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Obama ya ha hecho historia

Por fin se despejaba en la noche del martes la incógnita que ha sacudido durante meses al Partido Demócrata de Estados Unidos sobre quién será su candidato a la Casa Blanca en los próximos comicios federales. El senador negro de Illinois, Barack Obama será el primer afroamericano que tiene la posibilidad de dirigir el país...

el 15 sep 2009 / 05:55 h.

Por fin se despejaba en la noche del martes la incógnita que ha sacudido durante meses al Partido Demócrata de Estados Unidos sobre quién será su candidato a la Casa Blanca en los próximos comicios federales. El senador negro de Illinois, Barack Obama será el primer afroamericano que tiene la posibilidad de dirigir el país sólo 143 años después de la abolirse la esclavitud tras la guerra de secesión. Todo un hito histórico. Él lo ha logrado aunque no fue el primero en pretenderlo. Para las enciclopedias quedarán los intentos de Jesse Jackson y Al Sharpton. Obama no lo ha tenido fácil en la carrera a su proclamación en la convención demócrata de Denver prevista para agosto. Una correosa Hillary Clinton ha tensado la cuerda hasta el último momento, arriesgándose peligrosamente a fracturar el partido que mitificó a los Kennedy y haciéndole casi gratis la precampaña al candidato republicano, que tiene su peor lastre electoral en la edad y en su discurso demasiado centrista para la derecha norteamericana. Clinton también ha estado a un paso de lograrlo. De haberlo conseguido habría saltado otra línea roja en la historia política americana al ser la primer mujer que hubiera sido elegida candidata. Pero si el color de Obama causó alguna reticencia en los delegados demócratas, la sombra del ex presidente Clinton no ha hecho ningún favor a Hillary al final de la batalla. Pese al pragmatismo político de los norteamericanos la pugna ha dejado tocado al Partido Demócrata. Una de las primeras tareas de Obama tendrá que ser precisamente la de suturar las heridas internas. Los vientos de cambio que ha desatado en el electorado podrían sentarle con cierta facilidad en el despacho oval de la Casa Blanca, con el permiso de McCain. Obama no será Bush. Pero que nadie se llame a engaño. En Estados Unidos hay cosas que no cambiarán. Por eso se apresuró a proclamar ayer mismo ante el lobby judío que defenderá siempre a Israel. Con las armas si es necesario. Y apunta a Irán como el gran enemigo. Aunque apuesta desde el principio por un país palestino independiente. Sería un gran comienzo. De momento, se merece un ilusionante voto de confianza.

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