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Nuevo jucio al aborto

A la reforma que introdujo tres supuestos de excusa legal absolutoria de una conducta que hasta entonces se tipificaba como delito en cualquier caso, se produjo cuando aún era estudiante de Derecho.

el 14 sep 2009 / 22:54 h.

A la reforma que introdujo tres supuestos de excusa legal absolutoria de una conducta que hasta entonces se tipificaba como delito en cualquier caso, se produjo cuando aún era estudiante de Derecho. Desde el primer momento, pese a mi bisoñez como jurista en ciernes, comprendí que se trataba de una medida adecuada y justa, pues entonces me estaban explicando que el Derecho Penal es la última respuesta que reserva el ordenamiento jurídico para garantizar la paz social, el orden público y la adecuada protección de los bienes y derechos de las personas.

Por lo que, no resultaba comprensible que se sancionara criminalmente la conducta de mujeres sometidas a unas situaciones excepcionales de gestación fruto de agresión sexual o que incluso hacían peligrar su integridad, y en las que esa decisión de poner término a su embarazo no podía seguir siendo objeto de reproche social, pues en determinadas circunstancias de tensión y ansiedad no se pueden exigir comportamientos heroicos. Es por ello que considero que la correcta aplicación de esa normativa, que, además es la que rige, guste o no, para resolver esa situación de conflicto y colisión de derechos, otorga el correcto grado de equilibrio y satisfacción social.

Ello implica, por ende, el debido control en su cumplimiento por parte de las autoridades sanitarias, lo que, con las debidas reservas a la intimidad de las mujeres que han abortado acogiéndose a la legalidad vigente, exige supervisión de la actuación de las clínicas abortivas autorizadas. Sólo la insuficiente intervención de la Administración es la que puede llevar a provocar una necesaria y supletoria intervención judicial.

Lejos de reconocer esa realidad, ahora resulta que, cuando se pone en tela de juicio ese modelo de equilibrio, se carga bajo la premisa de que el ataque es la mejor defensa y bajo el grito de guerra de "nosotras parimos, nosotras decidimos".

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