Ocaña renace en su pueblo

Cantillana homenajeará hasta el mes de junio al controvertido artista que, 30 años después de su muerte, será nombrado hijo predilecto el 28 de febrero.

el 23 feb 2014 / 21:08 h.

José Pérez Ocaña agarró a Cantillana por los hombros y la zamarreó con la fuerza que sólo Barcelona pudo soportar. Ahora, 30 años después de su muerte, se han empezado a caer los primeros frutos de aquella sacudida, que ha venido dejando algunas hojillas desde hace unos cinco años. El Ayuntamiento ha puesto en marcha el programa Ocaña, cinco primaveras, que arranca este mes de febrero y terminará en junio con la presentación del proyecto del que será el Museo Ocaña, con el que su pueblo compensará tantos años de olvido de este genial artista. 15527084Ocaña nació en Cantillana en 1947 y nació para vivir. Era anarquista, se travestía y la vida encorsetada no era para él. Por eso se disfrazaba y derrochaba su creatividad en pinturas y figuras de papel maché que desperdigó por donde estuvo a cambio de lo que necesitara. Con 24 años huyó de la incomprensión a Barcelona donde convirtió La Rambla en el escenario de su arte, vestido de flamenca y llenando la movida catalana. Pero la obra más importante fue la de su propia vida y su muerte, a causa de las quemaduras que le produjeron las bengalas de un disfraz en el carnaval de su localidad en 1983. Murió vestida de sol, como le cantó Carlos Cano a este pintor que «careció de técnica, pero que no se puede catalogar de naif». Así lo describe su paisano José Naranjo, quien se ha llevado cinco años haciendo una tesis sobre Ocaña que le ha llevado a recibir el accésit en el IX Premio Tesis Doctoral 2013 del Centro de Estudios Andaluces. Él es el comisario de la exposición con la que se abre el programa y que ha recopilado 50 obras que regaló a los vecinos. Y es que él sentía en su pueblo como lo querían y lo detestaban enormemente a partes iguales. Por eso huyó, pero por eso también volvía cada año y Cantillana era el centro de sus ideas creativas. «Fue el precursor del arte de acción», apunta Naranjo, «y convirtió sus carencias en potencialidades de un estilo que no se puede encasillar». La primera primavera, la de febrero, «se ha centrado en los niños y los jóvenes», como afirma la alcaldesa, Ángeles García (PSOE). Ellos son «la generación perdida» respecto al conocimiento sobre Ocaña, cuya figura y legado fueron enterrados con él. Así, «todos los centros educativos y el centro ocupacional de personas con discapacidad» se han implicado llevando el espíritu del pintor dentro y fuera de las aulas. El viernes 21 de febrero un pasacalles llenó Cantillana de esa conciencia transgresora pintada de todos los colores posibles dentro de una fiesta eterna, como alegoría a lo que fue la vida de su paisano más controvertido. Una guía elaborada por Naranjo ha marcado las pautas de ese trabajo con la comunidad educativa, que alberga un proyecto tan original como contar la historia de Ocaña a los niños en inglés con cuentos. La escuela internacional Helen Dorn English ha desarrollado este proyecto en el marco de la exposición y cuyas sesiones se han tenido que duplicar por la acogida que ha tenido», señala alcaldesa en la puerta del antiguo hospital de Todos los Santos abarrotado de críos y padres, algunos disfrazados de sol. «Han asistido más de 100 familias», apunta Asunción Lucena, del equipo de Helen Dorn. El 28 de febrero será nombrado hijo predilecto de Cantillana. «La medalla de Andalucía», solicitada por IU, «se volverá a intentar para el año que viene», apostilla la regidora. Marzo, mes de su nacimiento, llevará a Ocaña con la segunda primavera a Sevilla, donde se celebrará el 25 aniversario del primer carnaval de la Alameda. Su obra Gato con Luna recordará siempre al artista en la Casa de las Sirenas en un azulejo diseñado por su amigo Nazario. Un pasacalles y una mesa redonda completan la agenda del 6 de marzo que se ampliará en Cantillana con un ciclo de conferencias. Las Sirenas acogerá una exposición sobre su obra. La tercera primavera se concentrará en la semana cultural del IES Cantillana en abril, con concursos y un teatro sobre cómo pintó un mural que regaló al colegio Nuestra Señora de la Soledad. En mayo, aquellos altares «estilo Ocaña», según García, serán la antesala de la última y esperada primavera en la que «se presentará el museo», cuya inauguración se ha propuesto «para antes de que acabe el año». El municipio sólo tiene ahora una obra del artista. «Cuando venía cada verano», recuerda la alcaldesa, «era una revolución» que ha vuelto a lograr a pesar de llevar 30 años solo, porque como decía «el hombre nace y muere solo».

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