Deportes

Oda al empate a domicilio

Empatar fuera de casa es un buen resultado. Esa es una de las máximas de los futboleros más pragmáticos y es la que el Sevilla se ha grabado a fuego desde que empezara la temporada.  

el 05 nov 2011 / 21:18 h.

El mediocentro chileno Gary Medel se anticipa al mallorquinista Chori Castro.

A priori no está mal, pero el problema es que las sensaciones que despierta el nuevo proyecto son cada vez peores. En el Iberostar Estadi se vio las caras ante un flojo Mallorca que, sin mostrar siquiera el inconfundible sello de los equipos entrenados por Joaquín Caparrós, compró muchísimas más papeletas para que le tocara la victoria que el conjunto sevillista.

¿Es mejor empatar a cero o a tres? Una pregunta con muchas respuestas. Teniendo en cuenta la obsesión de Marcelino García Toral por conformar una defensa fiable desde que llegó a Nervión, desde la óptica del asturiano la cuestión se contestaría con la primera opción. Es indiscutible que el Sevilla tiene un nuevo sistema defensivo trabajado y fuerte, que tan sólo se tambalea con errores individuales para nada achacables al entrenador y que son resueltos casi en su totalidad por el espectacular Javi Varas.

El problema es que el espectador busca algo de espectáculo cuando se dispone a ver un partido de fútbol y lo que hace el Sevilla aburre a las piedras. El bagaje ofensivo de los blanquirrojos se resume con un solo disparo a puerta y en el minuto 83. Hasta ahí nunca se merodeó el área de un Aouate al que le sirvió una parada nada exigente para dejar su portería a cero. Desde el disparo escorado de Navas sólo se metió miedo a los pocos bermellones que había en la grada en un barullo en el último minuto.

Sin fluidez y sin sus dos puntas de referencia disponibles el equipo no crea ningún peligro. Pero no sólo resulta un problema la falta de pólvora arriba, sino también el escaso aporte de Rakitic y Navas, dos hombres llamados a destacar. En el minuto 43, el croata controló en el centro del campo con espacio para pensar, el palaciego corrió de forma equivocada y Rakitic le envió una piedra inalcanzable. Una jugada que sería una más cualquier otro día. Ayer fue reveladora.

  • 1