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Oda superlativa a la elegancia de los genios

Es, sin duda, la nueva fisonomía de un Sevilla que camina y camina hacia el éxito y el gol. Negredo ha calmado la sed de un grupo con rostro de depredador. El único calificado por sus oponentes como la alternativa real a la tiranía de Barça y Real Madrid. San Mamés claudicó y se rindió. Escocia, próximo destino de un tren con vagones de primera clase.

el 26 sep 2009 / 20:58 h.

La poesía lírica clásica, con Safo y Píndaro en la cumbre de las letras, revolucionó el mundo del arte y la cultura en la antigua Grecia. De sus versos emanaban la sabiduría y la elegancia. Sófocles y Eurípides, en el siglo V a.C., propulsaron el enriquecimiento del drama con los misterios dionisíacos y enfocaron las odas hacias los dioses. Eran los tiempos de las orgías místicas y las multitudinarias cenas entre literatos. Eran modelos opuestos para honrar la memoria de los seres divinos, aquellos que surgían de la nada en plena transformación. Y Negredo brotó en verano del paraíso para rescatar a un Sevilla sumido en una fractura social sin precedentes entre los afines y adversarios a Jiménez.   

Sus goles calmaron la sed de un plantel con fama de aspirante y rostro de timorato ocasional. Es el alma del Sevilla, el referente de un plantel que camina y camina hacia el éxito. Hacia el gol. Es la idiosincrasia de los literatos de Nervión. Góngora, el escritor barroco por excelencia, era un genio, un tipo extraño que desahogaba sus penas sobre los polvorientos papiros medievales. Y él ahora diseña su historia con escuadra y cartabrón. Su precisión milimétrica ha sido el aval necesario para que Jiménez asuma el órdago. Oda al fútbol ofensivo. Un título para una mutación inesperada.

En La Catedral, templo del fútbol nacional por excelencia y donde los hispalenses fueron ovacionados cual actor de teatro en el Lope de Vega, reclamó un papel protagonista Negredo, autor del 0-2 y una delicia en el césped, y se doctoró un arahalense de pro que entierra críticas al ritmo melódico de los goles. Y de su voz emana el discurso más ambicioso del Sevilla de los tiempos recientes. Allí donde fue caricaturizado y disecado un equipo triste, plano, anticopero y antipoético, surgió la imagen de la elegancia. Del ambiente hostil al aplauso y de las críticas a los elogios. ¿Dudas? Enterradas en el sarcófago de los poetas. Allí donde reposa Luis de Góngora.

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