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Ocho autores analizan a fondo el universo de ‘Los Soprano’

El sello Errata Naturae publica el ‘Antimanual de una serie de culto’.

el 04 dic 2009 / 19:48 h.

Los Soprano.

Los adictos a las series televisivas ya tienen con qué encabezar su carta a los Reyes Magos de este año: Los Soprano Forever (Antimanual de una serie de culto) va camino de convertirse en el libro de cabecera de los miles de seguidores de la magna obra de David Chase.

Animado por el éxito de la saga, el sello editorial Errata Naturae ha reunido a ocho escritores para que propongan su punto de vista acerca de las peripecias de Tony Soprano y compañía, y el resultado es una lectura amenísima que tampoco renuncia a cierta ambición de análisis en profundidad.


"No hemos conseguido, al menos por ahora, convencer a David Chase para que nos prometa una segunda era de Los Soprano o una película para la gran pantalla, pero podemos hacer otras cosas. De momento, hemos reunido a un grupo de destacados escritores, pensadores y críticos de ambos lados del Atlántico y les hemos pedido que escriban sobre este hatajo de gordinflones horteras de Nueva Jersey", cuentan los responsables de la editorial.

Noël Carroll, Fernando Castro Flórez, Ignacio Castro Rey, Iván de los Ríos, Rodrigo Fresán, Peter H. Hare, Kevin L. Stoehr y Fernando Rodríguez Lafuente son los autores que integran este sumario, y que ponen en relación el universo de Los Soprano con conceptos tan diversos como la paranoia familiar, la idea de Dios, la soledad en la sociedad contemporánea, el buen sexo y el problema del mal, el cine negro y la obesidad, Freud yla nostalgia de los buenos tiempos.


La caja inteligente. Así, para Rodríguez Lafuente, Los Soprano representa "el ejemplo de cómo la caja tonta puede ser inteligente, sofisticada. Entretiene porque conmueve, acojona, sorprende e inquieta. La dosis exacta de telenovela y filme de gánster tiene en Los Soprano la quintaesencia de su asombro".

Para Noël Carroll, "una manera de explicar la actitud favorable que tenemos hacia Tony podría consistir en decir que satisface nuestros deseos más oscuros. Tony es rabelaisiano en el dominio de sí mismo: come, folla, bebe y fuma todo lo que quiere".Kevin L. Stoehr, en cambio, incide en la creencia de Tony Soprano de que vive en un mundo que se desmorona.

"Se ve a sí mismo, a menudo de manera hipócrita, como uno de los últimos defensores y personificaciones de los valores y normas del old-style", comenta, y agrega a renglón seguido: "Para Tony ser auténtico, incluso si eso significa auténticamente ser malo, es más valioso que ser bueno".

Castro Flórez es el encargado de glosar el oscurísimo final de Los Soprano. "La serie comienza con una reivindicación de lo periférico en lugar del sky line de Nueva York, un verdadero paisaje global, las fábricas humeantes y los edificios de Nueva Jersey. Termina con el inquietante fundido a negro, el límite de todos aquellos sueños premonitorios de Tony en los que algún colega aparecía con el estigma del traidor. Siempre hay uno de los nuestros que está a punto de cantar".

"Siguiendo esta serie nos sentimos otra vez modernos, al día. Morales, pero permisivos. Pacifistas, pero aptos para la violencia. De izquierda, pero duchos en capitalismo. Correctos y eficaces por la mañana, aunque un poco más perversos a partir de las siete", apunta Castro Rey, para quien por otra parte "hace falta también una imagen muy pobre de la historia del cine para considerar a esta serie como una parte de la historia del cine, de un cine de primera.

Los Soprano es parte del encierro doméstico, de este toque de queda tardomoderno. Es parte también de una televisión que, precisamente, no tiene historia porque el impacto de cada logro está superado por el índice de audiciencia del siguiente", explica. En Los Soprano Forever hay sitio para todo, incluso para el escepticismo.

El escritor argentino Rodrigo Fresán, sin ir más lejos, confiesa a El Correo que las aventuras de Tony Soprano y los suyos no constituyen ni mucho menos su serie favorita: "Prefiero con diferencia The wire o A dos metros bajo tierra. Y en todo caso, no creo que estemos asistiendo a una edad dorada de la televisión, sino del DVD, porque al final hay muy poca gente que siga puntualmente las series en su televisor".

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