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Obama justifica la guerra "en ocasiones" para alcanzar la paz

El presidente recibe el premio Nobel «con profunda gratitud y gran humildad».

el 10 dic 2009 / 20:12 h.

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El presidente estadounidense, Barack Obama y su esposa, Michelle, ayer entrando al Ayuntamiento de Oslo (Noruega).

El presidente de EEUU, Barack Obama, aceptó ayer el premio Nobel de la paz en Oslo (Noruega) con un discurso en el que defendió la necesidad "en ocasiones" de ir a la guerra. Con este mensaje el presidente hacía frente a la contradicción que resulta de recibir el premio cuando hace apenas diez días que ha dado órdenes para enviar 30.000 soldados más a Afganistán e intensificar así la guerra en el país asiático.


Ante una audiencia de un millar de personas, encabezadas por los reyes Harald y Sonia de Noruega, Obama -que recibió la medalla del premio que creara el sueco Alfred Nobel en 1906 entre más de un minuto de aplausos-, aludió también a la otra gran polémica en torno al galardón: que se le haya concedido cuando apenas lleva once meses en el cargo y sus logros concretos aún son limitados. Así, reconoció que sus logros "son escasos" en comparación con otros galardonados anteriores e indicó que recibía el premio con "profunda gratitud y una gran humildad".


Pero gran parte de su discurso se centró en defender su decisión en Afganistán y la necesidad de combatir en guerras "necesarias".


En su intervención, Obama indicó que la guerra no debe glorificarse y que su coste es "elevado", pero "los instrumentos de la guerra tienen un papel que jugar para mantener la paz". Por mucho que se desee la paz, "la creencia de que es necesaria raramente es suficiente para lograrla", puntualizó Obama. "Un movimiento no violento no hubiera podido detener a los ejércitos de Hitler. Las negociaciones no pueden convencer a los líderes de Al Qaeda de que deben deponer las armas", recordó el presidente estadounidense, que subrayó que "decir que la fuerza es a veces necesaria no es un llamamiento al cinismo, es reconocer la historia". Obama enumeró entre los casos en los que una guerra puede ser necesaria la autodefensa, la intervención humanitaria o para ayudar a una nación invadida. No obstante, subrayó, en cualquier caso el coste de la guerra siempre es alto: "Algunos matarán, otros morirán" y "por muy justificada que esté, la guerra siempre promete una tragedia".


las alternativas. En este sentido, destacó también las alternativas a la guerra, como la imposición de sanciones "lo suficientemente duras como para hacer cambiar el comportamiento" de los países que hagan caso omiso de la voluntad internacional, como ocurre con los programas nucleares de Corea del Norte o Irán. Defendió también su política de ofrecer un diálogo a los regímenes hostiles, como ha hecho hacia esos dos países o Birmania. "Sé que el diálogo con regímenes represivos carece de la pureza satisfactoria de la indignación, pero también sé que las sanciones sin acercamiento, y la condena sin debate puede servir para perpetuar un status quo perjudicial", sostuvo, antes de apuntar que "ningún régimen represivo puede emprender un nuevo camino a menos que tenga ante sí una puerta abierta". Previamente, el presidente del Comité Nobel noruego, Thorbjorn Jagland, había indicado al presentar a Obama en la ceremonia que el mandatario estadounidense merece el premio porque "raramente una sola persona domina la política internacional tan ampliamente como Obama, o en tan corto plazo de tiempo inicia tantos cambios importantes".


El presidente, que llegó ayer mismo a Oslo se reunió con el primer ministro noruego, Jens Stoltenberg, con quien abordó asuntos como la lucha contra el cambio climático o la guerra en Afganistán. Hoy tiene previsto regresar a Washington, sin participar en el segundo día de las celebraciones del premio. Aunque la brevedad su estancia ha causado un cierto malestar en Noruega, la Casa Blanca ha preferido que la visita sea lo más discreta posible, en momentos en los que la popularidad del presidente se encuentra en horas bajas.

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