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Nuevos robos de bronce en los nichos

La plantilla de vigilantes no se ha incrementado pese a las promesas del alcalde tras la primera denuncia

el 20 nov 2012 / 20:39 h.

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Hace dos meses, tras hacerse eco este periódico de una oleada de robos de adornos de bronce en los nichos del cementerio de San Fernando, el alcalde, Juan Ignacio Zoido, prometió reforzar la vigilancia en el mismo. Sin embargo, según confirmaron los trabajadores del camposanto, la plantilla de porteros-vigilantes se mantiene igual, con ocho personas para todos los turnos al no cubrirse bajas y haberse retirado hace meses el apoyo de una empresa privada contratada durante dos años.

Tanto los operarios como los responsables de la oficina reconocen que en torno al Día de los Difuntos hubo un goteo de denuncias aunque no han pillado in fraganti a nadie. La mayoría se concentra en los nichos bajos más cercanos a la puerta de San Jerónimo, de los que aparecen arrancados los Cristos y jarrones que decoran las lápidas, según pudo comprobar ayer este periódico.

La falta de personal afecta no solo a los porteros, también a jardinería, albañilería y la cuadrilla de limpieza, donde de 24 puestos solo están cubiertos 14, y a los que también les han desaparecido herramientas "como carrillos de mano y hasta robaron la televisión y escalerillas de la garita de la puerta de San Jerónimo", según denuncian. El resultado es que, a partir de las tres de la tarde, apenas queda personal en el cementerio "y es cuando se producen los robos, por el día no". No hay porteros suficientes para hacer ronda ya que están los justos para cubrir las garitas, según explican. Las quejas son trasladadas a la oficina.

"Ayer [por el lunes] me comentó un señor que había varias, me di una vuelta pero yo no puedo saber si se han caído o se lo han llevado", dice una de las porteras. "Ahora que lo dice, a la de encima de mi madre le faltaba un jarrón y me ha extrañado", explicaba ayer una usuaria.

Daniel Herrera, de la próxima Mármoles Herrera, reconoce que cada vez son más los clientes que deciden poner figuras de barro o yeso con un revestimiento de pintura plateada o dorada en vez de gastarse los 200 o 300 euros que cuestan las de bronce auténtico cuando les roban las originales. Herrera también denuncia la competencia desleal al sector de los propios sepultureros que guardan las piezas de las lápidas cuando son trasladados los restos porque cumple el tiempo de alquiler del espacio y la familia no lo reclama. "Y cuando alguien les pregunta para reponer algo, ellos se lo ponen de ese material que no es suyo y además lo hacen en sus horas de trabajo", se queja.

Las lápidas no cuentan con seguro antirrobo y el cementerio solo se hace cargo de los daños que provoquen sus operarios, por ejemplo, por golpes de los coches fúnebres o la maquinaria de limpieza a las lápidas o caídas de árboles por las lluvias.

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