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Ocho personas huyen de una red de explotación tras andar 6 horas

Tras rescatar a las víctimas, la Policía detuvo a seis miembros de la trama de origen rumano.

el 13 jul 2011 / 19:33 h.

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Podría ser el guión de un thriller pero la ficción ha superado a la realidad. Ocho víctimas de explotación han conseguido escapar de una finca en la que estaban retenidas y han conseguido llegar a Sevilla tras seis horas y media caminando.

Agentes de la Policía Nacional han liberado a cinco personas que fueron trasladadas desde Rumanía con la promesa de un trabajo digno y eran explotadas en una finca agrícola de Sevilla. Otras ocho víctimas escaparon de sus captores y recorrieron un trayecto de seis horas y media a pie hasta la capital, dado que carecían de efectivo con el que costearse algún medio de transporte. Vivían hacinadas y confinadas en un alojamiento sin luz ni agua corriente, no percibían ninguna remuneración y además contraían deudas interminables con la organización por el alojamiento, la comida, el agua o incluso el combustible de los vehículos que les transportaban al lugar de trabajo. Han sido detenidos los seis miembros de la trama, que utilizaba amenazas de muerte con armas de fuego simuladas y palizas para acallar las voces discordantes entre sus “trabajadores”.

Los arrestados, presuntos responsables de delitos de trata de seres humanos con fines de explotación laboral, detención ilegal, coacciones, amenazas y lesiones; pertenecen a una misma familia y son de origen rumano, al igual que las víctimas.

Era en Rumanía donde se efectuaban las labores de captación, mediante la oferta de un puesto de trabajo digno y remunerado en España. Los interesados eran trasladados en autobús hasta la estación de Plaza de Armas de Sevilla, donde les esperaban los miembros de la organización que, a partir de ese momento, se hacían cargo de ellos. Su destino final era la localidad de Cantillana, donde en primera instancia eran alojados en la azotea de una de las viviendas de la familia, para ser posteriormente hacinados en una infravivienda sin los servicios básicos mínimos como luz, agua corriente o saneamientos.

La organización controlaba totalmente el día a día de las víctimas, que desconocen totalmente el castellano y se encontraban desubicadas en una localización también desconocida para ellos. Además sufrían episodios de violencia psíquica con constantes amenazas de muerte, insultos y todo tipo de comportamientos de carácter vejatorio y humillante bajo condiciones labores y humanas de semi-esclavitud. De hecho una de las víctimas resultó gravemente herida tras recibir una fuerte paliza por parte de sus captores. Los golpes  le acarrearon graves lesiones por fractura del hueso cubital y traumatismo cráneo-encefálico.

A pesar de las vigilancias y controles a los que eran sometidos, ocho varones consiguieron escapar de la infravivienda y se dirigieron a pie hasta Sevilla capital, trayecto en el que invirtieron unas seis horas y media. Una vez en la ciudad, acudieron a la comisaría del distrito sur para denunciar los hechos y los agentes posibilitaron su alojamiento en una pensión. Paralelamente, los investigadores de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de Sevilla localizaron la infravivienda, el domicilio de los miembros de la organización y un segundo alojamiento  en el que retenían a otras cinco víctimas (cuatro hombres y una mujer) confinadas en su interior. Todas las víctimas han sido liberadas mientras que los seis miembros de la trama han sido arrestados.

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