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Obras Públicas prueba un asfalto que se recicla en el acto en la A-472

La Junta perfecciona una tecnología aplicada en 150 kilómetros de la autovía Sevilla-Málaga (A-92).

el 24 sep 2009 / 18:07 h.

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El empleo de un asfaltado sostenible en la adecuación del firme de las carreteras de Andalucía lleva a la Consejería de Obras Públicas a impulsar la experimentación con una tecnología en la que el viejo material se recicla en su misma ubicación y en frío. Esta tecnología se usó en la A-92 y ahora tratan de perfeccionarla.

Para ello, durante los últimos tres días, entre los puntos kilométricos 5 y 7 de la A-472, en el término municipal de Sanlúcar la Mayor, se está empleando la maquinaria ya existente –que tritura el asfalto in situ– y se están realizando tres pruebas en función de los productos que se mezclen. “El primero, emulsión con betún; el segundo, además del betún se mezcla con cemento; y el tercero, con cemento y aditivos”, desglosó ayer Manuel Atienza, técnico de Giasa, que fue el encargado de explicar a las autoridades, encabezadas por el director general de Infraestructuras Viales, Pedro Rodríguez Armenteros, y la delegada provincial de Obras Públicas, Salud Santana, los trabajos puestos en marcha en este punto.El objetivo de estas pruebas es “ver la evolución de estas calzadas con el paso del tiempo, y si todo va bien, se irá aplicando en más obras de refuerzo del firme puestas en marcha por la consejería”, agregó.

Los trabajos de experimentación en la A-472 los lidera Repsol, que aporta las formulaciones y las emulsiones con betún, y los ejecuta maquinaria de Sacyr, coincidiendo con las tareas de refuerzo y ampliación del firme de esta carretera realizados por la unión temporal de empresas (UTE) GEA 21-Rafael Morales.

Entre las ventajas que presenta este sistema figuran la eliminación de vertederos y el transporte de la mezcla antigua a los mismos, al reutilizarse la capa deteriorada en el mismo lugar en que se encuentra. Se evita a su vez la extracción de cantera, el machaqueo, la clasificación y el transporte de los áridos, a lo que hay que añadir la ausencia de impacto paisajístico, consumo de energía y emisiones de CO2. Y por último, se evita la fabricación en planta en caliente y el transporte de la mezcla a la obra, con lo que supone de ahorro de energía y de emisiones de CO2 y volátiles de los betunes.

Este experimento se enmarca en el proyecto Fénix, que es totalmente español, financiado en un 51% por las 11 empresas participantes y un 49% por el Gobierno de la Nación, y en el que además colaboran 13 organismos de investigación, además de la Junta de Andalucía.

El director general de Infraestructuras Viarias, por su parte, destacó que su departamento “tiene puestas grandes esperanzas en el I+D (investigación y desarrollo), como toda la sociedad, impulsando la economía sostenible y ésta es una prueba, un experimento vivo”. También precisó: “Las principales empresas del sector están colaborando y la Junta de Andalucía tenía que estar y, de hecho, es la única administración de carreteras, que está”.

En su opinión, “el objetivo es que las obras de carreteras sean lo más ecológicas posibles”. Es complicado y están “estudiando técnicas que disminuyan ese impacto”. Poco a poco la sostenibilidad llegará al asfalto.

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