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Operación relevo: Griñán toma la batuta

Su madre dijo que lo veía "revivido". Una de sus colaboradoras aseguró que ahora es "Griñán en estado puro". El presidente que suele llevar un boli y un bloc de notas en el bolsillo es el que tiene la batuta. ¿Cómo serán las reuniones en la Casa Rosa? Sin duda, distintas. Griñán y Chaves han compartido muchas tardes de domingo de cine. Ambos son aficionados, pero sus gustos no coinciden.

el 16 sep 2009 / 01:52 h.

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Su madre dijo que lo veía "revivido". Una de sus colaboradoras aseguró que ahora es "Griñán en estado puro". El presidente que suele llevar un boli y un bloc de notas en el bolsillo es el que tiene la batuta. ¿Cómo serán las reuniones en la Casa Rosa? Sin duda, distintas.

José Antonio Griñán y Manuel Chaves han compartido muchas tardes de domingo de cine. Ambos son aficionados a la gran pantalla, pero sus gustos no coinciden. La oscarizada Slumdog Millionaire es para el vicepresidente del Gobierno central brillante. El flamante presidente andaluz no dudó en tildarla de facilona y reprocharle tintes de culebrón. Ha quedado claro en estos días intensos. Chaves y Griñán son amigos, comparten butaca y partido, sus trayectorias se tocan en muchos puntos, pero para nada son idénticos. Si escribieran guiones de cine serían muy diferentes.

Chaves le pasó a Griñán un texto a medias que éste ha preñado de cambios y giros inesperados. Han entrado y salido personajes. Si Chaves es ante todo un hombre de partido, el nuevo presidente "no es de la esencia" como dijo alguien de su Gobierno. No ha demostrado interés por la fontanería y en ocasiones, en privado, ha declarado su estupor por determinados debates y pugnas internas a las que asistía con incomprensión. Sus comentarios trascendían casi siempre las frases escritas en el argumentario del PSOE-A. Con 30 años de militancia no es un incendiario, pero le disgustan las declaraciones de manual.

Griñán no puede presentarse, a sus 62 años y después de tres décadas de carrera, como un aparecido. No puede pretender hacer tábula rasa. Ha estado sentado en el Gobierno de Chaves el último lustro, el último como vicepresidente. Pero según ha expresado a su círculo más íntimo, quiere hacer las cosas de otra manera. Como venía haciéndolas en la Consejería de Economía.

En estos tiempos de nervios por el futuro, uno de sus más estrechos colaboradores recordaba como, cuando Griñán tomó el relevo a Magdalena Álvarez en 2004, fue de los pocos consejeros que decidió quedarse con casi todo su equipo. Mientras otros llegaron y pasaron la primera tarde llamando a los asesores y directores generales al despacho para anunciarles su marcha y sustituirlos por gente afín -muchos militantes socialistas-, el entonces consejero de Economía decidió confiar en los currículums que tenía en la mesa.

Por eso no sorprende que haya anunciado que reservará un cupo de altos cargos para funcionarios. La mayoría de los suyos lo son. Profesionales a los que él ha animado a afiliarse. Así lo hizo con Antonio Ávila, consejero de Presidencia, en las últimas elecciones, cuando lo convenció para que se sentara en el think tank que diseñó el programa del PSOE-A. Le animó a que se afiliara y a que lo hiciera además por Jaén, porque de allí "es más fácil que salga el talento" -confesó un día a un grupo de periodistas-. Su consejera de Economía, Carmen Martínez Aguayo, su ex vice, también es una flamante militante, afiliada hace un mes en la agrupación de Nervión de Sevilla.El proceso inverso al habitual. No barrió su departamento de profesionales para llenarlo de militantes. Llevó al partido a gente que él cree brillante.

Griñán, que tienen una personalidad fuerte y un tono que en ocasiones puede sonar arrogante, es -en cualquier caso- un hombre de equipo. Nada más lograr el respaldo del Parlamento el pasado miércoles declaró: "Mi equipo me lo ha dado todo. Es el mejor que he tenido en mi vida".

Ahora se ha hecho con uno nuevo, y en él ha reservado puestos clave a sus colaboradores. Seis hombres y nueve mujeres. En ambientes distendidos admite que son su debilidad. Afortunadamente valora su intelecto y su manera de trabajar. Griñán acompañó por vez primera en España el Presupuesto andaluz de un informe de Impacto de Género, que calcula cómo los euros ayudan a la igualdad.

El presidente quería además pluralidad en ese Gobierno definitivo contra la crisis. Cuenta con dos referentes políticos que tienen visiones del partido muy distintas. Su consejero de Gobernación, Luis Pizarro, -vicesecretario general del PSOE andaluz-, y su consejera de Educación, Mar Moreno -secretaria de Política Autonómica del PSOE-. El hombre hoy más poderoso en el partido en Andalucía -después de Chaves- y la mujer con mejor cartel en la dirección federal. La convivencia de ambos en la dirección socialista andaluza fue tensa. Moreno fue vicesecretaria general de 2000 a 2004, con Pizarro como secretario de Organización. No acabó bien. A ella, que en esos tiempos empezaron ya a señalarla como la sucesora, le reservaron los cuatro años siguientes la presidencia del Parlamento. Pizarro pasó a controlar el partido y siguió consolidando su poder hasta hoy.

¿Rematará Griñán con un aria las reuniones de los martes como en ocasiones terminaba sus reuniones de trabajo Economía? En la mesa se sientan perfiles políticos fuertes y contrapuestos, personalidades potentes, junto a profesionales sin cultura ninguna de partido y una visión muy pragmática de la gestión.

Para veteranos del PSOE-A es un error el fichaje de Moreno. No entienden que Griñán, que tiene que consolidar su liderazgo y despejar dudas de que será el cartel electoral del PSOE-A para 2012, se rodee de gente que pueda hacerle sombra y alimente el debate sobre quién será el candidato en las próximas elecciones. También hay en ese Gobierno "valores emergentes" como Martín Soler -muy ligado a Pizarro- o Juan Espadas. "Ya veremos cuando empiecen a contar las apariciones pública de cada uno, va a ser una competición", asegura alguien que durante años estuvo en el núcleo duro. Otros entienden que la incorporación de Moreno es un gesto "valiente", que el debate sucesorio está cerrado y que, hoy por hoy, todo el partido quiere a Griñán de líder para sumar la novena victoria del PSOE-A.

Curiosamente el presidente andaluz, el sucesor de Chaves, nunca ha mostrado preocupación ni interés alguno por el debate sucesorio. Ahora tampoco. Él dijo que aceptaba la presidencia si el partido le garantizaba que no estaría de paso y que podría medirse en las urnas en 2012. Y le dijeron que sí. Este madrileño que declara que Andalucía le ha regalado una patria, tampoco ha mostrado nunca preocupación por que el foco estuviera sobre la gente que le rodeaba. Todo lo contrario. Mientras que había consejeros que no permitían que un periodista hablara con uno de sus directores generales, a él le faltaba tiempo para asegurar que quien sabía de eso era fulanito de su equipo, dando el mérito a otros.

Griñán ha querido marcar una raya entre el Gobierno y el partido. Son ámbitos que necesariamente se tienen que complementar pero son distintos, avisa. El ejemplo más claro de cómo entiende que debe funcionar esa simbiosis es cómo ha hecho su Gobierno. Chaves abría una ronda de consultas con dirigentes socialistas y pedía nombres para ciertos perfiles. Griñán, no. Ha hecho el Gobierno de su puño y letra, como le gusta hacer sus intervenciones...

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