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Nunca es tarde

El instituto Diamantino García Acosta se suma a un programa con el que lograr que sus alumnos lleguen a la Universidad

el 08 abr 2012 / 18:53 h.

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Los universitarios voluntarios reciben créditos de libre configuración por su trabajo.

Hay que hacer algo". César Rivas, nicaragüense de nacimiento, pasa todas las tardes en su centro de trabajo. Llueva, ventee o haga un calor de muerte, este hombre, para más señas director del Instituto Diamantino García Acosta, entre La Plata y Rochelambert, está a pie de obra. Su horario de funcionario se estira, y de qué manera. Pero es que la situación de los chavales que viven en el barrio así lo exige.

Según los indicadores económicos, las familias de La Plata viven en situación de exclusión social. El abandono escolar en el centro se sitúa en torno al 40%, "y es el mejor dato que hemos logrado", subraya César. Por eso, lo tiene claro: algo hay que hacer.

Afortunadamente, se ha encontrado en el camino con dos organizaciones que están dispuestas a echarle un cable en su tarea titánica de lograr que los más jóvenes del barrio sigan estudiando e incluso puedan llegar a la Universidad. La ONG Intervida y la Dirección de Servicios Sociales y Comunitarios de la Universidad de Sevilla han puesto en marcha en los institutos Diamantino García Acosta, Joaquín Romero Murube (Tres Mil Viviendas) y Torreblanca (en el barrio del mismo nombre) un programa de voluntariado, denominado proyecto Compi, contra el abandono escolar y por el acceso a la Universidad. Intervida es la que lo financia con el dinero del programa Cuarto Mundo y la Hispalense, la que forma y coordina a un grupo de estudiantes para que ejerzan como "referentes" para los alumnos de estos institutos de "zonas desfavorecidas con el objetivo de aumentar las oportunidades de estos jóvenes para acceder a la Universidad", reza en la publicidad institucional del proyecto.

Referentes. La clase donde se celebra la entrevista con todas las partes implicadas es la de cualquier instituto público de la ciudad. Impersonal, con colores fríos. El calor lo ponen las ganas de los universitarios voluntarios, de centros como Ciencias de la Educación, y de los chavales que buscan allí una oportunidad. El trabajo de los voluntarios es casi el de un profesor de apoyo. "El nivel que tienen es malo. Muchos no quieren estudiar", reconoce César, a lo que Pepa Domingo Puig, coordinadora del programa Cuarto Mundo apostilla: "Los voluntarios son sus referentes, esos que no tienen en sus casas. No solo nos preocupan sus calificaciones, también, y mucho, su autoestima".

Algunos de los que asisten a estas clases particulares (derivados por el director del centro en función de las necesidades que se vayan detectando en los cursos) dejaron las aulas hace unos años y ahora, con el paro azotando a los menores de 25 años -y más aún a aquellos que no acreditan una formación-, han decidido volver al instituto para conseguir sacarse el graduado escolar.

Inmigrantes. El director del Diamantino García Acosta no pone paños calientes. "Tenemos a niñas que no vienen a clase porque cuidan a sus madres enfermas de cáncer. A veces no nos queda más remedio que poner el caso en manos de la Fiscalía". ¿Y los alumnos inmigrantes? "Pues hay de todo: los rumanos son los más absentistas; los chinos, los mejores estudiantes pero a partir de 4 de la ESO desaparecen porque se ponen a trabajar en las tiendas de sus familias; los marroquíes son los que vienen con el mandato claro de sus padres de sacarse el título", explica César Rivas. El proyecto Compi ha sido un "regalo" para el director del Diamantino, que además le llegó el mismo día de su cumpleaños, un 5 de marzo Calzoncillos Calvin Klein. En esta primera edición no se han producido reuniones entre los profesores de los chavales y los docentes voluntarios. Tarea que se antoja imprescindible para que el trabajo que se hace por las tardes no sea en balde. "El año que viene será más sencillo", reconoce Alicia Anaya, técnica de la Universidad de Sevilla encargada de este programa. La Universidad aspira a que los voluntarios universitarios (cuya tarea está reconocida con créditos de libre configuración) "trabajen las motivaciones de los alumnos, que sean ejemplo de buenas prácticas, que muestren formas de afrontar una carrera universitaria, que den herramientas para desenvolverse en el mundo estudiantil, que sean modelos de comportamiento y actitud para estos jóvenes". Las aspiraciones, o los sueños si se quiere, con trabajo y esfuerzo, se cumplen.

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