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Ollero: "La Final Four nos ayuda a ser más exigentes"

El presidente del Cajasol vive de forma intensa los días previos a la gran cita del próximo fin de semana. Hombre pragmático y reflexivo, no duda de que el club debe aprovechar este éxito deportivo para afianzar las bases que deben colocarle con regularidad en escaparates de primer nivel como el de Treviso.

el 12 abr 2011 / 23:19 h.

Cuando recibió en 2007 el encargo de organizar el club, supongo que no imaginó que disputaría una final europea.

–Cuando llegamos lo que realmente nos preocupaba era romper la trayectoria que llevaba la entidad en los últimos años. Queríamos cambiar la imagen que había del club desde fuera y establecer una estructura interna que pudiera manejar el área deportiva con criterios firmes. En el deporte plantas hoy y no sabes lo que vas a recoger en el futuro y en ese intervalo tu capacidad de gobierno es limitada. Y aunque plantes bien pueden aparecer circunstancias que te destrozan el planteamiento.

 –¿Qué se ha hecho bien que antes no se hacía o qué se ha dejado de hacer mal?

-No nos da miedo hablar de equivocaciones. Desde 2007 hasta ahora hemos cometido dos que han tenido una trascendencia en la evolución deportiva del club, y se refieren ambas a cese y renovación de la figura del entrenador, que en mi opinión es la decisión más importante que toma un club deportivo. Luego hay que tener una estructura, tener un director técnico que conozca el mundillo, que sepa negociar, pero de las decisiones puntuales mi experiencia me dice que la más importante gira en torno al entrenador. Es obvio que la situación actual tiene que ver con el acierto de contratar a Joan Plaza, luego, las circunstancias nos han tratado de forma aceptable, las lesiones nos han respetado salvo en este tramo, el ambiente dentro del vestuario siempre ha sido estupendo gracias al criterio de selección de valores humanos junto a los deportivos. También ha habido una mejora diaria del funcionamiento del club, y todo ello nos ha llevado a esta situación.

–¿Ha cambiado la exigencia?

–La sensación que tengo es que al Caja siempre se le ha visto como un club poco exigente en relación a sus posibilidades, no a que no se trabaje. La intención es ser exigentes cada día en todas los aspectos del club y creo que se ha ido mejorando poco a poco. Personalidades como la de Plaza, evidentemente, porque es muy exigente consigo mismo y con los demás, ayudan a consolidar esta estrategia. Creo que el Caja se ve ya hoy de una manera algo distinta a como se veía. No se trata sólo de cómo se actúe. Los jugadores que vienen, los entrenadores, los árbitros, el entorno del resto de los clubes tienen que verte así, como un club que exige,  si no todo te cuesta el doble.

–Plaza entiende que el club no avanza como debería.

–La exigencia de Plaza le lleva a querer las cosas en el menor tiempo posible, algunas cosas se pueden conseguir relativamente rápido  y otras cosas son más difíciles. El tema de las instalaciones está sin resolver, es evidente y esto no quiere decir que el club no haya dejado de insistir en esta materia ni un solo día ante quien tiene que insistir, pero al que le corresponde también tiene sus propias limitaciones. Desgraciadamente no hemos llegado a un disfrute pacífico de las instalaciones, no es nuestra intención quedarnos con el pabellón en exclusividad ni echar de aquí a nadie. Sólo pedimos que se nos respete una cierta prioridad y no que cuando aparezca alguna circunstancia el primero que sufre las consecuencias es el Caja. De esto se queja Plaza y con toda la razón.

–¿Tan difícil es un acuerdo en ese sentido con el IMD?

–Nuestro planteamiento lo conoce perfectamente el IMD, que tiene sobre la mesa un borrador de convenio con el club, pendiente de que se nos conteste. Estamos funcionando con arreglo a un convenio muy antiguo, de los primeros años del equipo en la ACB. Estamos agradecidos porque las instalaciones están a nuestra disposición, pero queremos perfeccionar todo esto. No pedimos mucho, sólo que no se quiebre el calendario sacándonos de la cancha en determinados días de competición, que se nos permita la cancha principal tres horas al día para el ACB y lo mismo en las del sótano para la cantera. Podríamos llegar a acuerdos más ambiciosos,  como el uso del pabellón como soporte publicitario, pero ese planteamiento no está ahora sobre la mesa.

–En el modelo de cantera sí que han establecido cambios.

–Ha evolucionado de estar pensada como cantera local,  dado que el baloncesto en Andalucía no es el baloncesto por ejemplo en Cataluña, a pensar en una cantera algo más global. Llevamos trabajando así cuatro años. Cuando se cambia el enfoque hay cosas que afinar, no aciertas en todo, como en los criterios de selección de las nacionalidades de los jugadores, no aciertas con el criterio de las personas con las que tienes que hacer los contactos, pero no hay que perder de vista que el principal papel de la cantera es movilizar el baloncesto local y regional. Si queremos además que sirva para meter dos jugadores en el primer equipo cada cuatro años, pues hay cosas que hay que ir perfeccionando. Me parece perfecto que Plaza quiera que todo mejore más deprisa, porque necesitamos que él tire de nosotros también. Y le concedemos ese derecho porque se compromete y pone jugadores en el primer equipo. Por aquí han pasado entrenadores que exigían lo mismo  y que sin embargo no ponían a nadie. Estamos encantados con que sea exigente y es lo que le pedimos porque lo hace con criterio.

–El entrenador tiene contrato, pero con una puerta abierta pasa salir en verano.

–Estaríamos encantados con que estuviera aquí el año que viene. Pero si a pesar de ello Plaza, que es un entrenador con una carrera fantástica, decidiera que tiene que hacer un cambio en su trayectoria, no haríamos si no estrecharle la mano y desearle toda la suerte del mundo. Pero que quede claro, para nosotros es nuestro entrenador para la temporada que viene.

–¿La Final Four justifica por sí sola toda la temporada?

–No nos podemos conformar con justificar la temporada por el hecho de estar en Treviso. Queremos más. Es un logro histórico indudable, pero hay que examirar por qué nos va a ser muy difícil estar en el play off. Tenemos que ver junto con el entrenador las causas y seguro que hay algunas muy  objetivas como las lesiones, pero también habrá algún que otro elemento más sobre el que tomar medidas. No debería haber sucedido que tengamos esta trayectoria última en la ACB y debemos aprender para el futuro.  

–¿Cómo afectará al futuro del club el contexto de las fusiones de las cajas de ahorro?

-En mi opinión hay una oportunidad y una amenaza. Los resultados del club del año pasado y el hecho de que dispute este año la Final Four convierten al club en algo mucho más atractivo para el patrocinador. El hecho de que el patrocinador pase de ser una entidad regional a nacional incluso con ambiciones de ámbito mayor convierte al equipo en una herramienta de posición y conocimiento de la marca en el mercado potente y rápida. Junto a eso está la situación económica. El patrocinio no deja de ser un coste que algunos ejecutivos de la entidad puedan cuestionarse. A medio plazo, el patrocinador está convencido de que el club es una apuesta que merece la pena.

–Y le falta respaldo social.

-Es la única debilidad importante en este momento. Todavía no hemos logrado el apoyo social y necesario en la ciudad. No es lo mismo un club estupendamente patrocinado como éste con 10.000 socios que con 3.500, primero de cara al patrocinador  y luego para el entorno donde el club tiene que ser visible. No es lo mismo que los árbitros, los delegados, los rivales, vean la cancha como estaba el día del Budivelnik, a como la vieron el día del Nymburk. Esa es una asignatura pendiente. Si las medidas ortodoxas no nos han dado los resultados, pese a mejorar, estamos obligados en los próximos años a ser muy atrevidos en esta materia para conseguir llenar la cancha. Y sin duda el primer paso son los resultados deportivos.

–¿Y usted seguirá al frente del club en los próximos años? Porque su nombre aparece en el futuro del Real Betis.

-Lo primero que quiero decir es que el Caja es un club de todos. En el consejo estamos algunos béticos y bastantes sevillistas. He visto al Betis desde muy pequeño, tengo muchos amigos béticos, algunos muy comprometidos en el momento actual del club. En esas circunstancias, si me preguntan si quiero ser consejero del Betis es que no me atrevo a negarme, por ellos y por el club. Tanto Rafael Gordillo, que está muy valorado como bético pero no lo suficientemente como gestor, y José Antonio Bosch, están realizando una labor espléndida, y si como parece esa labor termina en resultados, el Betis debería contar de una forma u otra con estas personas en el futuro. No podría aceptar ninguna sugerencia para entrar en el Betis sin contar antes con Cajasol, porque al final soy empleado de la caja. El cargo de presidente del Caja con el de consejero del Betis no es incompatible formalmente pero habría que ver las responsabilidades, y no siempre es posible llevarlo todo. Un defecto grave de la sociedad sevillana es que nos gusta mucho criticar desde la barra de un bar pero no somos propensos hacernos responsables y asumir el riesgo. Esto que lo digo para mí también lo digo para otras personas que también podrían ayudar mucho y dudan porque la responsabilidad de estar en un club como el Betis, tan importante, en la situación actual es dura, es mucho trabajo y no están garantizados los resultados.

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