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Nuevos aires impulsores

el 31 oct 2012 / 21:39 h.

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Comienza una nueva edición del Festival de Cine marcada por el cambio y la renovación. El Consistorio sevillano deposita en José Luis Cienfuegos, cuya destitución por Álvarez Cascos de la dirección del Festival de Gijón generó una devastadora polémica, su confianza para levantar un festival que no cuenta aún con suficiente proyección. Javier Martín-Domínguez, su anterior director, se limitó a seguir las líneas maestras marcadas por Manuel Grosso, quien logró llevar a miles de espectadores, especialmente jóvenes, a ver un cine diferente y alternativo. Suyo fue también el mérito de trazar una línea de programación que incluyese algunas de las propuestas más interesantes del año en nuestro continente junto a nuevos títulos a descubrir.

Pero en su noveno año de andadura aún no parece haber encontrado la repercusión internacional que merece. Ser la sede cada año de las nominaciones a los Premios Europeos no parece haber sido estrategia suficiente para obtener esa publicidad en el exterior, y recursos gratuitos y tan eficaces como aparecer en el IMDB (Internet Movie Data Base), la base de datos más completa y consultada sobre cine que existe en la red, ha sido sistemáticamente despreciada por una organización que sólo ha buscado soluciones a golpe de talonario. Entre los premios obtenidos por La pequeña Venecia, película recientemente estrenada en nuestros cines, no aparece en esta base el Eurimages logrado en Sevilla; tampoco entre los de Siempre feliz figura el de mejor película del año pasado.

No queremos que al festival le ocurra como a tantas otras iniciativas relacionadas con el medio, como el Festival Internacional de los 80, que sólo alcanzó cuatro ediciones a pesar de su aureola de gran certamen, o los Encuentros de Música de Cine, únicos en su género durante años, aparcados a punto de cumplir veinte ediciones. Por eso la elección de Cienfuegos nos parece interesante y refrescante. Su influencia no ha tardado en notarse y ya se prometen descubrimientos felices en la sección Nuevas Olas, que aspira a complementar la oficial con cintas experimentales y arriesgadas. También la considerable ampliación de la sección Europa Junior lleva su sello, como la iniciativa de animar las noches del festival con fiestas y conciertos de rock.

Su experiencia y bagaje al frente de un certamen como el de Gijón, bautizado como el Sundance español, se nota también en la profusión de nombres conocidos dentro y fuera de la sección oficial, como Haneke, los Taviani, Seidl, Garrone, Newell o Leconte, y en la selección de títulos emblemáticos del año como Amor, Tabú, Mold o Holy Motors. Queda por saber si el traslado del festival de Nervión al Casco Antiguo beneficiará al certamen, aunque la enorme oferta de ocio y restauración del centro hará a buen seguro que se respire en la ciudad un aire mucho más festivalero. Esperemos que los políticos por una vez sean más discretos y se mantengan al margen, así como que esos miles de seguidores que agotan sistemáticamente las sesiones se animen a frecuentar el cine también el resto del año, y que no se cierren así más salas.

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