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Ochoa de Olza muere en el intento de acercarse al mito en el Himalaya

El montañero navarro Iñaki Ochoa de Olza, de 41 años, falleció ayer en el monte Annapurna, en Nepal, después de permanecer cinco noches a 7.400 metros de altitud. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 05:19 h.

El montañero navarro Iñaki Ochoa de Olza, de 41 años, falleció ayer en el monte Annapurna, en Nepal, después de permanecer cinco noches a 7.400 metros de altitud en estado grave afectado por una lesión cerebral complicada por otra pulmonar.

Ochoa de Olza no podía andar ni hablar, aunque experimentó una ligera mejoría tras recibir la medicación que le hizo llegar el alpinista suizo Ueli Steck. El estado de salud del montañero empeoró en las últimas horas y a las 8:45 horas (12:30 horas en Nepal) falleció, después de que las maniobras de reanimación cardiopulmonar que le practicó Steck, la única persona que en ese momento se encontraba con él, resultasen infructuosas.

La noticia causó una gran consternación entre sus familiares y amigos, ya que, según reconocieron varios de ellos, sabían que su estado era "preocupante", pero no pensaban que "tan crítico". Ochoa de Olza, que había renunciado a la cima por unas congelaciones en sus dos manos, sufrió el pasado día 19 un ataque que le dejó inconsciente, un estado en el que ha permanecido durante estos días a 7.400 metros de altitud junto con su compañero rumano Horia Colibasanu.

Allí permanecieron solos y sin medicación hasta que el miércoles llegó el primero de los alpinistas movilizados para su rescate, el montañero suizo Ueli Steck, quien le prestó asistencia médica siguiendo las instrucciones que le transmitía por radio un equipo médico. En ese momento, Colibasanu, quien también sufría problemas de salud, emprendió el descenso. La llegada de Steck hizo que los allegados al montañeros no perdieran la esperanza de que éste pudiese recuperarse, lo que finalmente no fue posible. La familia de Ochoa de Olza ha decidido que el cuerpo sin vida del montañero descanse para siempre en el Annapurna, no sólo para evitar un riesgo de más vidas humanas en su rescate, sino por seguir la propia filosofía del alpinista pamplonés.

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