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Local

Nuevos aires taperos en Triana

Pureza (Triana). Un local que respira buen gusto, en su acogedor recinto y en lo que sale de su cocina, falta hacía en el barrio.

el 05 dic 2014 / 12:00 h.

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Dirección: C/ Pureza, 4, 41010 Sevilla. Teléfono: 954 336 005. Horario: De 13:00 a 16:00 y 20:00 a 24:00. Descanso domingos noche y lunes. Propietario:Hermanos Sánchez Extremera   Aspecto del local trianero. / Fotos: Manolo Manosalbas Aspecto del local trianero. / Fotos: Manolo Manosalbas Los hermanos Sánchez Extremera, Javier y José Manuel, comenzaron su andadura profesional en la hostelería en el negocio familiar del sevillano pueblo de Burguillos, La Abacería. Posteriormente se han hecho cargo del restaurante del club Hato Verde. Desde el 25 de marzo pasado regentan en el corazón de Triana el Bar Pureza, en la calle del mismo nombre, esquina con la calle Fabie. Diseñado desde un local en bruto, han montado un bonito y acogedor bar que tiene diversos ambientes, una zona de mesas y mesas altas donde hay una carta de tapas y raciones y una parte más pequeña con mesas de coqueta decoración para comer más en plan restaurante. Todo se elabora en la casa, incluidos los ricos postres, acompañada de una carta de vinos variada que tiene varias referencias clásicas, vinos andaluces y una variedad de vinos por copas que van rotando de cuando en cuando. También hay propuestas fuera de carta, principalmente los fines de semana que suele ser cuando más gente acude. Maderas claras junto a cuidados detalles decorativos y una cálida iluminación, junto con simpáticos detalles como la cesta de mimbre que contiene las cartas, y éstas mismas, compartimentandose el espacio con arcadas y muebles. El cuidado por la calidad se muestra ya en el cestillo del servicio, con panes de Fidel Pernia y regañás y picos de DonPelayo, la buena copa para un vino a su adecuada temperatura, en este caso un Palomo Cojo Verdejo con el que acompañamos una sorprendente terrina de foie casero, que se sirve en media (8,00 euros) y ración (15,00 euros) que se acompaña de mermelada de frambuesas y un pan de especias y miel riquísimo, una reducción de Pedro Ximénez remata un conjunto que resulta a la vez fresco y de sabor intenso, diferente, como veremos en otras tapas, a elaboraciones probadas en otros sitios. Igualmente diferente, y una de las mejores tapas que probamos en nuestra visita, estando todo a muy buen nivel, fue el tataky de atún (4,00/9,00 euros), con la original y simple genialidad de acompañarlo con unos sevillanísimos tomates aliñados que potencian tremendamente el sabor de un buen atún que lleva un toque de salsa de soja, buena fusión. El pulpo a la Pureza (3,50/10,00 euros) reinterpretación del pulpo a la gallega, también arriesga, unas papas aliñás son la base junto a una conseguidísima mayonesa de pimentón, suave y que se ve afectada por el vinagre de las papas. Otra sorpresa, las albóndigas de langostinos (2,50/7,50 euros), suavísima crema envuelta en una crujiente bola con el crujiente de cereales, la base es una mayonesa con esencia de carabineros. Tataki de atún (izda.) y Solomillo de buey. Tataki de atún (izda.) y Solomillo de buey. Cambiamos el tercio vinícola al triunfador de la temporada en Sevilla, un siempre agradable Ramón Bilbao crianza de Rioja, sin duda el líder actual en nuestras barras, con él acompañamos perfectamente un solomillo de buey con risotto de boletus (18,00 euros), buena carne, en su punto, jugosa y sabrosa, el risotto bueno de sabor, muy cremoso, pero quizás ambos platos funcionen mejor por separado que juntos. Decíamos que todo se elabora en la casa, los postres también, como la magnífica panacota al aroma de vainilla con tocino de cielo sevillano y salsa de frutas del bosque (5,00 euros) cuyo sabor es tan largo como su nombre. También podemos optar por un brownie de chocolate con helado de pistacho y salsa de chocolate especiada (4,80 euros) o una tarta de queso con frutos rojos y galletas oreo (4,50 euros). Hay muchas más cosas tentadoras en la carta de este establecimiento, que vienen a cubrir una carencia del barrio, como es la existencia de más bares de cocina actualizada, donde no había nada mucho más allá de Puratasca. Pureza, al que no creo que debamos considerar un gastro bar, si le reconocemos un eslabón muy coherente entre la cocina tradicional y una puesta al día con toques creativos y de fusión, muy encomiable. Seguiremos atentamente la evolución de estos dos hermanos que promete darnos buenos momentos gastronómicos en el futuro. Por cierto, les recomiendo una visita nocturna al negocio para que se dejen seducir por la calidez de su iluminación, un sitio que invita a la conversación relajada, nada de voves ni estridencias, con buenas tapas y con buenos vinos, con el buen y educado servicio de la casa.

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