se ha extendido este año a todos los hospitales comarcales y también a las clínicas privadas de Fátima, Santa Isabel y Sagrado Corazón. En el primer semestre ya se han realizado trasplantes con órganos extraídos en los tres centros privados. En toda Andalucía, hay 26 centros que extraen órganos.

Todos estos pasos en la coordinación y protocolos de actuación, junto a los avances científicos para mejorar la extracción y conservación y agilizar los trasplantes, como la donación en asistolia -de pacientes recién fallecidos en el hospital tras ser trasladados por los servicios de urgencias que los atienden en la calle o un domicilio- han permitido reducir un 3% las listas de enfermos que esperan un órgano, cuyo tiempo medio es de dos años para un riñón y de cuatro a cinco meses para el resto de órganos.

En Sevilla hay actualmente 119 personas esperando un riñón, 55 pendientes de un trasplante de hígado y ocho de corazón. Pero sobre todo, lo que más ha reducido la lista de espera, es la "generosidad" de los ciudadanos y de las familias que aún en los difíciles momentos inmediatos a la pérdida de un ser querido tienen presente que pueden ayudar a dar vida. Y es que nueve de cada diez familiares dan su consentimiento para la donación, una cifra que ha ido progresivamente creciendo -en los 90 eran seis de cada diez- y que también ha crecido en el último año, en concreto un 7%. Este alto nivel de consentimiento, unido a los ciudadanos que dejan formalizado su deseo bien mediante el testamento vital o bien con la tarjeta de donante, hace que Andalucía tenga una tasa de 37,3 donantes por millón de habitantes, por encima de la media nacional (35,3) y el doble de la media de los países europeos (18).

Ello lleva a afirmar a la consejera de Salud, María Jesús Montero, y al coordinador de trasplantes del SAS, Manuel Alonso, que "Andalucía es donde hay más opciones de ser trasplantado" y "no hace falta irse a ningún país extranjero". Alonso también deja claro que sin los avances en la donación de vivos, en la conservación de los órganos y en la extensión de los centros habilitados para la extracción, hoy habría un déficit de donaciones y un descenso de trasplantes debido al aumento de la esperanza de vida y a la reducción de los accidentes de tráfico, principal causa de muerte entre los jóvenes. De hecho, el perfil del donante ha cambiado. Si en 1991 la edad media era de 35 años, hoy es de 60 años.

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