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Nunca llueve hacia arriba

Al PP le llueven los escándalos. A la presunta trama de espionaje que afecta a políticos y responsables de ese partido, a la dimisión del cabeza de lista a las elecciones gallegas por Ourense, se le ha sumado en estos días la investigación del juez Garzón sobre las posibles...

el 15 sep 2009 / 23:00 h.

Al PP le llueven los escándalos. A la presunta trama de espionaje que afecta a políticos y responsables de ese partido, a la dimisión del cabeza de lista a las elecciones gallegas por Ourense, se le ha sumado en estos días la investigación del juez Garzón sobre las posibles conexiones de destacados empresarios con cargos del partido, involucrando a aforados. Todo está aún muy abierto, por lo que no se descarta que conozcamos nuevos hechos de esta naturaleza o similares o, incluso, que los indicios con los que se cuenta sean sólo eso, indicios, o que las pruebas sean insuficientes.

No nos cabe ninguna duda de que el PP no es un partido corrupto ni de que sus actuales líderes están al margen de este tipo de operaciones pues, más allá de la presunción de inocencia, la trayectoria de unos y otros así como los hechos hasta ahora conocidos avalan esta convicción. No se puede decir lo mismo de algunos de sus políticos autonómicos y locales que están claramente tocados por la sospecha de connivencia o, al menos, de desidia política en la persecución de estos comportamientos. Y siendo las cosas así, no se comprende la reacción del PP. Lejos de perseguir estas conductas, se alía con ellas para cargar contra todo y contra todos.

Así, resulta chocante ver a Soraya Sáenz de Santamaría, buena jurista según dicen, cargar contra el juez Garzón, y no deja de ser patético observar a un Trillo resucitado, con lo que tiene que callar, invocando al Estado de Derecho o comprobar cómo Esperanza Aguirre imputa directamente al mencionado juez de las filtraciones del sumario? en un suma y sigue cada vez más subido de tono. Se carga, pues, contra el ministro, contra el juez, el fiscal y contra los periodistas que informan, olvidando que nunca llueve hacia arriba.

Sí, nunca llueve hacia arriba. La corrupción y los actos delictivos que le acompañan no se borran ni se diluyen porque coincidan un ministro y un juez en una cacería; tampoco porque el primero carezca de licencia para esa actividad e incurra en otras irregularidades. Los hechos no dejan de existir por que que se silencie al mensajero. Recurrir a una nueva teoría de la conspiración cuando se sabe que la investigación de la presunta red fue incitada por un antiguo concejal del PP, cuando parece que son los mismos que se disputan el espacio político en Madrid los que están facilitando la información, resulta infantil, además de situar a la política en el plano de visceralidad y la irracionalidad.

Con todo, lo más grave de estas reacciones es la decisión de romper relaciones políticas con el ministro de justicia y dar por terminadas las conversaciones para llegar al pacto sobre la justicia. Y es grave, porque esta decisión nos afecta a todos, a la ciudadanía en general, que asiste indefensa al deterioro de uno de los poderes del Estado de Derecho. De nuevo el PP se sitúa, no en la oposición al gobierno, sino frente a la sociedad en su conjunto, impidiendo buscar soluciones a uno de los problemas que más le preocupan. Aunque se podría llegar a otra conclusión, sus intereses no son de este mundo, sino de otro que quizás algún día sabremos.

Rosario Valpuesta es catedrática de Derecho Civil de la Pablo de Olavide

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