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Objetivo maestro: ser el mejor de 33

Casi 20.000 personas se presentan a la primera prueba de las oposiciones para lograr una de las 592 plazas convocadas

el 23 jun 2013 / 22:00 h.

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20.000 personas se han presentado a las oposiciones de maestro de Infantil y Primaria este domingo. / J.M. Paisano 20.000 personas se han presentado a las oposiciones de maestro de Infantil y Primaria este domingo. / J.M. Paisano Le puso de nombre Aixa por la reina de Granada, ésa que le dijo a su hijo Boabdil cuando abandonaba la ciudad: “Llora como una mujer lo que no supiste defender como un hombre”. Vio su figura histórica en el Museo de Cera de Madrid y ahí decidió que cuando tuviera una hija la llamaría así. De eso hace ya 22 años. Francisco Jiménez no es granadino, sino de Arahal, y ayer aguardó pacientemente las tres horas y media que, de tiempo máximo, tenían los opositores a maestros de Infantil y Primaria para afrontar la primera prueba: el desarrollo de un tema y un supuesto práctico que, como novedad este año, son eliminatorios y actuarán de criba para la siguiente fase. Por edad, son sus primeras oposiciones. “Es consciente de la realidad que hay, mucha gente con más méritos y con tiempo trabajado”, apunta Francisco, también maestro, aunque de Matemáticas y Naturales –“que ya no se llaman así”, apostilla– en Primaria y con plaza desde 1987. “Me preguntó qué hacer y le dije que quien no se presenta es el que no tiene ninguna posibilidad. Por lo menos que sepa lo que es”. Suena el móvil. “A ver si es ella”. Pero no, es su madre que se ha quedado en casa. “No, sigue en la clase, buena señal, por lo menos está escribiendo mucho...” Sonríe. Al poco, segunda llamada. “Es ella, ya viene para acá”. Ha optado por el tema más complicado de los dos que tenía para elegir “a ver si todo el mundo ha cogido el otro”, dice Aixa, contenta solo a medias porque en el supuesto práctico cree que ha pinchado. “Es que directamente no he entendido el enunciado. Ya nos lo advirtieron en la academia”, apunta. Como Francisco, decenas y decenas de padres y de novios y maridos flanqueaban todos los accesos a la Escuela de Ingenieros –en esta sede se concentraban los opositores a Infantil, chicas en su inmensa mayoría– procedentes de muchos pueblos de la provincia e incluso de otras comunidades en las que no se han convocado oposiciones. “Somos una casa de acogida, pero a nosotros nadie nos acoge”, se lamentaba un chico que esperaba a su novia. Noelia y Maika, 27 y 28 años, no han tenido suerte. Se han presentado por ver si sonaba la flauta, pero no sonó. “Es la tercera vez que nos presentamos, pero no nos hemos preparado bien. Llevamos todo el año trabajando en otras cosas y no ha habido mucho tiempo”, señalan. Los fines de semana es el momento que ha podido dedicar al estudio Patricia, 31 años, y cuarta vez que se presenta. “El curso pasado estuvo todo el año trabajando, pero éste solo un mes y medio”. Pepe es su marido y espera su salida, aunque le ha dado tiempo a salir a correr, ducharse en casa y llegar a la Escuela. “Trabajando, con la casa y dos niños, imagina cómo hemos estado”, explica. Hace varias convocatorias sacó más de un nueve de calificación y le llamaron pronto para trabajar, aunque sin plaza. Ahora ha cambiado el sistema y vuelve a pesar más la experiencia acumulada que la puntuación obtenida. “Ella es realista. Yo me conformo con que sigan llamándola de interina”. “No tiene mucha confianza, aunque no dudó en preparárselas a pesar de las pocas plazas. Son sus segundas oposiciones”. Victoria es la madre de Antonia María, que ha venido desde Fuentes de Andalucía. Reconoce que le ha supuesto un esfuerzo económico por el pago de la academia, “pero hay que hacer lo que se pueda y más cuando ves cómo trabaja y se esfuerza”. En Andalucía, 19.674 aspirantes –más de 3.000 en Sevilla– iniciaron ayer el proceso para soñar con una de las 592 plazas convocadas en Infantil y Primaria. Treinta y tres personas peleando por cada una de ellas. Ahora a todos les queda esperar con ansia el 2 de julio, fecha en la que saldrán las notas. Apenas dos días más tarde, quien haya superado la primera tendrá que defender ante su tribunal la programación. “Lo hacen así para cargarse al 80%”, dicen unos. “Al menos, al 60%”, apostillan otros. Y tras la evaluación oral, que volverá a quedar en un gran porcentaje en manos de la suerte y de los nervios, también se oirán las críticas de ayer al sistema. “La fórmula del tribunal es además de subjetiva, muy injusta”.

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