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Obama da un último impulso a la histórica reforma de la sanidad

El Congreso votó anoche el plan más ambicioso del presidente.

el 07 nov 2009 / 21:51 h.

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Obama con la presidenta de la Cámara de Representantes de EEUU.
El presidente de EEUU, Barack Obama, acudió ayer a la Cámara Baja para convencer a los demócratas indecisos de que aprueben una reforma de salud que aspira a extender la cobertura en el único país desarrollado que no tiene prestación universal.


Obama se ha marcado la aprobación de la reforma como uno de los objetivos clave de su presidencia y en su reunión con sus correligionarios dejó clara la relevancia de la votación, que podría tener lugar ayer mismo -pero al cierre de esta edición aún se seguía votando-. En una declaración posterior desde la Rosaleda, el presidente dijo haber recordado a los legisladores que "una oportunidad como ésta sólo llega quizá una vez en una generación". "Insto al Congreso a responder a la llamada de la historia y votar sí", animó el mandatario. Pese a que los demócratas cuentan con una cómoda mayoría en la Cámara de Representantes, las dificultades para lograr la aprobación del proyecto reflejan su complejidad y las grandes diferencias al respecto. La propuesta, de casi 2.000 páginas, prevé extender la cobertura a 36 millones de estadounidenses sin seguro de salud, que estarían obligados a pagar las mensualidades a aseguradoras privadas o a un plan público, con la ayuda de subsidios. Para el erario nacional, el sistema costará 1,1 billones de dólares durante 10 años. El plan prohíbe además a las aseguradoras privadas negarse a extender una nueva póliza a personas que sufren alguna enfermedad, algo que hacen actualmente y que es un desastre para muchos estadounidenses que contraen una dolencia grave cuando están sin seguro.

Los republicanos, no. Los republicanos están en contra de la propuesta y es probable que los líderes demócratas no logren ni siquiera arañar un sí del lado del partido de la oposición, por lo que tendrán que confiar exclusivamente en sus correligionarios. Los demócratas cuentan con 258 escaños en la Cámara, frente a los 177 republicanos, y lograrán la aprobación del proyecto con 218 votos. Durante el debate los republicanos reiteraron su oposición al proyecto, principalmente por su costo y porque implica una expansión de los programas públicos. "Más impuestos, más gastos y más gobierno no es el plan de reforma que respalda el pueblo", dijo la legisladora Virginia Fox. Por su parte, el líder republicano en la Cámara Baja, John Boehner, prometió que su partido "hará todo lo que pueda" para que descarrile el proyecto de ley.

Pero los demócratas se manifestaron esperanzados y destacaron el carácter histórico de la votación. "Esto es algo que no se ha intentado en los últimos cien años", dijo el legislador James Clyburn en una rueda de prensa.
La clave está en lo que decidan los demócratas de cariz moderado, que en general representan distritos conservadores. Entre ellos está Jim Marshall, por ejemplo, que ayer dijo concordar en que es necesario reformar el sistema pero afirmó que "ésta es la forma equivocada de hacerlo".

Los republicanos hicieron circular una lista con los nombres de 21 demócratas que según ellos votarán en contra del proyecto, 20 menos que los necesarios para hacerlo hundir.
Para evitar deserciones, los demócratas permitirán un voto sobre una enmienda impulsada por Bart Stupak y Brad Ellsworth, dos miembros de su partido en la cuerda floja, para impedir que los subsidios que el Gobierno dé no acaben financiando abortos.


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