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Nuevo Gobierno. El sorprendente acuerdo de Fomento con Aguirre

En tan sólo 90 minutos, el flamante Ministro de Fomento, José Blanco resolvió en un encuentro cordial con Esperanza Aguirre lo que, según se dijo, su antecesora no pudo cerrar con Madrid en cinco años. En virtud de tan repentina amistad, el Gobierno central se comprometía a invertir en infraestructuras 5.000 millones...

el 16 sep 2009 / 01:31 h.

En tan sólo 90 minutos, el flamante Ministro de Fomento, José Blanco resolvió en un encuentro cordial con Esperanza Aguirre lo que, según se dijo, su antecesora no pudo cerrar con Madrid en cinco años. En virtud de tan repentina amistad, el Gobierno central se comprometía a invertir en infraestructuras 5.000 millones.

Para simbolizar mejor el deshielo entre ambas administraciones los dos mandatarios optaron, además, por besarse sellando, de esta forma, una paz llamada a generar más frutos en el futuro inmediato. Tan tierna escena se producía apenas unos días después de que "Pepiño" tomara posesión del cargo y cuando aún estaba fresco el recuerdo de su antecesora, Magdalena Álvarez con quien la presidenta madrileña había mantenido duros enfrentamientos que llegaron, incluso, a lo personal. A la espera de una mejor explicación del brusco cambio de estrategia en el que nos encontramos, lo que está claro es que supone una desautorización en toda regla de la actuación que hasta entonces venía manteniendo la administración central y, por lo tanto, del trabajo realizado por la propia Álvarez.

Movimiento mediático con perspectivas electorales. Hay quien explica lo sucedido como un simple movimiento de Blanco para tratar de ganar terreno electoral en Madrid, comunidad que se ha convertido en el principal agujero de los socialistas ya que es en esta circunscripción en donde los populares les sacan más ventaja. Puede que sea ésta una lógica argumentación a tan sorprendente iniciativa del nuevo ministro aunque eso no impide que provoque una lógica perplejidad. Primero, porque está por ver que tal cantidad de recursos públicos estuviera "congelada" en un cajón ministerial sin más, a la espera de que mejoraran las relaciones ministeriales con la díscola Aguirre.

De repente no se improvisan tantos millones de euros a no ser que estuviéramos ante la presentación de un programa inversor que ya estaba lo suficientemente maduro. Y en segundo lugar porque tal gesto nos puede resultar más caro de lo que se podría pensar, sobre todo, si se tienen en cuenta las reacciones suscitadas en Cataluña esgrimiendo el agravio comparativo.

Gestos para todos, incluida Andalucía. La consabida reacción catalana en esta ocasión tiene más difícil encaje todavía, después de que semanas atrás tan sólo el Gobierno central aprobara el Plan de Cercanías de Barcelona que contempla inversiones por valor de, nada más y nada menos, 4.000 millones.

Llegados a este punto urge ya reclamar desde Andalucía escenitas similares por parte de Blanco. Y si bien se nos hace muy difícil imaginar una foto de Blanco y Griñán besándose, bien estaría que ambos se vieran las caras cuanto antes y dieran garantías plenas a los andaluces de que las inversiones públicas comprometidas en la etapa de Álvarez se van a llevar a cabo a pesar del cambio en Fomento. Eso y anunciar más actuaciones de las que estamos necesitados. Por gestos que no quede.

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