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"Nunca me pidieron que recortase la torre Pelli. Es una leyenda negra"

el 17 jul 2011 / 18:06 h.

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José Luis Manzanares Japón, doctor ingeniero de Caminos y Catedrático de Estructuras de la ETS de Arquitectura, en la sede de su empresa, Ayesa.

José Luis Manzanares Japón es el padre de muchos grandes proyectos de ingeniería en España y fuera de ella, de ahí el premio a la Trayectoria Empresarial de Excelencia de la Confederación Empresarial y del Consejo Social de la Universidad de Sevilla que recogerá mañana martes. De todos ellos, elige el puente del Cachorro. 

-No se ha restaurado desde que se estrenó para la Expo'92.
-Está mal cuidado. Es un puente metálico y no ponen el asfalto adecuado. Necesita una resina para que se adhiera. Los puentes metálicos se pintan cada 8 o 9 años y éste tiene 20 años. Y también necesita que se le repongan algunas luces. Lo demás está bien.

-¿Por qué destaca este puente de entre todas sus obras?
-Porque un puente en Sevilla al lado de la Torre del Oro, en el Guadalquivir, es una obra para pasar a la historia. Soy de Triana y hacer un puente en mi barrio justifica mi vida. Y es un puente difícil, récord del mundo en esbeltez. La pasarela no tiene el tráfico del Cachorro, la Barqueta tiene un gran arco, el Alamillo los tirantes, pero éste se aguanta por abajo para que no tenga nada arriba y no compita con la Giralda.

-Eso es lo que se le achaca a la torre Pelli. ¿Está satisfecho con su proyecto de ingeniería?
-Va a ser un magnífico edificio. Sevilla estará orgullosa, como de todos los proyectos súper criticados desde el principio. Hasta la Expo se criticó, el teatro de la Maestranza era una olla exprés... Con la torre Pelli pasará igual, la ciudad la hará suya.

-¿Le han pedido que redimensione el proyecto, que lo recorte o quite plantas?
-No, nunca. Jamás. Es una leyenda negra. Y no es verdad que la Unesco haya pedido que se paren las obras este año . Se pide que se estudie el estado de conservación de los monumentos y la evolución de la torre. El año pasado en Brasil sí pidieron que parasen cautelarmente, pero este año no. La petición de Icomos sí, pero no la conclusión del Comité (de Patrimonio Mundial). La torre no se ve desde el casco histórico, no interfiere para nada en él.

-¿Cree que a la torre ya no hay quien la pare? ¿Ni el alcalde?
-Es tirar piedras al aire. Tiene licencia y se está haciendo. Si el alcalde la quiere parar tendrá que pagar a Cajasol los 200 millones que lleva gastados. ¿Y de dónde saca ese dinero el Ayuntamiento si no tiene ni para barrer las calles? ¿Y se meterá en la cárcel al funcionario que dio la licencia? Cuando hay que crear actividad, puestos de trabajo, ¿vas a parar una obra en la que trabajamos 2.000 personas en Sevilla con una inversión de 200 millones porque haya cuatro señores de Icomos que su momento de gloria es decir tumba la torre? Estamos en un estado de Derecho, no hubo un Plan General más consensuado. Está aprobado conforme a la ley y cuando empieza la obra sale Túmbala . ¿En qué país vivimos? Los señores de Túmbala no han sido ni recibidos en la Unesco. La Unesco no cree que la torre Pelli sea ningún problema, de hecho, le preocupaba no la influencia sobre la ciudad, sino sobre el valle y cuando vieron qué es el valle... la Pañoleta y toda esa zona muy degradada...

-No cree que la paren.
-Imposible. No veo ningún problema para pararla, ni administrativo ni económico.

-Muchos arquitectos apuestan por modelos como el de Abengoa en Palmas Altas , en vez de grandes torres que, quizás, estén ya un poco desfasadas.
-Hay para todos los gustos. El 90% de las ciudades construyen torres porque hay poco suelo.

-Pero en Sevilla no falta suelo.
-Sí, pero no sobra el suelo y la ciudad busca otra cosa, emblemas, hitos. Sevilla es conocida en el mundo por su papel histórico y turístico, que está muy bien, pero tiene que crecer, tener empleo y futuro. El turismo tiene un techo y se requiere una Sevilla de vanguardia, que investiga, tecnológica. Y la Cartuja tiene personalidad propia. No existen muchos sitios como éste en el mundo. Es lícito tener otro hito de una Sevilla moderna y es la esperanza de los sevillanos. Hay que tener otra cosa, además de, y no en vez de. No compite con la Giralda.

-¿Qué le parece el debate abierto ante la posible modificación del PGOU para adaptarlo al proyecto de Ikea?
-Todo se dogmatiza. Si en un momento determinado las circunstancias económicas cambian y la ciudad decide revisar su Plan General conforme a la ley, no sólo me parece lícito, sino obligado. Si hay algo que no funciona se debe revisar sin carga política ninguna.

-¿Qué tiene que hacer Sevilla para superar la crisis?
-Que salga España y para eso se necesita una austeridad política grande y acabar con la deuda. Tener deuda es vivir a merced de los camellos del dinero. Están ahogando a la economía privada.

-¿Cómo calificaría la situación económica de Ayesa ?
-Podía ser mejor, pero está sana. Aunque es difícil porque los clientes han bajado, nadie paga, se cerraron mercados... No se imagina lo que nos cuesta sobrevivir. Mi hijo está hoy en Polonia y mañana va a Brasil, Arancha estuvo en Bilbao y pronto se va a Panamá... Todo el equipo directivo está matándose.

-¿Cómo lleva trabajar con sus hijos?
-Es un orgullo y una suerte. Llegan a las siete de la mañana y se van a las diez de la noche, trabajan sábados y domingos y sacrifican su vida por la empresa. Mi hija tiene cuatro hijos y mi hijo, tres y no tienen tiempo libre. La responsabilidad es muy grande. Tenemos a 3.000 familias que dependen de nosotros y eso hace que nos acostemos todas las noches con el corazón encogido.

-Tras la adquisición de Sadiel , ¿estudia la compra de más empresas? ¿La próxima será una ingeniería brasileña?
-Estamos en ello. Nuestra vocación es crecer y aprovecharemos las oportunidades que se presenten. Tenemos varias a la vista.

-¿Dio alguna sorpresa la due diligencia de Sadiel?
-No. Hemos hecho dos, la primera para comprarla y otra que estamos haciendo ahora de reorganización. Tenemos dos empresas muy grandes con cosas duplicadas.

-¿Conllevará una reestructuración de plantilla en Sadiel?

-Probablemente, pero no será traumática.

-¿Ayesa también sufrió una reestructuración de plantilla?
-Todas las empresas se están reestructurando permanentemente. En 2009, Ayesa tenía 1.180 personas y este año 1.250, pero hay departamentos que han desaparecido porque no hay trabajo. Mantener el empleo no significa tener siempre a las mismas personas.

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