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O Fabuloso, el punta de moda

El gran clásico sudamericano es uno de los mejores escaparates para un futbolista, y el sevillista Luis Fabiano ha sabido aprovecharlo. Dos goles han subido sobremanera sus acciones en la bolsa de atacantes.

el 16 sep 2009 / 08:21 h.

La atención del balompié mundial se centra en partidos como el Argentina-Brasil que se disputó el sábado en Rosario. El gran clásico sudamericano es uno de los mejores escaparates para un futbolista, y el sevillista Luis Fabiano ha sabido aprovecharlo. Dos goles han subido sobremanera sus acciones en la bolsa de atacantes.

La camiseta con el número 9 de la seleçao no se lo dan a cualquiera, pero también es un peso muy difícil de sobrellevar para cualquier futbolista por pura cuestión de historia. Romario o Ronaldo fueron de los últimos en hacer suyo el mítico dorsal. Desde el declive de Il Fenomeno, varios se postularon, pero la fuerte irrupción de Luis Fabiano en su retorno le ha asegurado uno de esos sitios soñados por todos los futbolistas y aficionados.

Aquel delantero que deslumbraba en el Sao Paulo debutó con la verdeamarelha en 2003, haciendo uno de los tres goles que Brasil le metió a Nigeria en un amistoso. Poco después fue incluido en la lista para la Copa Confederaciones de aquel año, pero no llegó a disputar un solo minuto. Al año siguiente llegó a consolidarse en el equipo 'B' que ganó la Copa América de 2004, jugando seis partidos y anotando dos tantos en el torneo. Sus actuaciones en su país le posibilitaron dar el definitivo salto a Europa -estuvo dos temporadas en el Rennes francés, donde no cuajó-.

Varios equipos europeos se disputaban al de Campinas, entre ellos el FC Barcelona, pero fue el Oporto el que se llevó el gato al agua. Una temporada marcada por el secuestro de su hermana devaluó su valor en el mercado, y allí apareció la habilidad de Monchi para hacerse con un delantero que, cinco temporadas después, se ha convertido en un referente.

DUNGA LE DA CONFIANZA.

Esos altibajos le apartaron de la seleçao hasta que, en noviembre de 2007, inmerso de lleno en su mejor temporada en España, Dunga volvió a confiar en él tras su activa participación en la conquista de cinco títulos con el Sevilla.

Desde entonces no ha fallado. En su primer partido tras la reaparición no marcó, pero tres días después -el 21 de noviembre de 2007- le hizo dos tantos a Uruguay y desde entonces su carrera en la selección brasileña asciende día tras día.

Sus 19 goles en los 21 partidos disputados desde entonces le han asegurado el puesto, y es que los registros de Luis Fabiano con la camiseta de Brasil aportan datos que corroboran su gran dimensión. Desde que debutara en 2003 ha hecho una media de 0,81 goles por partido; en 2009 ha marcado 11 goles en 10 encuentros; fue el máximo goleador de la Copa Confederaciones; hizo un hat trick ante Portugal en un amistoso y ha conseguido hasta siete dobletes. El último, el del sábado en Rosario, le ha relanzado hacia el estrellato mundial.

INTERMITENTE.

En el Sevilla tienen claro que contar con el delantero centro de la, históricamente, mejor selección del planeta es toda una garantía, pero esperan a que las excelentes prestaciones que demuestra a las órdenes de Dunga se materialicen también cuando viste la elástica blanquirroja.

Sus cifras en la entidad nervionense tampoco son nada malas, pues ha conseguido 73 dianas desde que arribara a España y, en definitiva, el Sevilla es el club donde ha dado mejor rendimiento. Eso sí, su media de goles es sensiblemente inferior a la conseguida con Brasil: 0,46 tantos por encuentro.

Sus inicios no convencieron a nadie en Nervión. De hecho, la parroquia del Sánchez Pizjuán no le vio convertir hasta la jornada 21. Una bonita vaselina -como la que superó el sábado al meta argentino Andújar- inauguró su relación amor-odio con el gol en el coliseo sevillista. Su tanto más recordado también lo marcó esa temporada. Un centro de Daniel Alves desde la zona de tres cuartos lo cabeceaba Luis Fabiano a un lugar imparable. Fue en Eindhoven, el 10 de mayo de 2006, y el Sevilla comenzaba su época dorada. Sus mejores registros los logró en la 2007/08, luchó por el pichichi hasta el último momento, pero 24 tantos no fueron suficientes para uno de esos killer de los que valen millonadas.

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