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Obama aspira a ganarse a los blancos tras barrer a Clinton con el voto negro

Esta vez sí se cumplieron los pronósticos y el senador Barack Obama obtuvo una rotunda victoria ante Hillary Clinton en las primarias del partido demócrata en Carolina del Sur. El apoyo del electorado negro fue abrumador, por lo que Obama subrayó ayer que "esto no va de negros contra blancos" para ganarse a estos últimos.

el 14 sep 2009 / 23:19 h.

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Esta vez sí se cumplieron los pronósticos y el senador Barack Obama obtuvo una rotunda victoria ante Hillary Clinton en las primarias del partido demócrata en Carolina del Sur. El apoyo del electorado negro fue abrumador, por lo que Obama subrayó ayer que "esto no va de negros contra blancos" para ganarse a estos últimos.

Obama se hizo con el 55% de los votos, el doble que obtuvo la senadora Hillary Clinton, con el 27%, y muy por encima del 18% que logró el tercero en discordia, ex senador John Edwards. Para este último el resultado ha supuesto un duro revés, debido a las expectativas que tenía de obtener un buen puesto en el estado que le vio nacer, y donde ganó en el 2004 frente a su oponente, John Kerry.

El hecho de que la mitad de los ciudadanos que fueron a votar sean afroamericanos, según revelaron los sondeos a pie de urna, fue determinante en la victoria de Obama en esta contienda, en la que ha habido una gran polarización racial de los votantes. Ocho de cada diez votantes afroamericanos que acudieron a las urnas introdujeron la papeleta de Obama, mientras que en el caso de Clinton fueron sólo dos de cada diez.

No obstante, en su discurso para celebrar la victoria, Obama trató, según los analistas políticos, de atenuar la tensión racial que ha existido en la campaña en los últimos días, y evitar así que se le considere como "el candidato de los afroamericanos", lo que le podría perjudicar en el resto del país. "En estas elecciones no se trata de elegir según la región de cada uno, la religión o el género. No se trata de ricos contra pobres, jóvenes contra viejos, ni blancos contra negros. Se trata [de una batalla] del pasado contra el futuro", dijo públicamente "He estado varios días viajando por el estado, y yo no he visto una Carolina del Sur blanca y otra negra. He visto una sola Carolina del Sur", afirmó.

"Veo gente hambrienta de cambio, necesitados de una razón para creer. Veo a miles de jóvenes que no tenían una razón para participar en las elecciones, y que ahora se nos han único para acabar con la manera tradicional de hacer política en Washington". El que podría convertirse en el primer presidente afroamericano de la historia de EEUU apostó por acabar con los poderes fácticos en Washington y con la influencia de los grupos de presión empresariales.

Tras sus derrotas en Nuevo Hampshire y Nevada, el senador se coloca ahora de nuevo en la primera línea de ataque de cara a las elecciones en otros estados sureños, como Georgia y Tennessee, donde la población de color es también mayoritaria.

Se sitúa además en una posición muy favorable ante la gran cita electoral que se producirá el próximo 5 de febrero. En esta fecha, conocida como el Supermartes, votarán de manera paralela 22 estados de costa a costa del país, con lo que estará en juego más de la mitad de los delegados que acudirán a la Convención Demócrata de finales de agosto, en la que se proclamará oficialmente al candidato presidencial.

La ex primera dama ya había anticipado su derrota en Carolina del Sur, lo que le permitió hacer campaña en los últimos días en otros estados donde tiene más posibilidades, como Nueva York, Nueva Jersey y Pensilvania. Camino de Tennessee, donde hoy participará en otros actos electorales, la ex primera dama emitió un comunicado con el que felicitó al senador por su victoria y agradece los votos recibidos. Pero fue su marido, Bill Clinton, el que salió al estrado para reconocer públicamente la victoria de Obama y para insistir que su esposa es la mejor preparada para alcanzar la presidencia de EEUU y para devolver la prosperidad y seguridad que necesita el país.

gran tensión. La campaña que se ha desarrollado en Carolina del Sur se ha caracterizado por una gran tensión y agresividad verbal entre Obama y Bill Clinton, que permaneció en el estado mientras su esposa participaba en actos electorales en la costa este del país. Esta semana, Bill Clinton se enzarzó con Obama en un cruce de acusaciones sobre su historial de la defensa de los derechos civiles y su apoyo a la comunidad afroamericana.

Obama se quejó de la agresividad de Bill Clinton, alegando que no sabía contra cuál de los dos Clinton estaba compitiendo en esta carrera electoral. Algunos observadores llegaron a decir, además, que parecía que el ex presidente estaba luchando por ganar un tercer mandato.

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