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Obama vuelve a la carretera

el 20 oct 2010 / 19:14 h.

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El presidente estadounidense trabajará estas semanas para dar la vuelta a las encuestas y lograr la victoria demócrata en las elecciones legislativas.

Si en España el Gobierno de Zapatero toma impulso con una profunda remodelación para sorprender a las encuestas y revalidar legislatura en 2012, en EEUU el Gobierno de Obama busca evitar un desastre electoral en las legislativas del próximo 2 de noviembre y neutralizar la ventaja que, hasta la fecha, dan a la oposición, el Partido Republicano.

Para ello los demócratas ponen en la parrilla de salida al mismísimo presidente. Desde ayer Obama recorre todo el país, de Oeste a Este, para ayudar a sus compañeros de partido a capitalizar, en la medida que se pueda, la relativa popularidad que aún conserva. Pese a todos los males que acechan a Obama, su salud política es mucho mejor que la de sus colegas en el Congreso. Un 45% respalda su gestión y más de un 50% simpatiza con él personalmente, valora sus esfuerzos aunque no comparta sus propuestas. Por mucho ruido mediático generado en torno a Sarah Palin y el Tea Party, el presidente es todavía el político más popular del país. En la maleta de esta gira un mismo equipaje: tratar de responder a las preocupaciones legítimas por la grave situación económica, rebatir los mitos creados en torno a su Administración -como que la reforma sanitaria es un inmenso derroche de dinero y una intolerable interferencia del Gobierno- y destacar algunos méritos pocos conocidos, como la bajada de impuestos, de la que sólo uno de cada diez estadounidense es consciente. Obama acude en ayuda de sus colegas demócratas con voluntad y confianza, pero sin garantías de éxito. Y es que las encuestas anticipan un triunfo de los republicanos. A día de hoy, el Partido Republicano tiene una ventaja de siete puntos porcentuales, cuatro puntos más que hace un mes según una nueva encuesta.El sondeo conjunto del diario The Wall Street Journal y el canal de televisión NBC News otorga a los republicanos una intención de voto del 50% frente al 43% de los demócratas, ahora en mayoría en el Congreso.

El Journal señala que entre la categoría más amplia de votantes registrados, un 46% se inclina por que el Congreso siga en manos demócratas, comparado con el 44% que quieren que los republicanos estén al frente. Con estas cifras, los demócratas tienen verdadera dificultad para mantener su liderazgo en la Cámara de Representantes, que según la mayoría de encuestas irá a parar a manos republicanas. "Los demócratas se enfrentan como mínimo a un huracán de categoría cuatro", ha explicado Peter Hart, el encuestador demócrata que dirige la encuesta del Journal junto al republicano McInturff.

De mantenerse la ventaja, McInturff adelanta que "los republicanos se harán con 52 o 53 escaños en la Cámara de Representantes", con lo que sobrepasarían los 39 que necesitan para hacerse con el control de la Cámara Baja.La encuesta menciona, por lo demás, que aunque el viento sopla a favor de los republicanos, los ataques de los demócratas a sus rivales durante las últimas semanas han logrado solidificar la posición del partido entre los seguidores más fieles del presidente Barack Obama, sobre todo los afroamericanos y las mujeres jóvenes.Esa estrategia, según los encuestadores, ha reducido también la ventaja de los republicanos entre los ciudadanos de mayor edad. "No podemos permitir que este país vuelva a retroceder porque no nos preocupamos por luchar", afirmó Obama en un nuevo anuncio radiofónico divulgado el pasado lunes.

La gira electoral le llevará a visitar los estados de Washington, California y Nevada. En estos dos últimos los demócratas se juegan mucho. En el primero, por su dimensión y trascendencia, el Partido Demócrata arriesga, simplemente, el ser o no ser, no ahora en estas elecciones, sino de cara a muchas elecciones en los próximos años. Perder California significaría perder la mayoría nacional. En Nevada está en grave peligro el puesto del actual jefe de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid.

La causa de Obama necesita, por tanto, una buena campaña publicitaria. El problema es que ya no goza de la credibilidad de antaño. Todas las ayudas son pocas para hacer frente a esta ola en su contra. De hecho, la primera dama ha echado mano de rostros famosos para darle un impulso glamuroso a la campaña. Michelle Obama ha reclutado a la actriz Sarah Jessica Parker. La popular protagonista de Sexo en Nueva York se ha lanzado a la recaudación de fondos para la causa demócrata a través de veladas con sabor a Broadway.

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