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Oliveira se estanca justo a las puertas de la élite bética

Ricardo Oliveira regresó al Betis con tanto ímpetu que marcó tres goles en cuatro partidos, pero a partir de ahí se atascó y ahora suma tres jornadas sin ver portería. Su sequía llega en un mal momento, para el equipo y para él mismo, ya que está a una sola diana de acceder a la flor y nata de los goleadores del club.

el 16 sep 2009 / 00:36 h.

Ricardo Oliveira regresó al Betis con tanto ímpetu que marcó tres goles en cuatro partidos, pero a partir de ahí se atascó y ahora suma tres jornadas sin ver portería. Su sequía llega en un mal momento, para el equipo y para él mismo, ya que está a una sola diana de acceder a la flor y nata de los goleadores del club.

Veintidós goles en la mítica temporada 2004-05, cuatro más en los diez partidos que pudo disputar en la 2005-06 antes de romperse la rodilla y otros tres desde su retorno a Heliópolis, en enero de este año, convierten a Oliveira en uno de los delanteros más solventes de la historia del club verdiblanco. Su estratosférica marca del año en que el equipo ganó la Copa del Rey y se clasificó para la Liga de Campeones ya le asegura un hueco de honor en la memoria bética, pero he aquí que al brasileño, autor de 29 goles ligueros en total, se le resiste el pequeño paso que debe dar para que las estadísticas refrenden oficialmente que hubo pocos como él en la centenaria entidad de las trece barras. Ese pequeño paso es un gol, el que le separa del asturiano Morán y de entrar en la lista de los diez máximos artilleros del Betis en Primera, y el atacante paulista es incapaz de darlo desde hace tres jornadas.

La irrupción de Oliveira en el Betis de Paco Chaparro fue fulgurante: consiguió un gol en el derbi de Nervión, marcó otro frente al Real Madrid en el desastre del Bernabéu y aportó el empate definitivo de los suyos ante el Villarreal tras un 0-2 en contra. Esa última diana, la vigésima novena de su carrera en Heliópolis, se produjo en el minuto 56 del partido contra el submarino amarillo. Desde entonces, Oliveira ha perdido el feeling con las porterías rivales. No vio puerta en el loco partido de Palma ni en el empate sin goles ante Osasuna y se topó con el palo y con Aranzubia frente al Deportivo.

En total son 304 minutos sin marcar para un hombre cuya peor racha como verdiblanco fue de seis jornadas, entre la 24ª y la 29ª de la 04-05. Luego lo compensó con siete goles decisivos en las nueve jornadas siguientes, las últimas del campeonato.

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