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Oda a la caballa de León

Hacerle un soneto al atún rojo que te dan en "El Campero" de Barbate está tirado. Como cantarle al chipirón de potera (o cualquier otra cosa) que te ponga Jose Manuel Córdoba en "El Chato". Los poetas o están en nómina de Lara o están tan tristes pensando en los amores prohibidos que no tienen tiempo para estas cosas.

el 15 sep 2009 / 10:19 h.

Hacerle un soneto al atún rojo que te dan en "El Campero" de Barbate está tirado. Como cantarle al chipirón de potera (o cualquier otra cosa) que te ponga Jose Manuel Córdoba en "El Chato". Los poetas o están en nómina de Lara o están tan tristes pensando en los amores prohibidos que no tienen tiempo para estas cosas.

Solo queda Fernando Huidobro para mantener la lira entre que hace un contrato o le pide la venia a Su Señoría para sacar a algún cliente del talego. Ya se sabe que ahora no es como antes que iban a la cárcel los desgraciados de siempre. Hoy puedes estar un día en tu barco de unos cuantos pies de eslora y mañana te trinca la brigada antivicio y duermes en la trena.

O sea que la gente de letras no escribe odas a asuntos de tanta inspiración como las caballas que me acabo de comer pasadas por la parrilla de Miguel Angel León que merece un monumento por esto, más que por los reportajes fotográficos que hace para Camacho en Canal Sur que también.

De niño, los burgueses no podíamos comer sardinas. Lo que es la ignorancia. El pescado azul no estaba bien visto. Pero en cuanto pasabamos de la dependencia familiar lo primero que hacíamos en Cádiz era irnos a una ventita de manteles de papel (lo que fue un día "El Faro") y pedirnos una ración de sardinas. ¡Gloria a la caballa! ¡Loor a la sardina! Ya sé que no estamos para muchas fiestas y bien que lo siento pero lo esencial es lo esencial. Y nadie se ofenderá por que hoy me alegre el día una ración de caballa frente al mar.

Abogado

crosadoc@gmail.com

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