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Ópera entre platillos en el Arenal

Cada fin de semana dos horas y medias de función con artistas de renombre en la lírica.

el 05 oct 2012 / 19:48 h.

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Establecidos en el Mercado del Arenal, la sala ofrece una singular manera de disfrutar del mundo del canto.
Cuando una aventura se proyecta bajo el paraguas de una verdad incontestable el éxito debería venir rodado. Pero por aquí abajo, en cuestión cultural, todo cuesta un poquito más y nadie le dijo a los mentores de Sevilla de Ópera que lo suyo fuera a ser coser y cantar. A saber, los de la Unesco declararon hace años que Híspalis es Ciudad de la Música y, por extensión, de la lírica.

Pero el gerente de este singular y novedoso negociado, Francisco Oliva, tiene una tesis irrebatible: "Realmente Sevilla no tiene más de 27 o 30 días de ópera al año", que coinciden con las funciones que programa el Teatro de la Maestranza. "Nosotros hemos nacido para que de verdad la ciudad tenga ópera casi todos los días del año", dice pletórico.

Establecidos en la calle Pastor y Landero, dentro del Mercado del Arenal, la sala no es lo que está imaginando. Ningún camarero le va a relatar los entrantes al ritmo de La cabalgata de las Valkirias y no hay metre aquí que le recomiende la ensalada de pimientos del piquillo ataviado de Fígaro. Los camareros son camareros y los cantantes, cantantes. "Todos están en su lugar, Sevilla de Ópera es un proyecto muy serio, aspiramos a una calidad superlativa, ofrecemos un auténtico concierto", defiende su responsable. "Además -continúa- los espectáculos están ideados usando toda la sala como un escenario a 360 grados en donde cantantes y público están en estrecho contacto durante la representación, dando una emoción única y del todo nueva al espectador".

Sin embargo, para llevar sólo unos meses Oliva no es un dechado de optimismo: "No hemos tenido ayuda absolutamente de nadie", recalca. "Creemos que podemos llegar a ser un referente pero hay días que nos cuesta llenar y no sabemos cuánto tiempo podremos mantenernos", reflexiona. Le gustaría sumar sinergias con Turismo del Ayuntamiento, también con el vecino Maestranza, pero por ahora esta es una aventura que avanza en solitario.

Sí, podría abaratar costes, pero entonces no contarían con el barítono Luciano Miotto (actualmente interpretando en el Colón de Buenos Aires) como director artístico.
Tampoco con Gianpiero Ruggeri, Paola Antonucci o Rosita Tassi, ninguno de ellos un diamente en bruto, sino "profesionales del canto". Por eso precisamente es por lo que su función se articula en tres actos en los que, cuando toca la música, se demanda silencio a los comensales.
"Hay mucho amor en este proyecto, llevo 16 años como coralista en el Maestranza", dice desnudándose biográficamente. En el menú degustación hay, además de lírica, zarzuela, canción italiana y hasta algo de música negra. En estos días Carmen es el personaje central, pero vendrán muchos más.

La entrada cuesta 25 euros -con descuentos del 50% para los jubilados y gratis para los estudiantes de conservatorio- y la multa será mayor o menor si decide regar la audición con un Rioja o con una gaseosa. "Cada noche cruzamos los dedos para ver el local lleno". Menudo órdago a los auténticos melómanos.

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