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Nueve municipios del área metropolitana doblaron su población en casi dos décadas

Todos pertenecen a la comarca Aljarafe, que ganó cerca de un cuarto millón de habitantes en ese tiempo. Castilleja de Guzmán multiplicó por siete su población.

el 06 ene 2011 / 18:06 h.

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Espartinas aumentó su población un 367% en los últimos 19 años, en parte, por su alta natalidad.

El Aljarafe lleva lustros siendo un monstruo demográfico capaz de convertir aldeas en grandes pueblos. Tanto que, desde los albores de la Expo 92, la comarca ha ganado casi un cuarto de millón de habitantes, con lo que acaparó al 92% de los nuevos empadronados en el área metropolitana de Sevilla. Eso es posible merced al boom inmobiliario, ahora secado por la crisis, que permitió, entre otras cuestiones, que nueve municipios del Aljarafe hayan, como mínimo, multiplicado por dos su población, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) analizados por este periódico.

Pese a que no es el que tiene más población, Castilleja de Guzmán se lleva la palma en eso de construirse a sí mismo. En 1991 contabilizaba apenas 360 residentes, menos incluso que Castilleja del Campo, hoy por hoy el municipio más pequeño de la aglomeración urbana. Sin embargo, multiplicó por siete su población para alcanzar los 2.846 habitantes, según el último censo del INE, fechado el 1 de enero de 2010 pero publicado el pasado mes de diciembre.

Es el salto más extraordinario de esta lista, aunque no el único. Espartinas aumentó su población un 367% en 19 años, lo que se traduce en 10.000 habitantes más, para un pueblo que antaño no llegaba a los 3.000. Por su parte, Bormujos y Almensilla triplicaron su población, aunque con más protagonismo para el primero, que atrajo a su término municipal a 13.833 habitantes frente a los 5.277 que tenía casi dos décadas atrás. Este ritmo incluso lo mantuvo en el último lustro y, de persistir, permitiría que en el próximo padrón estuviera por encima de los 20.000 habitantes y se colocara la etiqueta de pueblo grande, junto a Mairena del Aljarafe, San Juan de Aznalfarache, Camas, Coria del Río y Tomares, que son los que superan esta cifra.

Tras estos cuatro municipios, que aprovecharon más que ninguno el boom inmobiliario, se sitúan otros seis pueblos que también supieron multiplicar por dos su población: Palomares del Río, Umbrete, Gelves, Gines y Salteras.

La tendencia de estas últimas dos décadas es clara, al igual que el decaimiento de la primera corona, que cuenta con menos espacio para construir y con una población cada día más envejecida. San Juan de Aznalfarache perdió 765 habitantes desde 1991, mientras que Camas sólo aumentó en 585. Lo mismo ocurre en la tercera corona de la comarca (Huévar del Aljarafe, Castilleja del Campo o Carrión de los Céspedes), por el efecto contrario: aunque tengan espacio para construir, todavía se sitúan algo lejos de la capital hispalense como para atraer a las promotoras.

Donde sí acudieron las constructoras fue a Dos Hermanas, el municipio que más creció en términos globales, con cifras para levantar otra ciudad: 47.061 nuevos residentes en dos décadas, más gente de la que vive en Mairena del Aljarafe. Tras ella, se sitúa, ya con más lógica, Sevilla, que ganó 21.170 residentes en este tiempo, aunque en el último lustro la tendencia es al estancamiento. De hecho, se sostiene por encima de los 700.000 habitantes gracias, en parte, a la campaña de empadronamiento de inmigrantes.

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